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¿Debe usted perder su vida
para encontrar la vida?


¿Qué "vida"?

 

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A través de toda la Biblia hay referencias a "la vida," "la vida de Dios," "salvar su vida," "perder su vida," "vida eterna," "vida sin fin," "el árbol de la vida," etc. Puede ser algo confuso si no se entiende el mensaje fundamental acerca de la vida.

El hombre pierde la vida de Dios

Los problemas del hombre comenzaron con Adán y Eva en el jardín del Edén, cuando ellos cayeron ante la tentación de la serpiente (Satanás) para desobedecer a Dios y comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal. Dios les había dicho: pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás, Gen 2:16-17; y en ese día ellos murieron — no la muerte física que nosotros conocemos, sino una muerte espiritual — ellos murieron a la vida de Dios. Ellos también fueron desterrados del paraíso al lugar de las bestias, la tierra; y no se les permitió comer del árbol de la vida, que les dio la vida eterna.

En su escrito, No Cruz, No Corona, William Penn, que vivió en el reino de Dios, describe la medida de la pérdida en el estatus del hombre, (cual todas las religiones ignoran):

Esto lo sacó del paraíso; y en vez de ser amo de todo el mundo, Adán llegó a ser el más desdichado vagabundo de la tierra. ¡Un cambio extraño! En vez de llegar a ser como dioses, ellos cayeron por debajo de las mismas bestias; en comparación de quienes, aún Dios los había hecho como dioses. La lamentable consecuencia de esta gran deserción ha sido un intercambio de inocencia por culpa, y de un paraíso por un desierto. Pero, lo que es aún peor, en este estado Adán y Eva tenían otro dios aparte del único Dios viviente y verdadero; y aquél que los sedujo a todo este mal, los llenó de conocimiento vano, y sabiduría destructiva — la habilidad de las mentiras y las equivocaciones, los cambios, evasiones y excusas. Ellos habían perdido su sencillez y sinceridad; y de un corazón recto, con la imagen del cual Dios había hecho al hombre, el [hombre] llegó a ser una serpiente torcida, entretejida, y retorcida; la imagen de ese espíritu injusto de la serpiente, ante cuyas tentaciones ellos cedieron con su obediencia su paraíso de felicidad. Ni está esto limitado a Adán; porque todos, quienes han quedado cortos de la gloria de dios, son nacidos hijos de su desobediencia. 

La vida de Dios era estar en comunión y en la presencia de la luz celestial, en el paraíso, vigorizados por Dios, dirigidos por Dios; ellos lo perdieron todo. La vida que nosotros tenemos en este mundo físico de la tierra, a donde fueron desterrados Adán y Eva, es una muerte; estamos muertos — como dijo Jesús a uno que quería ser su discípulo pero que se excusó de seguirle para poder enterrar a su padre: "Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos". Mat 8:22. Obviamente la gente muerta no puede enterrar a otra gente; por lo tanto los muertos son aquellos que están muertos a la vida de Dios— que no siguen la luz de la vida, la vida de Dios, Jesús, la luz que ilumina a todos los hombres. Ahora toda la gente está en oscuridad, ya que están en Adán en la transgresión, y muertos a esa imagen, justicia y santidad, en la cual el hombre fue creado al principio.

La promesa de Dios de restaurar a los hombres de buena voluntad a la vida de Dios

Pero Dios prometió llevar al hombre de vuelta a Él, y regresar al hombre al estado de la vida de Dios que nunca puede caer en tentación otra vez.

Y pondré enemistad entre ti [la serpiente] y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ésta [una descendencia posterior de la mujer] te herirá en la cabeza, y tú [la serpiente] le herirás en el talón. Gen 3:15

La simiente de la mujer es Jesucristo, nacido de una mujer, la simiente de Eva. La simiente de la serpiente es el espíritu egoísta en usted, la naturaleza pecaminosa, la mente carnal. La simiente de la mujer, Cristo, fue herida severamente por la simiente de la serpiente, cuando Él probó la muerte por todos los hombres. A aquellos hombres que persistentemente buscan la justicia de Dios, Jesús viene para traerles su salvación y así la cabeza de la serpiente es aplastada por Cristo dentro de ellos, para quebrantar su poder y su fortaleza, y destruirlo a él y sus obras en los hombres de manera individual.

Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás debajo de vuestros pies. Rom 16:20

El plan explicado

Comenzando desde el principio, a continuación se presentan los detalles de cómo el maravilloso plan de Dios ha sido cumplido al llevar a los hombres de buena voluntad de vuelta a la plenitud de la vida de Dios, quienes nunca pueden caer en el pecado otra vez; quienes por las obras dirigidas y vigorizadas por Él, muestran el poder y el amor de Dios a todos los pueblos de la tierra; y quienes, habiendo escapado la corrupción del mundo y su lujuria, son merecedores de completa confianza como hijos para compartir la naturaleza divina de Dios mismo.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era dios.

Cristo es el Verbo [Palabra] de Dios; su nombre es la palabra de Dios. Jehovah me poseyó en el comienzo de su camino, antes que sus hechos más antiguos. Desde la eternidad fui establecido, desde el principio. Con él estaba yo como uno que fue criado por él, y era su delicia de día en día, regocijándome siempre ante él. Pro 8:22-30

La Biblia no es la Palabra; la Biblia es las escrituras. Vea lo ridículo que llega a ser este versículo si usted asume que la palabra de Dios [el Verbo] es la Biblia.

En el principio era el Verbo la Biblia, y el Verbo la Biblia era con Dios, y el Verbo la Biblia era dios. Juan 1:1 ]

Él era en el principio con Dios.

La Palabra, que moraba con Dios en el principio, se salió para convertirse en Jesús, el primogénito en la dimensión de la nueva creación. Yo he salido del Padre.. yo salí del Padre. Juan 16:27-28

Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. [él es Jesús.]

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:1-4

[La palabra, quien es Jesús, es la vida de Dios y la luz de los hombres. La vida de Dios se perdió para todos los hombres cuando Adán desobedeció a Dios y cayó. Tener la vida de Dios es ser restaurado a la justicia y santidad de la imagen de Dios, Cristo — usted vive en Cristo, Cristo vive en usted, controlando todas sus palabras y acciones; y esta vida es entonces eterna. La vida eterna es ser una nueva criatura en Cristo en la tierra y para siempre.]

Por lo tanto Jesús, el creador de los cielos, la tierra, y todo lo que está en ellos, quien es la representación visible del Dios invisible, es la vida de Dios. Como Él dice después:

Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Juan 11:25

Mucha gente piensa que esto significa que Jesús es el camino que lleva a vivir para siempre, pero todos viven para siempre en alguna forma de vida — aún la gente que está en el infierno está viva. Por lo tanto, cuando Jesús dice vivir para siempre, él se está refiriendo a vivir en la vida de Dios, y esta vida es para siempre porque la vida de Dios es para siempre, sin fin. Vivir en la vida de Dios es muy superior a como vivimos hoy en día; es estar en comunión y en la presencia de la luz celestial, en el paraíso, vigorizados por Dios, dirigidos por Dios. Tener la vida de Dios es ser restaurados a la imagen de Dios de verdadera justicia y santidad. Como dijo Jesús:

Yo he venido para que tengan vida y para que la tengáis en abundancia [en una forma superior]. Juan 10:10

Obviamente Jesús no vino a darnos vida como nosotros la conocemos porque ya tenemos vida — estamos vivos. Ni tampoco vino para que podamos tener más dinero, más posesiones, o más cosas porque él nos dijo que la vida no consiste en abundancia de las cosas que se poseen, Lucas 12:15; querer más es codicia. Por lo tanto él vino a darnos una forma superior de vida, la vida de Dios; y esta vida superior y eterna se debe disfrutar mientras estamos en la tierra, y después para siempre.

Porque el pan de Dios es aquel que desciende del cielo y da vida al mundo [los hombres]. Juan 6:33

Obviamente los hombres tienen la vida que nosotros conocemos; la vida que Él le da a los hombres es una vida diferente, la vida de Dios.

Yo soy el pan de vida. Juan 6:35

Obviamente Él no es el pan de vida terrenal; nosotros compramos ese pan en la tienda. Él es el pan de la vida de Dios, un pan celestial. Más adelante mostraremos cómo se come ese pan; y este es el pan mencionado en la oración "danos hoy nuestro pan de cada día" que usted ha orado miles de veces.

¿Qué tan superior es esta nueva forma de vida que Jesús vino a traernos? En su sermón, El Espíritu de Cristo, la única guía verdadera, Estaban Crisp nos da una magnífica comparación de cómo será nuestra vida cuando hayamos crucificado nuestro espíritu egoísta para ser verdaderamente gobernados por Cristo:

Donde hay gran cantidad de orgullo, malicia y envidia, el espíritu de Cristo los desarraigará, y todo ese mal que el enemigo ha plantado en los hombres, él lo arrancará, y traerá justicia eterna, y plantará amor en el alma, y la establecerá y se asentará. Una persona así tendrá tanto gozo, placer y deleite, bajo el gobierno del Espíritu de Cristo en un día, como lo que cualquier persona puede tener, que es gobernada por el espíritu maligno, en mil días.

La gente piensa que estudiar las escrituras es la clave para agradar a Dios y tener vida eterna en el cielo, y por lo tanto se pasan la vida estudiando las escrituras, línea tras línea, precepto tras precepto, siempre están aprendiendo y nunca logran llegar al conocimiento de la verdad y nunca pueden obtener la vida de Dios; como dijo Jesús:

Vosotros escudriñáis las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí.
Pero vosotros no queréis venir a mí para que tengáis vida. Juan 5:39-40

  • Las escrituras solamente testifican de Jesús, la fuente de la vida de Dios, Cristo, y esta vida es Jesús, quien es vida eterna.

  • Las escrituras no están vivas; están muertas. No se puede obtener vida al estudiar las escrituras.
    Porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica. 2 Cor 3:6. (La letra es las escrituras.)

  • Sólo el Espíritu de Cristo está vivo, y sólo el Espíritu puede impartir la nueva vida de Dios.

  • La vida de Dios, impartida sólo por el Espíritu, debe ser obtenida mientras estamos en la tierra, y es eterna.

  • La vida de Dios no es vestirse con su mejor ropa, cantar, orar, y leer la Biblia.

  • La vida de Dios es tener el Espíritu de Jesucristo guiando todas sus palabras y acciones, haciendo que todo lo que usted hace y dice sea perfectamente virtuoso.

  • La vida de Dios es ser restaurados en la imagen de Dios de verdadera justicia y santidad, y esta imagen es Jesucristo que está dentro de usted en medida suficiente para ser su verdadero Señor que lo controla.

Hay una pequeña medida de la vida de Dios, la cual es la luz de los hombres, en todos los hombres, pero está encadenada en la oscuridad:

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:4

La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. Juan 1:5

La luz de la Palabra, Cristo, resplandece en las tinieblas de los corazones de los hombres, pero los hombres no entendieron que es Cristo, razonando con ellos de manera suave y anónima, intentando reprobarlos por sus malos caminos; y porque los hombres no quieren dejar sus malos caminos, ellos niegan lo que la luz les muestra que es verdad, o echan a un lado la reprensión. Efe 5:13. Si los hombres creen lo que Cristo les dice, ellos creen y aman la verdad, pero si niegan el razonamiento, amando sus caminos egoístas e impíos, ellos odian la verdad y la luz, quien es Cristo. Pedro le dijo a los creyentes: "tenemos la palabra profética [la palabra en su corazón] que es aun más firme. Hacéis bien en estar atentos a ella, como a una luz que alumbra en lugar oscuro, hasta el día esclarezca y el lucero de la mañana [Jesús] se levante en vuestros corazones". 2 Ped 1:19.

Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. Juan 1:6

Juan el Bautista fue enviado a preparar el camino para la Luz.

Él vino como testimonio, a fin de dar testimonio de la luz, para que todos creyesen por medio en elle [la Luz, Cristo]. Juan 1:7

Juan vino a dar testimonio de la Luz, para que todos los hombres por medio de él, la Luz de la Palabra, puedan creer; Jesús nos dice: "creed en la luz, para que seáis hijos de luz". Juan 12:36. Esta Luz había sido profetizada como la salvación hasta los confines de la tierra, tanto a los judíos como los gentiles. No es suficiente creer que hay una luz; usted debe creer lo que la luz le muestra que es verdad y después tomar una acción con respecto a eso.

No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. Juan 1:8

Juan no era la Luz, sino que él dio testimonio de la Luz, Cristo.

Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo. Juan 1:9

Todos los hombres tienen una pequeña medida de la Luz (Cristo) que resplandece en la oscuridad dentro de ellos para exponer el mal en sus corazones. Jesús es la verdadera Luz que ilumina a todos los hombres. La luz está en todos nosotros; nosotros debemos creer que sus ruegos hacia nosotros son verdaderos, y creer que la Luz es el Hijo de Dios: "creed en la luz, para que seáis hijos de la luz". Juan 12:36. "Dios es luz." 1 Juan 1:5. No es suficiente creer que hay una luz; usted debe creer lo que la luz le muestra que es verdad.

Aunque tenemos esta medida pequeña de la vida de Dios, Dios nos considera muertos a la vida de Dios porque ella no nos controla; está encadenada por el espíritu oscuro dentro de nosotros. Esa es la razón por la que Jesús dijo: "deja que los muertos entierren a los muertos;" lo cual significa dejar que aquellos que están muertos a la vida de Dios entierren a los que mueren físicamente.

Creer en Jesús es creer lo que él le muestra y le dice, no creer en los hechos históricos acerca de su vida tales como: Él nació de una virgen, caminó sobre el agua, fue crucificado, resucitó de los muertos, etc. — eso es fe bíblica, fe en que la Biblia es verdad. En el libro de Romanos Pablo nos dice que la fe verdadera es oír la palabra de Dios (Jesús), quien está en su corazón, para obedecerla; esa es la palabra de fe que los apóstoles predicaron. Rom 10:8,17, Deu 30:10-14. Si usted cree lo que Él le dice, lo que Él le manda, lo que Él le muestra, entonces usted cree en Jesús. No es suficiente creer que Jesús es el Hijo de Dios, como él dijo mientras estaba en la tierra; usted debe creer lo que Jesús, el Hijo de Dios, la luz y la palabra dentro de su corazón, le muestra que es verdad, y después actuar de acuerdo a ella, la palabra.

En algún momento de la vida de cada hombre, esta luz, Cristo, le ruega de manera anónima que se aparte del mal, y que haga lo que es correcto. Si el hombre acepta que este ruego es verdad, y después cambia su conducta como se le muestra, entonces Dios derrama más de su Espíritu, el cual es la vida de Dios, sobre él; pero si el hombre ignora este ruego (como la gran mayoría lo hace), entonces Dios lo ignora también, y las palabras que Dios le habló serán su juez cuando él muera. Juan 12:47-48. Dios toca a la puerta del corazón de cada hombre (Dios es justo; Dios no es parcial con ningún hombre; todos los hombres tienen su día de visitación y por lo tanto no tienen excusa):

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo. Apoc 3:20

[La puerta es su corazón; el llamado es su ruego suave y anónimo para que usted se aparte del mal. Abrir la puerta es creer que su ruego es cierto y arrepentirse del mal que Él expone, cambiando su conducta apropiadamente. Cenar con Él es recibir más de su Espíritu que Él derrama sobre usted en respuesta a su obediencia cuando hace caso a su reprensión. De la Palabra del Señor en el interior: "todo hombre ha oído el llamado al arrepentimiento."]

Cristo ha predicado su evangelio en el corazón de todo hombre en la tierra (todos los hombres están sin excusa):

En algún momento en los primeros años de nuestra vida Cristo, la luz, nos dice a todos anónimamente que si nos apartamos del mal y hacemos lo que es correcto, nos irá bien. Ir bien es que la vida de Dios aumente en nosotros. Dios mira a aquellos que muestran un interés sincero en seguir la verdad, haciendo el bien, y evitando el mal, y sabe quien es capaz de buscarle con todo su corazón y toda su fuerza; a aquellos hombres y mujeres de buena voluntad Él les da una probada de su bondad, una probada del mundo por venir, una experiencia espiritual, para crear un hambre en ellos por más de Él.*

*Si usted no ha experimentado todavía el hambre de buscar en gran manera más de Él, entonces hágale una promesa a Dios: que si Él le da una experiencia espiritual, que cree un hambre de más de Él, usted no dejará de buscar la voluntad de él para usted con todo su corazón y toda su fuerza. Si usted pide con humildad, experimentará una probada del Dios glorioso. Si usted tuvo el hambre y se dio por vencido porque no pudo encontrar el camino verdadero, usted puede renovar sus esfuerzos con éxito; como dijo la Palabra del Señor en el interior: "Él le dará raíz a aquellos que le buscan por tercera vez."

Si un hombre o una mujer es totalmente obediente a la luz, esa persona llegará a ser un hijo de Dios, un hijo de la luz. Pero si él odia la luz porque ésta reprende su estilo de vida y comportamiento egoísta, entonces él muere en sus pecados; y cuando el hombre muere mientras todavía está pecando, Cristo la luz sale de él, dejando al hombre en total oscuridad, lo cual es el infierno. Entonces la medida de la luz que el hombre tenía es dada a otro que aumentó su medida de la vida de Dios, (su talento), mientras estaba vivo. El resultado: Ellos serán castigados con destrucción eterna, separados de la faz del Señor y lejos de Su poder glorioso, 2 Tes 1:9; el hombre es cortado de la vida, el poder, y la gloria de Dios, y mora en completa oscuridad. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando la luz se vaya, tú tendrás pánico; todos los impíos tendrán pánico." A menos que perdamos esa pequeña cantidad de la vida de Dios dentro de nosotros, no tenemos idea qué aliento y apoyo ha sido para nosotros durante nuestra vida. (Hay más información acerca de este tema en la página web La parábola de los talentos explicada, como también en ¿Hay esperanza para TODOS los hombres y mujeres?)

Nosotros o aumentamos la vida de Dios dentro de nosotros para que seamos restaurados a la justicia y santidad de la imagen de Dios, Cristo — nosotros viviendo en Cristo, Cristo viviendo en nosotros, controlando todas nuestras palabras y acciones — o perdemos nuestra vida de Dios. Nuestros corazones primero tienen que ser limpiados del mal en el interior que nos contamina. Una vez que la vida de Dios está en completo control de nosotros, tenemos vida eterna porque la vida de Dios, Cristo, es eterna. La vida eterna es ser una nueva criatura en Cristo en la tierra y para siempre. Esta nueva vida y nueva criatura no debe ser imaginaria; como la Palabra de Dios en el interior dijo: "La nueva vida es tan radicalmente diferente como un hombre que ha vivido bajo tierra toda su vida, que de repente sale a la superficie para ver el sol, el cielo, las plantas, los animales, el viento, las estrellas. Si alguno tiene un nuevo corazón, es una nueva criatura."

Porque éste será el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehovah: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Jer 31:33

Echad de vosotros todas vuestras transgresiones que habéis cometido, y adquirid un corazón nuevo, una mente nueva y un espíritu nuevo. ¿Por qué habréis de morir, oh casa de Israel? Eze 18:31

¿Cómo aumentamos esta vida de Dios en nuestro interior, para que nos controle? Buscamos oír más de sus palabras porque las palabras que le oímos hablarnos a nosotros (las cuales creemos y actuamos de acuerdo a ellas), son Espíritu y nos imparten la vida de Dios, (como dijo Pablo: "esta es la palabra de fe que hemos predicado", Rom 10:8,17):

El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida. Juan 6:63

Las palabras que usted le oye hablarle son la vida de él, el pan de la vida de Dios, su pan celestial de cada día — y estas palabras vienen de la boca de Dios y por las cuales el hombre debe vivir. Mat 4:4

Porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica. 2 Cor 3:6 (La letra es las escrituras.)

La Palabra del Señor en el interior: "Es el Espíritu el que da vida, nada más." La carne no aprovecha para nada; si vivís conforme a la carne, habéis de morir, — morir a la vida de Dios. Juan 6:63, Rom 8:8,13. Leer, asistir a los servicios, cantar, orar, todas son obras de la carne. Leer la Biblia aumenta sus esperanzas, pero no le da vida. Leer acerca del pecado y la ley mata nuestra auto-confianza, al identificar y llamar la atención a nuestro egoísmo, comportamientos impíos, realizados por hombres muertos a la vida de Dios. Leer la Biblia no le puede impartir el Espíritu o la vida de Dios. Leer la Biblia no puede hacerlo capaz de amar a Dios con todo su corazón, o amar a su prójimo como a sí mismo, o limpiarlo de pecado; sólo el Espíritu puede hacer eso.

Las palabras que oímos que se nos hablan a nosotros son revelaciones de Dios para nosotros, como él prometió que Él nos enseñaría todas las cosas y nos llevaría a toda la verdad. Toda revelación que recibimos aumenta nuestra fe, lo cual nos motiva a pasar más tiempo esperando a Dios para que el Espíritu nos imparta la vida de Dios, con palabras que oímos que se nos hablan a nosotros que son entonces implantadas en nuestro corazón. Santiago 1:21. Pablo también claramente nos dice que debemos oír a Jesús y ser enseñados por Jesús para poder alcanzar la vida de Dios.

Esto digo e insisto en el Señor: que no os conduzcáis más como se conducen los gentiles, en la vanidad de sus mentes,
teniendo el entendimiento entenebrecido, alejados de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, debido a la dureza de su corazón.
Pero vosotros no habéis aprendido así de Cristo,
asumiendo que vosotros realmente le habéis oído y habéis sido enseñados por él, así como la verdad está en Jesús. Efe 4:17-21

Nosotros nos sentamos y esperamos, velamos, escuchamos, oímos, y después obedecemos sus mandatos y guardamos sus enseñanzas. Como Jesús dijo:

"Una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada;"
sentarse a los pies de Jesús y oír su palabra. Lucas 10:39-42

Nosotros también nos debemos sentar a los pies de Jesús y escuchar sus palabras, las palabras que él nos habla desde el interior de nuestro corazón que son espíritu y dan vida. Nosotros también debemos sentarnos en silencio y esperar al Señor, para escuchar, oír, y obedecer.

De la Palabra del Señor en el interior:

Nosotros hacemos esto tan seguido como sea posible, para hacer así la búsqueda de Dios la prioridad más importante de nuestra vida, lo cual Jesús también nos dijo que hiciéramos:

Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia [rectitud] ; Mat 6:33

Con respecto a buscar a Dios, Jorge Fox escribió: "El Padre está en todos ustedes, Cristo está en ustedes, y el reino de los cielos está en ustedes; allí, en su corazón, es donde los encontrará a todos ellos. Véanlo allí escudriñando sus corazones, y encuéntrenlo allí probando nuestras mentes y corazones; inclinen sus oídos, y denle oído a él allí, quien dará a cada uno conforme a sus palabras y sus obras, sean buenas o malas."

Bueno es Jehovah para los que en él esperan, para el alma que le busca. Lam 3:25

lo hallarás, si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma. Deut 4:29

Y continuar esperándolo y obedeciéndole, es permanecer en él:

Si vosotros permanecéis en [obediencia a] mi palabra [enseñanzas y mandatos que hemos oído], seréis verdaderamente mis discípulos;
y [entonces] conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31-32

[Si usted continúa esperando, velando, y escuchando a Jesús, quien es la palabra y la luz dentro de sus corazones, usted es un discípulo verdadero, que producirá el fruto del Espíritu, quien será guiado a toda verdad, y después llegará a ser libre de todo pecado.]

Permaneced [morar, continuar] en mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede llevar fruto por sí sola, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. Pero separados de mí, nada podéis hacer.
Si alguien no permanece en mí, es echado fuera como rama, y se seca. Y las recogen y las echan en el fuego, y son quemadas.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y os será hecho.
Si vosotros producís mucho fruto, mi Padre es honrado y glorificado, y ustedes muestran que son verdaderamente mis discípulos [verdaderos seguidores]. Juan 15:4-8

Y el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz (quietud y confianza segura para siempre), paciencia (incluyendo longanimidad, constancia y perseverancia), amabilidad (incluyendo moralidad e integridad), bondad, fe, benignidad (incluyendo mansedumbre y humildad), y dominio propio (dominio de los apetitos sensuales, pasiones y deseos). Contra tales cosas no hay ley. Gál 5:22-23

Esas ramas sin fruto son echadas al fuego. Cuando usted ha producido el fruto del espíritu, camina en amor obediente a los mandatos de Dios, cumpliendo así la ley; y la ley con todas sus listas de cosas que se deben "hacer" y "no hacer" ya no se aplica porque usted está siguiendo los mandatos continuos, de tiempo real, del espíritu de Dios, así como Jesús lo hizo en la tierra, demostrando "sea hecha tu voluntad." La recepción del fruto del Espíritu no se debe imaginar o presumir, se debe experimentar.

De la Palabra del Señor en el interior:

Al esperar a Dios, el Espíritu de Dios le enseña al hombre a negar la impiedad y los deseos del mundo, y cómo vivir sobria, justa y piadosamente; y entonces purifica al hombre de pecado; esta gracia de Dios nos lleva al arrepentimiento (cambio de conducta), y este arrepentimiento lleva a la vida, la vida de Dios.

¡Así que también a los gentiles Dios ha dado arrepentimiento para vida! Hechos 11:18

El fruto del Espíritu viene después de que las obras de la carne han sido crucificadas en la cruz interna — el Espíritu destruye el inmoralidad sexual (incluyendo la fornicación y el adulterio), impureza, lujuria, idolatría (incluyendo la codicia), hechicería, odio, discutiendo, celos, ira, ambición, divisiones, facciones (incluyendo hacer sectas), envidia, borrachera, fiestas (con fuertes cantos, bailes, y bebidas alcohólicas) y cosas semejantes. Gál 5:19-21. Los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne [la naturaleza pecaminosa] con sus pasiones y deseos [concupiscencias y afectos]. Gál 5:24. La vida de Dios, Cristo, sólo es poseída en medida completa por un corazón que ha sido limpiado, lavado, y purificado de todo lo que lo contamina. La gracia tanto le muestra los pecados secretos de su corazón como también los quita.

Esperar a Dios diariamente y seguir sus órdenes es la cruz que el Señor nos dijo que cada uno debe tomar diariamente para ser sus discípulos y seguirle; es la cruz interna de la negación propia. A medida que usted crucifica su espíritu egoísta e impío en la cruz interna, la vida de Dios, Jesús, se forma en usted:

Siempre llevamos en el cuerpo [nuestro] la misma muerte [de la cruz interna] del Señor Jesús, para que también la vida de Jesús sea revelada en nuestro cuerpo.
Porque nosotros que vivimos estamos constantemente progresando hacia la muerte [crucificando al viejo hombre] por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús sea revelada en nuestra carne mortal. 2 Cor 4:10-11

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros, Gál 4:19

A medida que usted permanece en él, Cristo aumenta, hasta que finalmente usted tiene tanto de la vida de Dios que Cristo resucita en usted (mientras todavía está en la tierra):

y cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos dio vida en unión y comunión con Cristo. ¡Por gracia sois salvos! Y nos resucitó juntamente [con Cristo], y nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Efe 2:5-6

En él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha con manos, al despojaros del cuerpo de los pecados de la carne mediante la circuncisión que viene de Cristo.
Fuisteis sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también fuisteis resucitados juntamente con él, por medio de la fe en el poder de Dios que lo levantó de entre los muertos. Col 2:11-12

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por él. 1 Juan 4:9

Después de que hemos sido crucificados y hemos sido bautizados con fuego en la muerte, somos resucitados con el Señor, una nueva criatura, viviendo en Jesús y Dios, y ellos viviendo en nosotros.

Y el Verbo se hace carne y habita en nosotros, y contemplamos su glorioso esplendor, el glorioso esplendor del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14

Si pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Col 3:1

Por lo tanto Cristo es la vida de Dios, y nosotros debemos trabajar en esta vida para poseer a Jesús completamente, para que él sea nuestro verdadero Señor y Maestro, controlando todas nuestras palabras y acciones en esta vida sobre la tierra y para siempre en la próxima vida; y si no aumentamos a Cristo en nuestro interior para que llegue a ser nuestro Señor que gobierna todas nuestras palabras y acciones, perdemos la vida de Dios completamente cuando Él se sale de nosotros después de la muerte. Nosotros debemos perder nuestra vida carnal y egoísta para salvar y aumentar la vida de Dios dentro de nosotros, y si nosotros tratamos de salvar nuestra vida egoísta y carnal (al ignorar sus mandos de apartarse del mal y perseverar hasta el fin), perderemos la vida de Dios dentro de nosotros cuando nos sea quitada en el infierno.

De la Palabra del Señor en el interior:

La cristiandad deja a la gente viviendo en los deseos de la carne, cumpliendo los deseos de la carne y los de los pensamientos de sus mentes, así como el resto de los hombres; ellos son dejados en su naturaleza pecaminosa, caminando de acuerdo a la carne, cuyo fin es satisfacer las cosas de la carne; en sus lujurias, deseos, afectos, placeres, orgullo, ira, vanidad, temor, preocupaciones, planes, etc.; ellos son dejados en conformidad con los caminos del mundo y al príncipe de la potestad del aire [Satanás], Efe 2:2-3. Si vivís conforme a la carne [la naturaleza pecaminosa], habéis de morir. Rom 8:13. Cuando usted es supuestamente "salvado" en sus pecados, usted sólo ha salvado su vida carnal, y ha perdido su oportunidad de encontrar la vida de Dios que es superior; y por lo tanto, a menos usted que tome su cruz para crucificar su naturaleza pecaminosa, morirá a la vida de Dios.

Se registra a Jesús tres veces diciendo que aquellos que él no conoció serían rechazados:

No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino [sólo] el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Muchos me dirán en aquel día: '¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿En tu nombre no echamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras poderosas?'
Entonces yo les declararé: 'Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí, obradores de inquidad10 [pecado, infracción de la ley o de maldad]!' Mat 7:21-23

Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.
Después que el dueño de casa se levante y cierre la puerta, vosotros, afuera, comenzaréis a llamar a la puerta diciendo: "¡Señor, ábrenos!" Pero respondiendo él os dirá: "No os conozco de dónde sois."
Entonces comenzaréis a decir: "Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste."
Pero os hablará diciendo: "No os conozco ni dónde sois. ¡Apartaos de mí todos los que hacéis iniquidad [obradores de maldad, que todavía están pecando]!" Lucas 13:24-27

Después vinieron también las otras vírgenes diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!"
Pero él respondiendo dijo: "De cierto os digo que no os conozco." Mat 25:11-12

De la Palabra del Señor en el interior:

Después que usted ha sido crucificado y ha llegado a ser uno con Jesús y el Padre, en unión con ellos, entonces usted les pertenece a ellos y usted conoce la voz del Señor, la cual es como truenos sobre las aguas.

La voz del Señor como un trueno sobre las aguas es descrita en muchos pasajes del Antiguo Testamento. Esto es radicalmente diferente que la voz apacible y delicada que oímos desde el interior de nuestros corazones proveniente del Espíritu Santo. La Palabra del Señor en el interior y el Espíritu Santo nos hablan con palabras de Jesús, por lo tanto, estamos escuchando de el Hijo de Dios. Pero a menos que podamos realmente escuchar la Voz del Señor, no vamos a saber con certeza que es el Señor quien nos habla. De la Palabra del Señor en el interior: "Siempre tendrás dudas hasta que oigas su voz. Mi voz es como un trueno sobre las aguas. Oirás su voz cuando Él te llama". Nosotros escucharemos la voz del Señor como trueno sobre las aguas por primera vez después que nos hayamos sometido al bautismo de fuego y muerte para ser llamados a venir fuera y resucitados como una nueva criatura. Entonces, como Juan 10:3-5 declara: conoceremos su voz, él nos guiará fuera del mundo hacia el reino, y huiremos de otras voces. Cuando oyes su voz por primera vez, has pasado de la muerte a la vida; y una vez que usted ha oído su voz como truenos sobre aguas, usted siempre sabrá si es el Señor que le habla o no.

Primero debemos escuchar al Espíritu Santo y la Palabra del Señor en el interior para oír y obedecer sus muchas enseñanzas y órdenes. Luego, con larga persistencia y paciencia en hacer obras de arrepentimiento obediente, experimentamos el bautismo de fuego y muerte, para luego oír la Voz del Señor mientras pasamos de la muerte a la vida. Hasta entonces, tenemos que estar vigilantes para no ser engañados por el enemigo, quien pretende ser el Señor que nos habla. Basado en el consejo de Eduardo Burrough, (haga clic para leerlo), un gigante de los primeros cuáqueros, no deberíamos hacer nada sino arrepentirnos hasta que podamos distinguir entre la voz del Señor y la voz del enemigo; y William Penn escribió: "Aunque es el deber de todos caminar en la luz, y esperarla, para que por ella puedan ser instruidos en el camino de la vida y la salvación, sin embargo son solamente los que realmente son guiados por ella* (la luz), los que pueden discernir correctamente entre los espíritus falsos y los verdaderos."

* A modo de repaso: para ser guiado o dirigido por la luz, la luz primero debe surgir en su corazón como una estrella magnífica, de modo que se le muestre todo lo que debe hacer y se le diga todo lo que debe decir; el inequívoco surgimiento de la luz viene de la fe en la voz.

Usted podría escuchar al Señor decirle que siga adelante con su consideración de comprar algo o hacer algo que usted considere necesario; y siempre y cuando no haya nada que usted sepa que está equivocado, o que no sea nada que Él le haya dicho en el pasado que no haga, usted puede seguir las sugerencias de Él antes de poder distinguir su voz. Si usted no necesita lo que está considerando comprar, Él podría simplemente decirle: "no lo necesitas". Si no es necesario hacer algo que usted está considerando, puede que él le diga: "no es necesario". Si es necesario, él podría alentarlo a seguir adelante.

Jesús lo conoce a usted cuando Él lo libera de todo pecado, purificándolo, para que usted entonces sea gobernado por Él en toda palabra y acción, llegando a ser uno que sigue [en obediencia] al Cordero dondequiera que vaya [lo que sea que él ordene]. Apoc 14:4. Usted sólo puede ser liberado de la esclavitud del pecado al oír sus palabras habladas a usted, las cuales son Espíritu y dan vida, y entonces obedeciendo esos mandatos que usted ha oído.

Usted puede ver lo importante que es escuchar y oír la Palabra del Señor dentro de usted. Con persistencia al escuchar al Espíritu, éste le enseñará a negar la impiedad y los deseos mundanales, y cómo vivir sobria, justa y piadosamente, en este mundo presente; redimiéndonos de toda iniquidad [acciones ilícitas, pecado], y purificar para si mismo un pueblo propio, ferviente por buenas obras. Tit 2:11-14

Después de ser liberado de todo pecado, lo cual es salvación, con continua vigilancia nosotros entonces entramos en unión con Cristo y el Padre, a medida que Jesús es resucitado en nuestro interior para formar una criatura completamente nueva, y todas las cosas viejas pasaron, mientras somos trasladados al reino de Dios; y entonces comemos del árbol de la vida:

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venza le daré de comer del árbol de la vida que está en medio del paraíso de Dios. Apoc 2:7

Después me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluye del trono de Dios y del Cordero. En medio de la avenida de la ciudad, y a uno y otro lado del río, está el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto. Las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones. Apoc 22:1-2

De William Dewsbury, uno de los primeros cuáqueros: (escrito en 1655)

Así por medio de la justa ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, yo fui y soy hecho libre del cuerpo de pecado y muerte; y por medio de estas grandes tribulaciones, mis ropas son lavadas y emblanquecidas en la sangre del Cordero, quien me ha llevado a la nueva Jerusalén, donde nadie entra que haya hecho abominación o que mienta, sino aquellos cuyos nombres estén escritos en el libro del la Vida del cordero. Aquí mi alma ahora se alimenta del árbol de la vida, por el cual yo por tanto tiempo tuve hambre y sed, que está en el paraíso de Dios. Aquí no hay más maldición ni noche; sino el Señor Dios y el Cordero son mi luz y mi vida por siempre y para siempre. Y yo soy testigo de que soy regenerado y nacido otra vez de la simiente inmortal, y habiendo tomado parte de la resurrección, la segunda muerte no tiene poder sobre aquello.

Nosotros también tendremos la luz de la vida, para que veamos claramente lo que Dios quiere que hagamos y digamos, hablando siempre y actuando con perfecta virtud:

Jesús les habló otra vez a los fariseos diciendo: --Yo soy la luz del mundo [de cada hombre]. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12 [La luz es la evidencia de la vida de Dios.]

Con la vida de Dios que se posee en medida completa, ahora su vida llega a ser asistir a Dios en formar la creación en su voluntad perfecta y amante; ahora usted puede hacer obras para Dios que lo honran, lo glorifican y le dan placer.

Estas obras, efectuadas en la vida de Dios, son para el placer de su creador y para su gozo supremo. El seguir las instrucciones continuas del Señor en una fe obediente es sumamente satisfactorio porque usted sabe que cada palabra que usted dice, y cada acción que usted realiza, son perfectamente virtuosas, impecables, demostrando el poder y el amor de Dios para todos.

Me mostrarás la senda de la vida. En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias en tu diestra para siempre. Sal 16:11

Para concedernos que, una vez rescatados de las manos de los enemigos, le sirvamos sin temor,
en santidad y en justicia delante de él todos nuestros días. Lucas 1:74-75. (
El perfecto amor echa fuera el temor. 1 Juan 4:18)

Cuando usted está en la vida de Dios, usted está en Cristo porque Cristo es la vida. Juan y Pablo explican quién está en Cristo:

Cuando usted es trasladado al Reino de los Cielos, como Pablo y otros lo fueron, su vista y su conciencia ya no están en la dimensión de este mundo físico. El apóstol Pablo nos ayuda a entender el reino de Dios dentro de nosotros y entre nosotros, cuando escribe en el libro bíblico de Hechos: Dios .. no está lejos de ninguno de nosotros; porque "en él vivimos, nos movemos y somos". (Hechos 17:27-28) — pero no somos conscientes de esto, porque estamos en una dimensión física más baja. La dimensión física comparte el mismo espacio que las dimensiones espirituales más altas; un solo Dios y Padre de todos, quien es sobre todos, a través de todos y en ustedes todos. Efe 4:6. El entrar en el reino de Dios dentro de nosotros y alrededor de nosotros, es ser dramáticamente trasladados a la dimensión espiritual de conciencia y vista, en unión con Cristo y con Dios, pero caminando en la tierra por la luz de Dios; caminando en la tierra con los ojos de Dios. El mundo pasa y desaparece de nuestra vista cuando entramos en el reino. Pablo dijo: Ya no caminamos por vista, sino por la fe obediente, a medida que el Espíritu de Dios nos ordena y nos guía. Jesús le pidió al Padre que no sacara a sus seguidores del mundo, sino que él quería que ellos estuvieran con él, para que vieran su gloria; por lo tanto nosotros caminamos en la tierra, pero nuestra vista está en el reino de Dios.

Entrar en el reino de Dios es tener justicia, paz, y gozo; y esta paz, del Dios de Paz, es confianza tranquila y confiada (seguridad incuestionable) para siempre. Rom 14:17, Isa 32:17

Si usted todavía no ha leído la Biblia en línea de este sitio, los capítulos en Juan 14 y Juan 17 con el comentario y las notas que claramente muestran las promesas olvidadas de la unión con Dios, entonces asegúrese de hacerlo.

Para ver pautas con respecto a cómo esperar a Dios, y qué esperar en su caminata hacia aumentar su fe, lea Cómo Beneficiarse del Poder de Dios que Produce Cambio.

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y aceptable para Dios, que es vuestro servicio espiritual y adoración. Rom 12:1

El propósito de este sitio web es mostrar cómo llegar a ser
libres de pecado
al beneficiarse del poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz,
lo cual lleva a la unión con Dios en su reino.


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