La Cruz Perdida de la Pureza


UNA MEMORIA

DE

JAMES PARNELL

Con cartas y extractos de sus escritos


Por

Henry Callaway

Pero las almas de los justos están en la mano de Dios, y allí ningún tormento los tocará. Ante la vista de los insensatos, ellos parecieron morir; y su partida es considerada una miseria, y su alejamiento de nosotros como completa destrucción, pero ellos están en paz. Porque aunque ellos sean castigados ante la vista del hombre, sin embargo su esperanza está llena de inmortalidad. Y habiendo sido un poco escarmentados, ellos serán grandemente recompensados; porque Dios los probó, y los halló dignos de sí mismo. Sab 3:2-6

LONDRES

CHARLES GILPIN, 5, BISHOPSGATE STREET

1846

Fuente: Escaneado usando ROC de un archivo de imagen de Google Books
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PRÓLOGO DEL EDITOR DEL SITIO

Las memoras de James Parnell, y las muchas cartas destacadas que son incluidas, se proveen en este sitio por las siguientes razones:

  1. La edad joven de Parnell; su conversión comenzó a los 14 años de edad, y fue hecho ministro por Cristo a los 16. Él fue uno de los notables "sesenta valientes"; sesenta hombres y mujeres, quienes, habiendo primero predicado en el norte, comenzaron una misión evangelista para esparcir la verdad a través de Inglaterra. De estas sesenta dignas almas, George Whitehead tenía entre 17 y 18 años, James Parnell tenía 16, y Eduardo Burrough tenía 18. Estos jóvenes habían sido convencidos y enseñados personalmente por Cristo, y cuando fueron suficientemente maduros, ordenados por Cristo a predicar su verdadero evangelio por medio del poder de su Espíritu.

    Sus contundentes testimonios son prueba del poder del Espíritu Santo para enseñar aun a los jóvenes, lo cual resultó en que su conocimiento es inmensamente superior a lo que los ministros y predicadores de entonces y de hoy aprenden en sus universidades bíblicas o seminarios. Su juventud, conocimiento y poderosos ministerios testifican de que Dios mora poderosamente en los jóvenes que buscan su rostro, y son recordatorios de los siguientes versículos:

    Buscad a Jehovah y su poder; añorad y buscad su rostro, estar en su presencia continuamente. 1 Cro 16:11

    Yo amo a los que me aman, y me hallan los que con diligencia me buscan.
    Prov 8:17.

    Parnell obviamente encontró a Dios muy temprano en su vida, le poseyó en gran medida, y le sirvió magníficamente hasta la muerte. Este hombre fue un campeón y gigante entre todos los hombres. Esteban Crisp, otro notable ministro cuáquero y amigo de James Parnell, escribió lo siguiente:

    "Bebés han sido sus mensajeros [del Señor], y niños han sido sus ministros, quienes en su inocencia han recibido la revelación de su Santo Espíritu, por medio de quien las cosas profundas de su ley y su evangelio glorioso de vida y salvación han sido revelados. Y entre estos bebés, quienes llegaron a recibir el conocimiento de los misterios del reino de Dios, por la obra de su divino poder, estuvo este noble niño, James Parnell; quien fue una vasija de honor de verdad y fue grande en el poder y espíritu de Emanuel, quebrantando y desolando muchas fortalezas y torres de defensa, en las cuales el antiguo engañador se había fortificado con sus hijos. Mucho se puede decir de este hombre, y un gran testimonio vive en mi corazón, de su vida bendita, y del poder y sabiduría que abundó en él."

  2. Parnell comienza como él describe "él era perfecto en pecado y excedía a muchos en la iniquidad de su vida." Esto debería ser un aliento para cualquiera que piense que es muy impío para poder ser convertido por el poder de Cristo, una duda que muchos han sentido después de leer lo puro que era Jorge Fox en su juventud.

  3. Su martirio, una muerte cruel completamente descrita dentro de esta memoria, a manos de los bautistas y puritanos congregacionalistas de Inglaterra, es de interés particular y da testimonio de la autenticidad de su fe — una fe que se ha vuelto cada vez más rara y casi ha dejado de existir.

  4. Sus cartas hablan de la conversión y crucifixión del yo con tal elocuencia, tal lenguaje celestial, que cualquiera fuera su edad, ellas son más que dignas; y muchos hallarán que su lectura es una bendición celestial para si mismos.

El sufrimiento de sus escogidos siempre ha sido edicto por Dios: primero para llevar a los escogidos a la perfección en la cruz interior de la negación propia que destruye el espíritu egoísta del hombre; y segundo, para que los miembros muy fuertes de su cuerpo sufran por los otros miembros más débiles del cuerpo, así reemplazándolos para ayudarles en su madurez en Cristo. Esto fue documentado por el apóstol Pablo cuando él se dirigió a los colosenses y les dijo que estaba padeciendo por ellos. Jorge Fox también padeció por otros; como él dijo: "hubo alguna vez alguna prisión en la que yo estuve, o sufrimientos, excepto lo que fue para sacar a las multitudes de la prisión." James Parnell sufrió hasta la muerte, el sacrificio máximo de amor por su prójimo; un sacrificio que pocos son capaces de hacer, y uno que él sabía que debía hacerse, lo cual él soportó voluntariamente por amor a sus hermanos; pronunciadas a sus Amigos que estaban a su lado, sus últimas palabras en su lecho de muerte fueron: esta muerte debo morir. Él fue el primer cuáquero que murió en la prisión. Más de ochocientos cincuenta* murieron después de él, ya sea por ser atacados por multitudes en sus reuniones, o en la cárcel. Jesús dijo: 'El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.' James Parnell fue un verdadero siervo del Maestro y fue grandemente favorecido por Dios: llamado a una edad temprana, el padre espiritual de miles, y honrado, como fue nuestro Señor y Pedro, de morir por sus amigos; nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13

*{Los sufrimientos de Besse informa que 869 cuáqueros murieron en la cárcel. Esto no incluye a aquellos que murieron después de haber sido atacados en las reuniones por turbas enojadas de episcopales, puritanos congregacionalistas, presbiterianos y bautistas.}

Parnell nos recuerda que esta vida, que está alejada de Dios, no es nada comparada con la vida en unión con Dios. Y él nos muestra que no hay nada que valga la pena bajo el sol, sino vivir para agradar a Dios; porque ¿qué más podría desear un ser creado, aparte de agradar a aquel que lo creó y le dio la vida? Que todos seamos inspirados a agradar a nuestro creador y a darle gloria a su santo nombre.

Además del poder de sus palabras que él nos ha dejado, y así afortunadamente registradas en estas Memorias, él nos ha dejado otra obra inspirada: ¿Cristo o las Escrituras gobiernan?También disponible en este sitio para su lectura.

A pesar de la admiración del biógrafo por Parnell, él nos dice claramente que no tenía lo que Parnell suplica que todos posean. Él critica a Parnell diciendo que es muy duro con los profetas falsos de ese tiempo, mientras expresa curiosidad acerca de por qué los primeros cuáqueros criticaron tanto a los bautistas, presbiterianos, anglicanos y puritanos. Así como Dios le exigió a Pablo a dirigirse a las sinagogas judías, así él siempre desea que aquellos que verdaderamente poseen su Espíritu, proclamen la verdad a sus prójimos. El hecho de que el biógrafo no sintió el amor para alcanzar la Simiente, blanca en el suelo, esperando la cosecha, pensando más bien que era peculiar que los primeros cuáqueros se sintieron obligados a capturar la atención de sus prójimos, sólo testifica acerca de su falta de madurez por medio de la crucifixión del yo en la cruz interna de la negación propia. Porque cualquiera que vive verdaderamente en Cristo se sentiría abrumado con su amor por las almas de sus prójimos y arriesgaría ser ridiculizado para compartir con ellos la verdad y sus recompensas celestiales; siendo que no todos son evangelistas, pero todos son opositores vocales del engaño y partidarios de la verdad. Por lo tanto los muchos cuáqueros de principios de los 1800 ya estaban en una apariencia, mientras que La cruz perdida a la pureza fue explicada claramente en cientos de las primeras reuniones de los cuáqueros; sin embargo ellos eran sordos a su llamado y a su recompensa celestial, la cual no fue reclamada. Yo no puedo sino preguntarme qué ha impedido que los miles de los previos lectores, como fue ilustrado por este biógrafo, vean el estado mucho más alto, pero obviamente alcanzable, de James Parnell y muchos otros de los primeros cuáqueros; en vez de asumir que ellos sólo estaban escribiendo con terminología bíblica florida, y así perdiéndose las buenas nuevas de la promesa — mientras están vivos en la tierra, para ser trasladados al reino de los cielos y a la unión con Cristo y el Padre, a través de la muerte del yo carnal en la cruz interna de la negación propia. Como dijo Jesús: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. No he venido para llamar a justos, sino a pecadores, [aquellos que saben que no son justos]. Como la Palabra del Señor en el interior me ha dicho: "es difícil para los que están en una apariencia oír el llamado del arrepentimiento a la verdad."

(Una apariencia es un grupo de prácticas religiosas: cantar, leer la Biblia, bautismo, comer pan/vino, libros de oración, credos, ropas, incienso, tiempo de lenguas, tiempo de quitar la lana de las ovejas, campanas, sermones de la mente carnal, tiempo del llamado al altar, tiempo silencioso, etc. — todo programado, planeado, repetido, ensayado para que las prácticas lleguen a ser un ritual que debe ser repetido y observado. La apariencia de su intento de adoración previene que el Espíritu Santo guíe y controle la experiencia.)

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PRÓLOGO DE HENRY CALLAWAY

La historia de James Parnell, (quien a la temprana edad de dieciséis años, fue hecho “un ministro capaz del Evangelio,” y cuando tenía alrededor de diecinueve años fue llamado para dar evidencia de la estabilidad de su fe, y a sellar su testimonio de la Verdad por medio de sufrimiento largo y doloroso, incluso la muerte), no puede sino ser interesante para la Sociedad religiosa, que lo cuenta entre los primeros defensores de sus principios, y que debe poner su nombre primero en la lista de mártires. Su carácter ya es bien conocido por los Amigos como notable por su juvenil dedicación, fidelidad, celo, y resistencia paciente, por la causa de la Verdad; pero hasta ahora no había aparecido ningún relato detallado de su vida. El siguiente bosquejo ha sido preparado con la esperanza de que su digno ejemplo pueda así ser más extensamente útil. Su carrera, aunque brillante, fue muy corta; las memorias, por lo tanto, son necesariamente cortas. Los materiales de los cuales se han compilado, son escasos y dispersos; son, por lo tanto, insuficientes en muchos particulares, los cuales serían sin duda interesantes, pero que ahora nunca podrán ser conocidos. Algunas cartas y extractos de sus escritos han sido entremezclados. Estos han sido seleccionados principalmente con un deseo de ilustrar su carácter – la condición de la comunidad religiosa en este país, en el tiempo del surgimiento de nuestra Sociedad – y las verdades que nuestros primeros Amigos creyeron ellos mismos que eran especialmente necesarias para llamar la atención de sus prójimos. Algunas pequeñas alteraciones, correcciones, y transposiciones han sido hechas, pero el sentido del original a sido cuidadosamente preservado; en unos pocos casos donde el significado parecía oscuro estas alteraciones han sido reconocidas con el uso de corchetes. Muchos de sus escritos son muy excelentes, e indican una mente profundamente reflexiva e iluminada; ellos son, sin embargo, frecuentemente largos, y debido a que los mismos temas han sido discutidos con mayor fuerza por otros miembros de nuestra Sociedad, no parece necesario publicarlos otra vez aquí.

Hay una clase entre nosotros a la cual el compilador recomendaría en particular la lectura de estas memorias, — los hombres jóvenes. Seguramente ellos podrán ver en la dedicación temprana y la constante perseverancia de este fiel joven un estímulo para aumentar su esfuerzo en la causa de la verdad y la justicia, si ellos felizmente ya han dado sus nombres para servir en la guerra del Cordero. Pero ¿no son ellos los que pueden leer aquí una reprensión por su tibieza en relación a los santos testimonios, por los cuales James Parnell, por medio de gracia divina, estuvo dispuesto a sufrir hasta la muerte? ¡Oh! Que ellos puedan oír la reprensión, y ser llevados a examinar, con fervientes deseos de guía divina, el fundamento sobre el cual estos testimonios son construidos. Se cree que tal examen, si es llevado a cabo con el espíritu correcto, los llevaría a la conclusión sin duda de que nuestros primeros Amigos no “siguieron fábulas ingeniosamente inventadas,” ni sufrieron por las meras opiniones y nociones de los hombres, sino que ellos fueron enseñados por el Espíritu principios de acuerdo con la verdad inmutable – principios que aparecen sólo más brillantes mientras más completamente son llevados a la luz escudriñadora del Sol de justicia. Y recordemos que el poder que sostuvo al fiel James Parnell todavía es el mismo. El brazo de la Omnipotencia no es acortado; su oído no se ha vuelto pesado. Que sólo haya la misma obediencia que no cuestiona,— la misma disposición a seguir sin murmurar la voluntad manifestada de Dios,— la misma confianza fiel en su guía,— la misma seguridad práctica de que Él dará fortaleza a sus hijos, de acuerdo al requerimiento del día; y sabremos ahora, como se supo entonces, que el Señor está “esperando ser misericordioso,” esperando los corazones listos y las mentes dispuestas, a las cuales Él quiere dar a conocer la grandeza de su gracia, y lo precioso de su salvación.

H. C.

Londres,
El octavo mes, 1846


MEMORIAS

DE

JAMES PARNELL

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JAMES PARNELL nació en Retford, en Nottinghamshire, en el año 1636. No es fácil determinar la estación precisa en la vida en la cual él vivió. El documento legal por el cual él fue encarcelado en el castillo Colchester declara que él era un “obrero". Él mismo dice que cuando no estaba ocupado en el servicio de la verdad, estaba involucrado en un "llamado externo"; y que “él no declaró ninguna propiedad en la tierra”. Es, por lo tanto, probable que sus circunstancias eran pobres. Nuestro historiador, Sewel*, nos informa que él fue “educado en las escuelas de literatura”; una declaración probablemente derivada de una observación por James Parnell de que él fue “enviado a las escuelas de aprendizaje humano para aprender sabiduría humana, un propósito para el cual las escuelas eran productivas". Sus escritos, sin embargo, parecen indicar que, mientras él había recibido una educación más allá del promedio para ese tiempo, ésta fue limitada; y ciertamente no se extendió más allá de sus catorce años. Henry Tuke, con buena razón, supone que él podría haber recibido instrucción en la escuela primaria en Retford; y es muy probable que la siguiente observación de James Parnell se refería a los autores clásicos: “Muchos de los libros que son leídos [en las escuelas de aprendizaje humano] corrompen a los jóvenes en gran manera al alimentar la naturaleza salvaje y profana que entonces me gobernaba”.

*{La historia de los cuáqueros de Sewel fue publicada en 1695, y es considerada la historia definitiva del movimiento de los primeros cuáqueros. Él entrevistó a testigos presenciales de muchos de los eventos que él describió.}

Así comienza él un breve informe, el cual él escribió mientras estaba en el castillo Colchester, de su experiencia religiosa:

“Primero, le daré al lector una declaración de la obra de Dios en mi alma, y la conversión de mi corazón de la oscuridad a su Luz maravillosa; y del poder de Satanás a Dios; y del camino de la muerte al camino de la vida, donde ahora camino en la Luz de mi Dios, y con los redimidos del Señor, quienes están viajando hacia al Santa Ciudad; y también la causa de mi venida hacia el mundo para declarar la Verdad, por la cual ahora sufro cadenas por la generación perseguidora."

Él dice que fue una vez un hijo de la ira, como todos son por naturaleza, y siguió los cursos y caminos vanos del mundo. Sus propensiones naturales impías fueron alimentadas por la educación que él recibió; de modo que cuando él estaba en la escuela, y después de dejarla, la misma depravación de corazón permaneció, y creció en pecado, y continuó siguiendo las vanidades pecadoras del mundo. Él fue entrenado en la adoración acostumbrada de la nación, y asistió el servicio de los domingos; pero debido a que sus ejercicios religiosos no estaban asociados con ninguna conversión verdadera de corazón, y que fueron realizados en su propia voluntad carnal, él después los consideró como mera idolatría.

Pero, incluso en esta etapa de su vida, mientras estaba alejado de Dios, y siguiendo las gratificaciones de la mente carnal, él estuvo de vez en cuando consciente de las visitaciones de la luz celestial; no consideradas como de origen celestial, pero al principio estaba “resplandeciendo en la oscuridad,” sin entender de dónde venía, o hacia dónde iba. Esta Luz surgía en su corazón cuando él estaba solo, y lo reprendía en secreto por sus transgresiones; por la cual él fue a menudo guiado a un serio auto-examen y consideraciones de sus caminos; y la vida y la muerte fueron a veces puestas ante sus ojos de tal manera que le hizo determinar abandonar el pecado; pero, al ser ignorante que estas “reprensiones de instrucciones” eran los esfuerzos del Espíritu de Verdad en él, y sin saber todavía que toda fortaleza y suficiencia para vencer el pecado podía ser derivada sólo de Dios, estas determinaciones fueron hechas en su propia voluntad, y fueron mantenidas solamente hasta que sus resoluciones fueron probadas por alguna nueva tentación, cuando la mente descuidada otra vez deambulaba, y “lo llevaba a todavía deleitar su corazón en la vanidad, que el ojo vio y el oído oyó". Pero el placer derivado de tales vanidades pasaron con el uso, y él fue dejado a los juicios renovados por su transgresión; porque el Espíritu de Verdad todavía lo seguía, “lo convencía de pecado”, y lo llamó al arrepentimiento y la enmienda de la vida. Mientras más él inclinaba su mente y se acercaba a Dios en estas manifestaciones internas, encontraba que Dios se acercaba a él, de modo que después de algún tiempo él tuvo que confesar agradecidamente que había “sido hallado por Él cuando no había estado buscando”; porque sintió que fue la bondad libre, no merecida y no buscada del Señor hacia él, "el principal pecador", que lo había llamado al arrepentimiento a tiempo para crear una reforma de su corazón. Así Dios creó en él “tanto la voluntad por ello como su realización,” y lo arrancó como una rama del fuego ardiente, para hacerlo un instrumento de honor en su casa.

James Parnell declara que él era, basado en su edad, “tan perfecto en pecado” como cualquiera en la ciudad donde él vivía, y que él excedía a muchos en la impiedad de su vida. En este estado él fue amado por las personas mundanas que estaban alrededor de él como uno de ellos. Pero al Señor le “agradó darle a conocer su poder, y volver su corazón a Él, para buscarle verdaderamente”, un cambio que fue efectuado por la gracia divina y que le hizo llegar a ser una maravilla a esas mismas personas, y ellos lo odiaron y lo rechazaron en su estado convertido con la misma intensidad con la cual ellos lo habían aceptado previamente, cuando él había llevado una vida impía. Incluso sus propios parientes, estando en su mente carnal, que no entiende las cosas del Espíritu, trataron de alejarlo de la fidelidad a Dios y destruir la obra que él había comenzado en su corazón. Cuando ellos no tuvieron éxito en forzarlo a conformarse al mundo, en su “modas inventadas, costumbres, tradiciones, caminos, comunión y adoración,” (ante sus ojos, habiendo sido abiertos por el poder de Dios, él percibió la idolatría de tales cosas, y no pudo practicarlas más), ellos llegaron a ser sus enemigos más grandes y fomentaron persecuciones en contra de él, de modo que él llegó a ser “una burla en las calles”, y fue considerado indigno de vivir entre ellos; y algunos incluso dijeron que matarlo sería hacerle un servicio a Dios. Pero la respuesta de este joven dedicado fue: “El que me llamó para salir de entre ellos para ir hacia Él, para que yo ya no siga los caminos vanos del mundo ni ponga mi gozo en las cosas del mundo, sino más bien le sirva en novedad de vida para que en mi su obra pueda aparecer para confundir a los paganos, quienes no le conocían; Él, por su poder, me guardó y me dio fortaleza para cargar su cruz y despreciar la vergüenza; de modo que ni las palabras justas ni las palabras groseras pueden hacerme negar lo que Dios por su gracia ha creado en mi corazón". Y sintiendo lo precioso de ser llevado hacia una relación espiritual con su Padre celestial — sintiendo el valor incomparable de ser un hijo de Dios; y si un hijo, entonces un heredero, un heredero de Dios, y un co-heredero con Cristo, él estuvo dispuesto y fue capacitado para salir de entre sus parientes y conocidos y para “llegar a ser extraño entre aquellos que no amaron la verdad”.

La conversión real de su alma fue evidenciada por una caminata en la alta vocación con la cual él fue llamado, y el efecto de su vocación mostró claramente el carácter mundano de los sacerdotes, cuyo ministerio él había estado acostumbrado anteriormente a asistir. Mientras él vivió en la conversación vana del mundo, los sacerdotes no lo notaron; porque debido a que ellos estaban tan profundamente en el espíritu del mundo como otros, sostuvieron por sus vidas y conversaciones el mismo mal que ellos condenaron en sus sermones; por lo tanto, ellos se descalificaron para convertir a cualquier miembro individuo del rebaño. Ellos condenaron el pecado de manera colectiva, pero temieron hablar en contra de él en casos particulares, no sea que ello traiga una reflexión de sus propias vidas; pero tan pronto como James Parnell manifestó, mediante un caminar más íntimo con Dios, que él estaba sincera y seriamente en el lado de Dios — tan pronto como los frutos manifestaron que él había sido implantado en la vid verdadera, y con amor tomó parte de su savia viviente, ellos se convirtieron en sus enemigos, y dijeron que él "estaba engañado". Cuando James Parnell encontró que los sacerdotes eran carnales y, como el pueblo que los seguía, sólo tenían una apariencia, mientras habían negado la vida y el poder de la religión verdadera, él se separó de ellos, y buscó un pueblo con quien él podría tener unidad.

Jorge Fox había dejado a sus parientes, y estaba comprometido en su misión en una manera privada, tan pronto como el año 1643; pero no fue hasta el año 1648 que él comenzó este ministerio en una manera extensamente pública, y en ese tiempo Fox dijo: “Muchas reuniones de Amigos, en varios lugares, se habían reunido en las enseñanzas de Dios, por su luz, espíritu y poder". La gran obra que se ha mencionado que continuó progresivamente en la mente de James Parnell, y el paso decisivo de separarse a si mismo del modo nacional de adoración, tuvo lugar antes que él tuviera quince años de edad, esto es, antes del año 1652, y en ese tiempo los Amigos deben haber sido conocidos como un pueblo. Sin embargo, no habían Amigos en el lugar donde James vivía, y hasta este tiempo él no había tenido ninguna conversación con alguno de aquellos con quienes él después se unió como un pueblo, que se reunían “para adorar a Dios en Espíritu, se regocijaban en Cristo Jesús, y no tenían confianza en la carne". De hecho, está claro por sus propios escritos, que la obra era la obra de Dios solamente por Su Espíritu en su corazón; y él es uno entre los muchos ejemplos con los cuales la historia temprana de nuestra sociedad abunda, de aquellos quienes sin comunicación con otros, fueron llevados por el mismo Espíritu a adoptar algunos de los principios más importantes de la verdad.

Parece probable que fue en el año 1651, cuando él tenía alrededor de 15 años de edad, que se separó de los profesantes carnales {un profesante era alguien que declaraba su creencia que Jesús era el hijo de Dios y las escrituras eran verdaderas}, y buscó un pueblo con el cual él podría unirse en comunión religiosa; y él dice: “habían personas con las cuales encontré unión a unas pocas millas de la ciudad donde yo vivía; a quienes el Señor estaba uniendo sacándolos del mundo oscuro, para sentarse juntos y esperar su nombre". Con estos él llevó "el reproche de Cristo," y estaba dispuesto, por causa de Él, a ser contado entre aquellos que eran considerados como marginados de la tierra; pero en sus aflicciones y persecuciones por causa del Salvador, ellos se regocijaron en recordar que fue escrito que aquellos que querían vivir piadosamente en Él, sufrirían persecución; y consideraron como riqueza ser su pueblo, y sufrir el odio y desprecio de todos, que disfrutar "los placeres del pecado por un tiempo"; y sabiendo que estaban sufriendo por su causa, ellos sintieron que su confianza estaba fija sólo en Él, y en su fuerza fueron elevados sobre todas sus pruebas.

"Alrededor de este tiempo", dice James Parnell, "yo tenía alrededor de quince años de edad; y después fui llamado a visitar algunos Amigos en la parte norte de Inglaterra, con quienes tenía unión en espíritu antes de ver sus rostros". Fue probablemente durante esta visita al norte que él fue a ver a Jorge Fox, quien en 1653 estaba en la cárcel en Carlisle, en cuyo diario encontramos la siguiente declaración: “mientras estaba en el calabozo en Carlisle, James Parnell, un pequeño muchacho de alrededor de dieciséis años de edad, vino a verme y se convenció". Con esta observación de Jorge Fox, pareciera que hasta este tiempo James Parnell no se había encontrado con ningún Amigo, aunque el pueblo con el cual él había estado asociado anteriormente en adoración religiosa se había acercado a algunos de sus principios; y que a partir de lo que había sido antes, es evidente que James Parnell ya había experimentado una conversión real de su corazón; él había sido llevado a ver la formalidad de los sacerdotes, y se había separado de la forma acostumbrada de adoración para solamente esperar al Señor, de modo que por esta reunión con Jorge Fox, él fue meramente convencido que la Verdad que él predicaba era la misma que aquella con la cual él había sido llevado hacia sí mismo por el Espíritu de Verdad; y específicamente que el pueblo despreciado y perseguido llamado los cuáqueros, era el pueblo escogido de Dios en ese día para mostrar su adoración. Jorge Fox en este tiempo tenía alrededor de treinta y un años de edad, y había estado dedicado a predicar la Verdad por alrededor de siete años. Debe haber sido un consuelo indescriptible para él cuando, encarcelado por causa de la Verdad, recibió esta visita de un "pequeño muchacho" para oír de él "lo que el Señor tenía para su alma", y para buscar en su experiencia la nueva evidencia de la realidad sustancial de esos grandes principios que habían sido abiertos a su propia mente. Y no menos consolador debe haber sido para James Parnell, reunirse con este padre en Israel, y recibir confirmación de su propia fe, y un convencimiento de la Verdad, por la conversación con un líder como este. Es notable, sin embargo, que en ningún lugar él menciona el nombre de Jorge Fox.* No se sabe con certeza cuánto tiempo James Parnell se quedó con él, pero encontramos que él fue mencionado como en su compañía en Drayton, donde él tuvo una disputa con Nathaniel Stephens y varios otros sacerdotes, en 1654.

*{En realidad, en este libro Parnell es citado diciendo "Saluda cariñosamente a mi estimado hermano J. F.;" J.F. son las iniciales de Jorge Fox, y la manera con la cual se le dirigía en correspondencia, como también la manera en la que Fox firmó toda su correspondencia.}

James Parnell regresó a casa desde el norte, y por un tiempo buscó su llamado externo y fue favorecido para experimentar la obra del Señor progresando en él, y su Verdad más y más completamente manifestada en su alma. Manteniéndose fiel a la medida de la luz impartida a él, por medio de la fuerza de la gracia divina, él pronto fue llamado a proclamar la Verdad a otros. Jorge Fox dice: “el Señor lo hizo rápidamente un ministro poderoso de la Palabra de vida, y muchos fueron llevados a Cristo por él, aunque él no vivió mucho tiempo". Al principio él no fue enviado lejos de su casa en el servicio de la Verdad; y mientras ocasionalmente se ocupó en la obra del Señor, él estaba todavía preocupado de llenar el tiempo intermedio con atenciones diligentes a su llamado externo. Cuando él tenía entre diecisiete o dieciocho años de edad, probablemente en la mitad del año 1654, él fue enviado a un pueblo alrededor de quince millas de distancia, a quienes el Señor estaba enseñando el camino de la Verdad. Él no sabía cuando se fue de su casa que él tendría que ir más allá de ese lugar; pero cuando llegó allí fue ordenado a ir a Cambridge, y desde este tiempo en adelante él aparentemente estuvo exclusivamente ocupado en el servicio del Señor, ya sea predicando, o escribiendo cartas para confirmar aquellos que fueron convencidos, o libros en contra de los oponentes de la Verdad, y al estar en la cárcel por su testimonio y fidelidad a la causa de Cristo.

Él fue a Cambridge sin saber qué debía ser hecho por él allí, o qué tendría que hacer; y sin estar familiarizado con alguna de las personas en ese lugar, quienes lo recibieron en sus casas. Él había oído que el alcalde de Cambridge había ordenado que dos Amigas fueran azotadas* por declarar la Verdad, mientras pasaban por la ciudad, y sin saber que una porción similar le esperaba a él, en obediencia al deber ser aprehendido, y sin consultar con carne ni sangre, y sin ser intimidado por el rumor de la persecución que otros habían experimentado, él fielmente procedió en su caminata, y fue confirmado por la presencia y la dirección del Señor.

*{Hacia el final del año 1653, Elizabeth Williams y Mary Fisher, ambas del norte, entraron en Cambridge - y habiendo fielmente reprendido a algunos de los estudiantes vanidosos y groseros en ese lugar, quienes trataron de atraparlas en argumentos, fueron arrestadas con la acusación de haber predicado, y fueron públicamente azotadas por orden del alcalde de esa ciudad como "vagabundas". La visión de la sangre derramada de los cuerpos de estas mujeres inocentes, por el látigo del verdugo; su paciente aguante del castigo ignominioso e injusto así infligido en ellas; sus oraciones por sus perseguidores, junto con su humilde regocijo, porque ellas fueron consideradas dignas de sufrir por el nombre y testimonio del Señor Jesús, sin duda habían preparado las mentes de algunos de los espectadores para examinar con atención seria los principios de esa religión, por la cual tan pacientemente sufrieron, y que produjo tanto apoyo y consuelo, bajo el trato cruel que recibieron. Así, el breve retraso de esas dos Amigas en Cambridge, abrió el camino para el esparcimiento de la Verdad.}

Al llegar a Cambridge él fue alegremente recibido por algunos, y se enteró de que había un Amigo en la cárcel por declarar el mismo testimonio, con el cual él mismo había sido encargado. Sin embargo, esto no lo disuadió de publicar, dos semanas después de su llegada, dos documentos, uno “en contra de la corrupción de los magistrados", y el otro “en contra de la corrupción de los sacerdotes" por lo cual él fue enviado por William Pickering, alcalde, a la cárcel. Los días de su encierro aparecen a partir del siguiente comentario en una carta de Richard Hubberthorn a Francis Howgill, fechada el día 4 del noveno mes, 1654:- "James Parnell y yo estamos en el calabozo, donde nos pusieron el día 28 de este último mes; pero sentimos el gran poder de Dios, y estamos en gozo y paz en el Señor: a él sea la alabanza eterna para siempre". James Parnell podría haber escapado este encarcelamiento, si él hubiera estado dispuesto a "dar fianza por buen comportamiento"; en alusión a lo que él ha señalado: -"soy redimido para salir de la generación {que es culpable} de delitos menores; y estuve afianzado por buen comportamiento por una fianza más fuerte que lo que cualquier hombre puede hacer. Él fue detenido en la cárcel, en Cambridge por el período de dos sesiones, y sus enemigos no fueron capaces de acusarlo con la infracción de ninguna ley. En la segunda sesión, un jurado fue convocado y se hizo un intento de probar que los documentos que él había publicado eran “escandalosos y sedicioso.” Los hombres del jurado parecían haber sido poseídos por un espíritu más independiente de lo que era común en esos días, cuando unos pocos individuos a menudo tenían poder para torcer las leyes como ellos querían, para actuar en contra de todo lo que estaba asociado con nuestro sentido de lo que es debido a nuestro prójimo, y a las leyes establecidas de la comunidad. Ellos presentaron su veredicto: “que ellos no habían encontrado nada para indicar que los documentos eran de él". Al ser así frustrados sus enemigos en sus intenciones de obtener una forma legal, bajo la cubierta de lo cual ellos podrían continuar persiguiéndole, aunque ellos lo habían detenido injustamente por tanto tiempo que no lo liberaron inmediatamente, sino que lo volvieron a encerrar en la cárcel por tres días más; y entonces lo enviaron fuera de la ciudad bajo una escolta de hombres llevando armas y palos, y con “un pase bajo el nombre de canalla”.  Pero al día siguiente un juez de paz, viniendo de Cambridge, y sabiendo que él era inocente “atestiguó que el pase era falso y lo retiró". Así Parnell fue puesto en libertad. Pero, a pesar del trato duro que él había experimentado durante su primera visita, él pronto creyó que era requerido de él regresar a Cambridge otra vez; donde en partes contiguas, proclamó la Verdad abierta y libremente por alrededor de seis meses. Muchos felizmente recibieron su mensaje, pero él dice: “habían más adversarios; sin embargo la Verdad se esparció y conquistó a sus enemigos”.

James Parnell, al ser joven en años y de “pequeña estatura”, y “pobre en su presencia y apariencia” fue llamado “el niño tembloroso" por los “profesantes envidiosos" {un profesante era alguien que declaraba su creencia de que Jesús era el hijo de Dios y que las escrituras eran verdaderas}, en contra de cuyas formalidades y seguridad carnal él estaba comprometido a testificar. Samuel Cater había sido un anciano entre los bautistas, pero al convencerse de la Verdad por medio del ministerio de James Parnell, se apegó cariñosamente a él, y se mantuvo con él tanto como le fue posible; así tuvo la oportunidad de llegar a estar íntimamente familiarizado con él, no sólo en lo relacionado con su ministerio público y doctrina, sino también con respecto a su carácter privado. Él nos informa que, a pesar de su juventud y pobre apariencia, él estaba notablemente dotado con sabiduría divina, y “en el nombre y poder del Dios viviente”, fue capaz “de cerrar las bocas de aquellos que salieron en la fortaleza del poder de la oscuridad para oponerse a la Verdad y Dios, para atraparlos en sus propias trampas, y para confundirlos ante la vista de todos los que tenían ojos para ver. Él tenía "un buen don para declarar la Verdad", estaba lleno de celo y valor celestial para dar un testimonio poco halagador a todos, y estaba eminentemente calificado para todo servicio al cual él fue llamado, al ser habilitado para abrir la palabra correctamente, tanto al dar instrucción a mentes honestas y buscadoras, como al marcar y manifestar a los engañadores. Él llamó al pueblo al arrepentimiento, y a volverse a la luz del Espíritu de Verdad que visitó sus corazones, para que por medio del poder de Jesucristo ellos puedan llegar a experimentar sus almas renovadas, sus vidas santificadas, y sus corazones llevados a la paz de Dios. Él los exhortó a salir de las enseñanzas de los hombres carnales, y de su confianza en el brazo y la sabiduría de la carne, para apoyarse en la fortaleza, y depender solamente en las enseñanzas de Jesucristo, — para aprender en su Luz sus propias condiciones, y el camino a una aprehensión eficaz de Él, como su Salvador. Y cuando alguno se había vuelto hacia la Verdad, él era sincero en sus exhortaciones a ellos, que ellos fueran cuidadosos para caminar en la Verdad a la cual se habían vuelto, para velar por ella, para caminar en el temor de Dios, y para negarse a si mismos; para llevar la cruz diaria, y para ser fieles a esa pequeña medida de luz y verdad que ya había sido recibida, para que así ellos puedan llegar a saber más. Pero él no sólo proclamó buenas doctrinas, sino también era un buen ejemplo y patrón en vida y conversación, por lo cual él les predicó la Verdad, como también por palabras. Él era serio, humilde, intachable en su conversación, y sin mancha del mundo; paciente y manso bajo los sufrimientos que él soportó en nombre de Cristo; diligente y dispuesto en el servicio del Señor, incluso a riesgo de su vida". Así su presencia era una fortaleza y consuelo para los rectos, pero un asombro y temor para aquellos que no caminaban responsablemente a la profesión que ellos hicieron. “Él era" Thomas Bayles ha comentado, “un hombre inocente, y vivió en los testimonios y el temor de Dios; él no buscó nada aquí para si mismo, sino sólo trabajó y se esforzó, para que el pueblo pueda ser llevado al conocimiento y el amor de Dios.”


El lector estará interesado en el siguiente tratado, seleccionado de las obras de James Parnell; parece haber sido el primero de sus publicaciones. Fue escrito en 1654, cuando él tenía diecisiete años de edad. Se titula "UNA PRUEBA DE FE: donde se descubre el fundamento de la fe de los hipócritas, que perece; y de la FE de los SANTOS, que está fundada sobre la roca eterna; para que todos puedan ver lo que es su fe, y en qué ellos confían."

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¡Vengan! prueben su fe — todos ustedes creyentes de la piedad, de Dios, y de Cristo; quienes dicen que Dios es su Pare, y Cristo su Redentor; y que ustedes creen en Dios y son salvados por medio de la fe en Cristo. ¡Vengan! Busquen en la base y el fondo de su fe, sobre qué está construida; porque la fe y la esperanza del los hipócritas perece (Job 8:13), la cual permanece en palabras, y sobre un fundamento inestable.

Ustedes dicen que son salvos por la sangre de Cristo, y por sus llagas ustedes son sanados; entonces lo hacen el fundamento de su fe. ¿Pero de qué son ustedes salvados? ¿Y de qué son sanados? Busquen en el interior y vean. Cristo vino a salvar y redimir a los pecadores de sus pecados, y a sanarlos de sus heridas, - para herir la cabeza de la serpiente, - para atar al hombre fuerte y echarlo fuera de su casa; para abrir las puertas de la cárcel, y liberar a los prisioneros, y a llevar cautivo al cautiverio; a echar al anticristo fuera del templo de Dios, quien se sienta allí como Dios, y dice que él es Dios. Y Cristo vino a rasgar el velo de oscuridad, a abrir los ojos de los ciegos, y para abrir los oídos sordos, - y para cegar a aquellos que pueden ver, y para hacer sordos a aquellos que pueden oír; para dar fortaleza a los débiles, y para debilitar a aquellos que son fuertes; para alimentar a los hambrientos, y para hacer pasar hambre a los que están llenos; para hacer una separación entre lo precioso y lo vil, entre el trigo y la cizaña – las ovejas y las cabras; y para comprar para el hombre lo que el hombre ha perdido. Para este fin Él vino. Y los que pueden testificar de esto, pueden testificar de Él, y pueden clamar tener una posesión de Él, y tener una seguridad de su salvación; y su fe permanecerá en contra de la bestia, y vencerá; porque el Cordero obtendrá la victoria. Pero aquellos que no pueden testificar esto, no pueden testificar de Cristo, y así son reprobados con respecto a la fe. Ahora, aquí – todos ustedes borrachos están fuera; y todos ustedes juradores son dejados fuera; todos ustedes burladores, y calumniadores, agraviadores, extorsionistas, y envidiosos, y jugadores, y quienes se complacen en los deportes son dejados fuera. Y todos ustedes creyentes que se auto-justifican, quienes viven en las modas y costumbres del mundo, deleitándose en los placeres y vanidades del mundo, y teniendo comunión con él, cuya conversación está entre los hijos del mundo; todo en una generación, limpiando sólo la parte de afuera de la copa, mientras el interior está lleno de lujuria e inmundicia, orgullo, codicia, y toda impureza; ustedes son un muro blanqueado y tumba pintada que engaña al ojo y el oído carnal: - pero el Señor escudriña el corazón. Todos ustedes son dejados fuera de la fe verdadera, que purifica el corazón; la serpiente [su espíritu egoísta] es la cabeza en ustedes, y el hombre fuerte de ustedes cuida la casa, y un hombre más fuerte no ha venido todavía; pero el anticristo se sienta en el Reino [el ego que gobierna en su corazón es el anticristo] como un “ángel de luz;” y la herida de pecado todavía está fresca – el velo de oscuridad se extiende sobre ustedes, y la muerte reina. Cristo yace en el pesebre, y la posada está ocupada con otros huéspedes. Y aquí ustedes no pueden clamar posesión de la sangre de Cristo; ustedes no tienen nada que hacer para hablar de Dios y Cristo, y no tienen la seguridad correcta de la salvación {sólo lo que ustedes leen y que otros les dicen}. Toda su fe es vana, y su esperanza es vana; y el fundamento de esto es arenoso, y no permanecerá en el día de prueba, sino será como una caña quebrantada sobre la cual se apoyarán. Y todas sus oraciones y alabanzas, cantos, gracias, bautismos, y sacramentos, sobre lo cual ustedes edifican su fe, y piensan que es de valor, son en vano, ofrecidos por un corazón inmundo. Porque ¿cómo pueden sus corazones estar limpios mientras ustedes viven en pecado? Porque el pecado habita en sus corazones; y mientras el pecado está allí, la pureza no puede morar allí; nada que es puro puede venir de una vasija impura. Dios no pone su tesoro en una vasija impura. Él es puro y no recibe nada que es impuro. Y aquí se muestra que toda su fe es vana; porque ustedes destruyen su fe con sus propias bocas, ya que ustedes dicen que creen que nunca vencerán el pecado mientras estén en este mundo, y que ustedes nunca serán libres de pecado. Y aquí ustedes muestran que su fe no está construida sobre Cristo, quien vino a destruir las obras del diablo y a limpiar de todo pecado. Y aquellos cuya fe fue edificada sobre Él lo testificaron, y dijeron: “La sangre de Cristo nos ha limpiado de todo pecado; y aquellos que son de Cristo han crucificado la carne con sus afectos y deseos, los cuales son el fundamento del pecado; y aquel que cree es nacido de Dios; y aquel que es nacido de Dios no puede cometer pecado." Por lo tanto, ahora, ¿qué seguridad tienen ustedes de su salvación; o sobre qué está edificada su fe, cuando tanto Cristo como las escrituras testifican en contra de ustedes? La fe, que no está edificada sobre la roca, Cristo Jesús, es vana, y perece; y aquel que tenía la esperanza {correcta} en él, se purifica a sí mismo, como Él es puro. Así su fe es escudriñada y probada, y es hallada toda vana y pereciendo; y por lo tanto no está edificada sobre la Roca que no perece.

Por lo tanto, desciendan, ustedes fariseos altaneros; dejen de lado todas sus profesiones; derriben todos su edificios viejos, y comiencen a establecer un fundamento nuevo. Porque mientras más alto suba el fariseo, más grande será su caída; y aquel que quiere ser sabio, primero debe ser necio; porque el hombre, por su propia sabiduría, no conoce a Dios. Por lo tanto el fariseo, quien permanece en su propia sabiduría, es dejado fuera del conocimiento de Dios que salva.

Y todos ustedes que son cizaña de manera voluntaria, ciega e ignorante, de quienes mi alma se compadece, cuando veo cómo ustedes son guiados ignorantemente, quienes ponen su fe en las mangas de sus antepasados, ciegos en ligereza y libertinaje, gastando su juventud en vanidad, en el juego, en placeres y deportes; en borracheras, juramentos y mentiras; en conversaciones vanas y bromas necias; en orgullo, lujuria e inmundicia; y dicen que ustedes siguen a sus antepasados; y que sus placeres son un pasatiempo y una recreación; y sus conversaciones vanas y bromas necias son un pasatiempo y júbilo; y así ustedes pasan su tiempo, y dicen que su bebida, disturbios,y banquetes, son buena comunión y amigables; y así ustedes cubren sus iniquidades. Pero ¡ay de aquel que esconde su pecado, y cubre sus iniquidades! Todo esto no les aprovechará nada; ni pueden sus antepasados excusarles ante el Señor. Porque al comienzo Eva no pudo justificar a Adán ni excusarlo; sino que él fue contaminado, porque escuchó su voz, y desobedeció al Señor. Así Adán sufrió por su propio pecado, y también Eva por su pecado. Y, por lo tanto, no será excusa para ustedes en el día de dar cuentas decir que ustedes siguieron a sus antepasados, y que hicieron lo que ellos hicieron antes de ustedes. Pero entonces el Señor dirá: Debido a que ustedes siguieron las tradiciones y modas, las costumbres e inventos de los hombres, y han escuchado la voz de la serpiente, y han desobedecido mi voz y mandato, y han despreciado mi consejo, y no quisieron oír ninguna de mis reprensiones; sino echaron mi ley en sus espaldas, y pisotearon mi misericordia, y han convertido mi gracia en libertinaje, y han gastado mis criaturas en sus lujurias; y han apedreado, puesto en el cepo, abofeteado, encarcelado y tratado vergonzosamente a mis mensajeros, que yo les envié para advertirles de su iniquidad, y de que han matado a mi Hijo; por lo tanto, apártense de mi, ustedes hacedores de iniquidad, (yo no los conozco,) hacia tormento eterno, preparado para el diablo y sus ángeles. Vean lo vana que es su esperanza, y lo inestable que es su fe, cuando ustedes tienen más seguridad de su condenación que de su salvación; porque el Señor dijo: ninguna persona injusta puede entrar en su reino, ni ninguna cosa impía o impura, {y 'de cierto les dijo, que todo el que peca es esclavo del pecado.' Juan 8:34}

Por lo tanto, todos ustedes que desean la salvación de sus almas, prueben su fe y su esperanza, en la cual ustedes confían; y tengan cuidado de no confiar en una caña rota, no sea que los engañe. La experiencia les ha enseñado que si el fundamento de un edificio está descompuesto y gastado, y si llega a ser como nada, el edificio caerá cuando venga la tormenta. Por lo tanto, el que piensa estar firme, tenga cuidado de no caer. Y todos ustedes, cuyos deseos son por la justicia, pongan atención a aquello en sus conciencias que crea el deseo por la justicia, y que les muestra la vanidad de sus vidas, que los revisa cuando hacen mal, y los aflige y los atormenta cuando ustedes han cometido cualquier acto inicuo: estén dispuestos y si ustedes están dispuestos a ser guiados por esto, los guiará al arrepentimiento y novedad de vida, y a abandonar aquellas cosas que descubre que son contrarias a la voluntad de Dios. Y si ustedes están dispuestos a seguir su conciencia, y ser guiados por ella, ustedes encontrarán un Maestro continuamente presente, revisando sus conciencia por pensamientos vanos, y por palabras y acciones vanas, ociosas e innecesarias; y ella crucificará la lujuria que es la raíz de estas cosas; los sacará fuera de los caminos de muerte, hacia el camino de vida; las tradiciones, costumbres, modas y opiniones del mundo, hacia la seguridad de Verdad Eterna. Y ustedes que están dispuestos a seguir esto, y a ser guiados por esto, no necesitarán que ningún hombre les enseñe; sino será un Maestro para ustedes, enseñándoles y dirigiéndolos en justicia, pureza y santidad; y si ustedes son diligentes en mantener sus mentes volcadas hacia el interior, con un oído abierto a la voz pura, encontrarán que está presente dondequiera que ustedes estén en el campo, en su cama, en los mercados, en compañía, o dondequiera que estén; cuando su sacerdote o maestro externo esté ausente o lejos, esto los revisará y los condenará por aquello que ningún ojo externo puede ver, y limpiará su corazón de la lujuria, y engaño, e impureza; y purificará su corazón, y los hará un templo apto para que la pureza more en él; y entonces sus sacrificios serán puros, que vienen de un corazón puro, y el Señor los aceptará. Pero, si ustedes quieren alcanzar esto, deben estar dispuestos a negar sus deseos, su vanidad, sus deleites, y lo que haya sido sus vidas. Porque Cristo ha declarado que cualquiera que salve su vida, la perderá, y cualquiera que pierda su vida por causa de mí, la encontrará. De modo que no se puede obtener la vida, sino por la muerte; no se puede obtener la corona, sino por la cruz. Por lo tanto, ustedes pueden negarse a si mismos, y tomar su cruz diaria, y seguir a Cristo, si quieren ser sus discípulos, y entregarse completamente para ser guiados por la voluntad de Dios, para que todo lo que es contrario a la voluntad de Dios pueda ser crucificado (aunque sea muy estimado y cercano a ustedes), y ser abandonado; tierras o esposa o hijos, amigos y conocidos, o todo el mundo, y todos los deleites del mundo, porque el Señor ha dicho: ‘Aquel que ama cualquier cosa más que a mí, no es digno de mí.’

Entonces que el Señor Dios Todopoderoso prospere todos los tiernos deseos que son elevados hacia Él, y alimente las almas hambrientas y sedientas, como él ha prometido, y eleve lo suyo [hacia el dominio] en todos sus hijos, para que sólo Él pueda ser glorificado, alabado y honrado, quien es digno, a quien todo pertenece.

Y este es el deseo de su alma, quien es siervo del Señor; quien es odiado y vilipendiado, y ridiculizado por el mundo, porque no tiene comunión con él, o con sus vanidades; sino testifica en contra de sus caminos, modas, tradiciones, costumbres, comuniones, palabras y adoraciones; y ve que todas son limitaciones formales, y un invento de los hombres, fuera del pacto de Dios, y por lo tanto no pueden negarlos: y por esta causa él es odiado por todos, tanto sacerdotes como el pueblo; cuyo nombre de acuerdo al mundo es:

James Parnell

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James Parnell le escribe a aquellos que todavía están en su naturaleza carnal — que todavía están en la carne.


Los siguientes extractos de sus obras nos permitirán formar una idea de su ministerio y lo cercano de sus tratos con [aquellos creyentes que todavía están en su carne] profesantes carnales {un profesante era alguien que declaraba su creencia de que Jesús era el hijo de Dios y que las escrituras eran verdaderas}, de quienes él se expresó a si mismo como sigue:

Pero alabado sea el Todopoderoso quien ha debilitado así las manos de ellos, y desmenuzado sus fundamentos, y hecho que su luz brille en la oscuridad, para que ellos sean expuestos de tal manera que todos ustedes que aman la luz más que la oscuridad puedan ahora ver qué tan ignorante y ciegamente han sido guiados, como extraños del Padre de luz, según las vanas tradiciones, costumbres, formas, ordenanzas, e imaginaciones de los hombres, con una profesión vana y fe fingida, en cuya imaginación ustedes han entrado, pero todavía viven en sus pecados e iniquidades. Todavía vivos en la primera naturaleza, bajo el dominio del la muerte, todavía extraños a la vida de Dios, y de Cristo, el Salvador y Redentor de su pueblo de sus pecados. Y, por lo tanto, ustedes yacen bajo el poder de la oscuridad, y el engaño del anticristo, tanto los sacerdotes como el pueblo; porque como es el pueblo, así es el sacerdote, y así dijo el profeta; y sus líderes hacen que ustedes yerren por medio de sus mentiras y sus entendimientos superficiales. Y aunque tienen muchos maestros, ustedes están perdidos por falta de verdadero conocimiento, y todavía son guiados en sus pecados y sus iniquidades, según aquellos que tienen una apariencia de piedad, pero niegan su vida y su poder, “siempre aprendiendo, pero nunca llegando al conocimiento de la Verdad en ustedes mismos. Sólo diferentes a los paganos en nombre y las creencias que han declarado, juicio u opinión, pero todavía vivos en la misma naturaleza, en la caída, bajo la maldición, e hijos de desobediencia, en quienes gobierna el príncipe de la oscuridad. Y ustedes deben tener una ley fuera de ustedes para mantenerlos en asombro y temor, como aquellos a quienes ustedes consideran paganos; pero los justos no necesitan una ley, porque debido a la transgresión fue añadida la ley. Ustedes están luchando, y matando, y devorándose los unos a los otros, como lo hacen aquellos a quienes ustedes llaman paganos; y ustedes son borrachos, y malhablados, y mentirosos, como ellos lo son; y burladores, y mofadores, y maldicientes, y calumniadores, y orgullosos, y codiciosos, idólatras, y opresores altaneros, como ellos lo son, tanto los sacerdotes como el pueblo. Ustedes son idólatras, como ellos son, comiendo y bebiendo, y levantándose a jugar. Ustedes son envidiosos y maliciosos, demandando y rasgando, y desgarrándose los unos a los otros en la ley, tanto los sacerdotes como el pueblo, derribando a los demás para establecerse a si mismos; y ustedes están encubriendo, y engañándose y estafándose los unos a los otros de la tierra, que no es de ninguno de ustedes; y ustedes son perseguidores y golpeadores y apedreadores de los niños inocentes y los siervos y los mensajeros de Dios. ¡Qué pecado hay entre aquellos a quienes ustedes consideran paganos que no esté entre ustedes y abunde! Sí, aquellos que ustedes llaman paganos, pueden condenarlos en mucha de su práctica. ¡Oh! Avergüéncese y sonrójense, ustedes maestros de Inglaterra, para ver su ministerio tan abiertamente expuesto en frente de sus ojos. Y así ustedes han mostrado ser aquellos que se acercan al Señor con sus labios y sus bocas, pero sus corazones están lejos de Él en el mundo, o de otra manera ustedes caminarían más rectamente. Pero el Señor dijo: ‘en vano ustedes me adoran, enseñando como doctrinas los mandamientos de los hombres.’ Pero yo sé que algunos de ustedes fariseos y sacerdotes modernos están listos para decir: - No somos borrachos, ni malhablados, ni personas como ellos. Pero yo les digo a ustedes: ustedes son hipócritas, y sus corazones están llenos de engaño, envidia, ira y amargura, codicia, orgullo y mundanalidad, y amor propio, y sabiduría del yo; y ustedes son perseguidores, y los opresores más grandes de la Verdad; y publicanos y rameras entrarán en el reino de los cielos antes que ustedes. Jesucristo, la Luz, marcó a sus antepasados y encontró que eran más estrictos y celosos que esta generación; y por la misma Luz ustedes son hallados en sus pasos. Y estas cosas, tanto Cristo como sus apóstoles juzgaron que estaban en el exterior, y las condenaron, como fuera del nuevo pacto; porque ninguna persona injusta puede morar allí; y allí todas las guerras han terminado, y ‘las espadas son golpeadas como arados, y las lanzas como podadoras;' y allí hay opresión , o auto-exaltación, pero el que quiera ser el más grande, debe ser el menor; y en justicia ellos son establecidos, y están lejos de la opresión, y solamente el Señor es su Maestro; y no hay necesidad de una ley externa, porque para ellos no hay ‘condenación, para los que no caminan según la carne, sino según el Espíritu;' y no hay distinción de personas sino que todos son miembros de un cuerpo, del cual Cristo es la Cabeza; y ellos se sirven los unos a los otros en amor. Y este es el nuevo pacto, y los hijos del nuevo pacto quienes son lavados y limpiados por la sangre del nuevo pacto; pero ustedes son extranjeros y extraños de este pacto, quienes están viviendo en meras imaginaciones y profesiones. En la misma obra él así describe a la iglesia verdadera: — "Y con respecto a la iglesia, que ahora está siendo reunida y redimida, no por la voluntad del hombre, ni por la sabiduría del hombre, sino por la voluntad y poder y Espíritu de Dios, que, de acuerdo a su promesa, Él ha derramado sobre sus hijos e hijas ahora en estos últimos días. Por el cual somos llevados al exterior en el poder del Todopoderoso, declaran su poderosa Verdad, que el Señor ha decretado, prevalecerán sobre los corazones del pueblo, que es buenas nuevas de gran gozo para aquellos que lo reciben; pero los obstinados y duros de cerviz, y los rebeldes, son noticias de aflicción y miseria. Y aunque los mensajeros del Evangelio son por algunos rechazados, vilipendiados, reprendidos, burlados y mofados, puestos en el cepo, apedreados y encarcelados, ultrajados injuriosamente y abusados; sin embargo, bendito sea el nombre del Señor, hay algunos que son hallados dignos, y reciben con mucho gozo los mensajeros del Evangelio, de modo que ellos saben qué tan hermosos son los pies de aquellos que traen las buenas nuevas, para revivir el justo testigo de Dios, y para levantar a los muertos a la vida. Y así los vivos llegan a conocer al Señor; y así el Justo llega a reinar, y los impíos llegan a ser juzgados; y la mente llega a ser alejada de la oscuridad a la luz, a la cual predicamos en cada criatura, y a los mismos son manifestados. Y tanto de donde nos originamos como el testimonio que declaramos son dado a conocer a ellos, a quienes les gusta retenerlo en sus mentes. Pero para aquellos que no lo reciben, no somos conocidos; y por lo tanto somos estimados por ellos como engañadores y embaucadores, vagabundos, errantes y demás; sin embargo, con todo esto no estamos sorprendidos; porque leemos: 'el siervo no es más grande que su Señor; porque si ellos han llamado al Maestro como de la casa de Beelzebub, ¿cuanto más aquellos de su casa?' — y, ‘si ellos lo hubieran conocido, no hubieran crucificado al Señor de gloria.' Sin embargo tenemos un testigo en toda consciencia, tanto en aquellos que creen como en aquellos que perecen, a los cuales nosotros despejamos nuestra consciencia, y dejamos a todos sin excusa por lo mismo, que responderá por nosotros en el día poderoso (aunque para la condenación de aquellos que lo odian), donde tenemos nuestro gran gozo sobre todos nuestros sufrimientos. Pero, a tantos como reciben esta {luz divina} en ellos Él les da poder para llegar a ser hijos de Dios; y ellos son los que son llevados y guiados por el único Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir, el Consolador, de quien a ustedes se les ha dicho en las escrituras que Él vendría, por el cual ellos están separados del mundo, y redimidos de sus rudimentos y contaminaciones, sus modas, sus costumbres, sus palabras, sus caminos, sus modales, sus crianzas, su comunión, amor y amistad, su honor, su gloria y adoración. Por lo tanto ellos han llegado a ser extraños para el mundo, y son odiados por el mundo porque no son parte de él. Y la enemistad está entre las dos semillas; porque mientras ellos eran de este mundo, y testificaban en contra de él, tanto en palabras como en acciones, la enemistad surgía en el mundo en contra de la Simiente justa; y estos son aquellos sobre quienes ha venido el fin del mundo, a quienes son dados a conocer los misterios del reino, pero al mundo son dados en parábolas. Y ellos son los que han venido con un brazo poderoso y poder, para voltear al mundo, a quienes el Señor ha reunido y está reuniendo para sacarlos del mundo, por su propio Espíritu de verdad y amor, para caminar en el camino de la verdad, el camino de la santidad, donde los redimidos del Señor caminan, y servir y ‘adorarlo a Él en Espíritu y en verdad.' Esos adoradores en Espíritu y verdad, a ellos el Padre está buscando para que le adoren, en quienes Él está haciendo su propia obra, para destruir la vieja creación y para 'crear nuevos cielos y nueva tierra,' donde mora la justicia. Y estas son las nuevas criaturas, en quienes la nueva obra es testificada, en quienes el Padre ha manifestado a su Hijo, para que Él pueda condenar el pecado, y atar al hombre fuerte, echarlo fuera de su casa, y tomar como botín sus bienes, y así 'destruir las obras del diablo,' y cortar a ese hombre de pecado; ese hijo de perdición quien es exaltado sobre todo lo que es llamado Dios, sentándose en el templo de Dios, y diciendo que él es Dios. Este es aquel por medio de quien el mundo es engañado, quien es el dios del mundo, el príncipe de la oscuridad, quien gobierna en todos los hijos de desobediencia. Así dice Juan en la Luz: 'el mundo entero está bajo el maligno;' y para esto Cristo viene con una espada para hacer guerra con él, y echarle fuera a la oscuridad, y así tomar su reino de él, y gobernar Él mismo en justicia.

Y este es el Rey de los Santos, quien viene a redimir para si mismo a un pueblo puro y a lavarlos y limpiarlos de su pecado con su sangre, y así lavar toda la impureza, tanto de la carne como del espíritu; y este es el bautismo por el cual ellos son recibidos en su iglesia y su fe; y aquí está el efecto de su sangre obrado en el hombre; y por lo tanto él manifiesta y manifestará su gran poder para purificar, y limpiar, y hacer al hombre un templo apto para que él mismo pueda morar. Y así es ‘Dios con nosotros’ manifestado; y así son los cuerpos de los santos hechos templos del Espíritu Santo; y así la palabra de la vida y la reconciliación es testificada para levantar el alma a la vida, y reconciliarla a Dios. Y ellos son los que son engendrados y nacidos otra vez de la Palabra inmortal, que vive y habita para siempre. Y aquí está la familia de Dios, la familia de la fe, y la familia de amor, quienes hablan las cosas que ellos han oído, visto y probado de la buena Palabra de vida, quien existía en el principio. Y ellos son los hijos de la luz, quienes están reunidos fuera de las formas oscuras, los juicios y las opiniones, hacia la vida y el poder de la piedad, para caminar en la luz de la vida en la cual ellos están reunidos y unidos por el único Espíritu de Dios, el amor y la vida en el único cuerpo, del cual Cristo es la cabeza. Y aquí está la verdadera Iglesia, en la cual el Señor está reuniendo, y lavando, limpiando, y purificando por su Espíritu. Para que Él pueda redimir para sí mismo una Iglesia pura que no tiene mancha ni arruga, ni alguna cosa así, cuyo interior es lavado y purificado por medio de la Palabra, por la cual ellos están reconciliados hacia el amor y la unión, que viene de la vida de Dios. Y aquí está la vid y las ramas; y esta es la comunión de la Iglesia, todos alimentándose de un Pan y bebiendo de una Copa. Este es Cristo, la vida de los santos; y tantos como son bautizados en esta Iglesia, toman parte de esta comunión y estos son los que se han negado a sí mismos, y han llevado la cruz de Cristo con la cual ellos son crucificados para el mundo y el mundo para ellos. Quienes están reunidos en un pacto de vida, donde todos son siervos bajo un maestro, quienes se sirven unos a otros en amor y mansedumbre, y tienen la verdadera humildad obrada en el corazón. Y aquí está el verdadero lavado de los pies sin hipocresía, que algunos están imitando sin la vida, pero quedan cortos; porque el Señor requiere el corazón.

“Y así es la iglesia de Cristo reunida por un Espíritu, y por el mismo circuncidada, y bautizada hacia una vida, luz, y poder, donde todos moran como miembros de un cuerpo, del cual Cristo es la cabeza. Y aquí está la bendita unión y comunión en uno. Y aquí es Dios adorado ‘en espíritu y en verdad;’ y como Cristo es espiritual, así es [su iglesia, la cual es] su cuerpo, y así son sus ordenanzas. Y aquí están los verdaderos cristianos, no aquellos que tienen la imaginación de estas cosas, sino aquellos que pueden testificar [dar testimonio de la realidad], y las poseen en la vida. Aquellos que creen, han pasado de la muerte a la vida; y la vida que ellos ahora viven es por la fe en el Hijo de Dios; ellos son nuevas criaturas, quienes están ‘en Cristo Jesús,’ para quienes no hay condenación, quienes no caminan según la carne, sino según el Espíritu; en contra de quienes no hay ley, porque ellos son trasladados fuera de esa naturaleza, por la cual la ley fue añadida; y son liberados por la ley del Espíritu de la vida, y son hechos partícipes de la naturaleza divina de Cristo, por la cual ellos son hechos cristianos. Y los tales ahora testifican del efecto de la sangre de Cristo obrado dentro de ellos, y el fin de su venida, y el beneficio de su muerte, quienes están muertos con él, y resucitados a través de la muerte en la cruz; y estos son los que han escapado las contaminaciones del mundo a través del conocimiento del Hijo de Dios dentro de ellos; "Cristo en ustedes, la esperanza de gloria,” de otra manera no hay esperanza de gloria; porque los que no pueden testificarlo así son reprobados, como dijo el apóstol. Y este es el Hijo en los santos, y el Padre en el Hijo, y así todos son perfeccionados en uno. Y aquí está la iglesia verdadera donde ahora hay un Maestro, un Señor, una fe, un bautismo, una luz, una vida, y un camino, un pastor y un redil, y un sacerdote sobre la familia de Dios, y una esperanza, y una lengua, una familia, un Dios y Padre de todos. {Ser trasladado es estar en el reino.}

James Parnell

Esto fue escrito en 1655, cuando Parnell tenía diecisiete años de edad.

Mientras viajaba en la obra del ministerio, él a veces tenía disputas públicas con los diferentes creyentes de ese tiempo, quienes, aunque bajo circunstancias ordinarias eran enemigos acérrimos entre sí, ardiente y cordialmente unidos para oponer esa adoración pura y espiritual, esa santidad de vida, y esa realidad en experiencia religiosa, que James Parnell había llegado a proclamar. Estas disputas públicas eran, en su mayoría, de un carácter muy insatisfactorio; y sólo parece correcto decir que, mientras sus oponentes exhibían gran ignorancia de la Verdad divina, y a veces incluso de la letra de las Escrituras, mostraban emociones descontroladas y exhibían una amargura de lo cual James Parnell parece {para el biógrafo no santificado, quien probablemente pensó que la crítica de Jesús era excesiva también} en algunos casos, demasiado apresurado en haber adoptado un lenguaje condenatorio: e incluso en algunas ocasiones, cuando los contendientes parecían dispuestos a mantener un grado apropiado de frialdad, un afirmación apresurada que ellos eran "maestros falsos", fue seguida por ira y amargura en sus partes. Y aunque ellos así claramente manifestaron 'de qué espíritu eran', sin embargo uno está dispuesto a pensar que una mayor tolerancia podría haber sido seguida por un resultado diferente.

{Esto exhibe el caso clásico de un hombre inconcluso de la carne juzgando a un hombre espiritual bajo el control del Espíritu de Dios; de la misma manera estos soñadores inmundos contaminan la carne, desprecian el dominio, y hablan mal de las dignidades. Parnell estaba en el reino del cielo, una dignidad. Un hombre de la carne es supremamente arrogante al juzgar a un hombre del espíritu. Un hombre de la carne no puede comprender el grado en el cual los profetas falsos son considerados con desdén por Dios, y por lo tanto no escatimó el alcance de las ataduras verbales, especialmente durante n un debate con otros que podrían estar escuchando, quienes podrían ser engañado. Babilonia ha pecado, todos ustedes que entesan el arco, disparen contra ella; no escatimen flechas, porque ella ha pecado, Jer 50:14}.

En el día 30 del tercer mes del año 1655, mientras James Parnell “estaba libremente declarando la Verdad de Dios”, en una casa en Fenstanton, en Huntingdonshire, varios bautistas con su maestro Richard Elligood entraron en la habitación. Después de un tiempo el maestro se levantó y se dirigió a James Parnell: "Señor, si le place hablaré de algo que usted ha dicho”. James Parnell respondió: "Aquí no hay necesidad de cumplidos". El maestro continuó diciendo que "él había dicho que Dios no hace acepción de ninguna forma, y sin embargo él usó la forma, y así usó aquello de lo que Dios no hace acepción". Y al preguntarle qué forma había sido usada, el bautista contestó "la letra", {el bautista acusó a Parnell de citar la Biblia}. A lo cual James Parnell contestó, "Aquel que toma la letra, para hablar de ella sin la vida y el poder, ese establece una forma y hace una forma." Esta respuesta satisfizo a la gente, pero el maestro todavía disputó. Al aludir a este tema James Parnell dice:—"Una forma de esto,— la semejanza de una cosa, pero no la cosa misma; así como ellos tienen una semejanza de la iglesia, con sus ancianos, pastores, y maestros, pero no son la iglesia misma; y así ellos imitan las Escrituras, pero no viven en la vida de aquellos que pronunciaron las escrituras, y así quieren vida y poder; y esos son los formalistas quienes hacen formas y semejanzas para engañar a los simples, como el diablo puede tomar la forma de 'un ángel de luz', pero no la luz y poder que parece gobernar en formalistas y auto-actores; sino el día {la luz de Cristo como fue exhibida por sus verdaderos seguidores} lo hace a él visible, y por lo tanto él se enfurece.

En varias ocasiones cuando James Parnell regresó a Cambridge, oyó que se informó que cuando él estaba ausente, los bautistas se habían jactado de tener una disputa con él. Después de algunas dificultades preliminares para llegar a un entendimiento mutuo respecto al modo y reglamentos de la disputa, el día 20 del cuarto mes en 1655 fue asignado. {Es importante reconocer que Cambridge era un colegio que enseñaba religión; por lo tanto este era un joven soltero, sin aprendizaje formal, yendo a debatir con muchos y los mejores de los expertos bíblicos educados en el colegio, estudiantes y profesores de religión — un testimonio de que la Verdad era el único aliado que necesitaba para vencer a cientos de oponentes carnales}. Cuando ellos llegaron al lugar proporcionado por los bautistas, no se les permitió reunirse allí. Fueron a la casa de uno de los bautistas, donde la mujer de la casa se comportó de una manera muy poco cristiana con los Amigos; lo cual llevó a James Parnell a comentar que, ya que ella "no estaba apartada de la vieja naturaleza", era evidente que ella no había derivado ningún beneficio de las aguas del bautismo. James Parnell entonces se retiró a la casa de un Amigo, en medio de un gran tumulto de eruditos y personas groseras, a quienes él les declaró la Verdad. Después de un rato llegó un mensaje de que los bautistas estaban en la Shire-house, {un edificio del gobierno}, en el patio del castillo, y habían mandado a llamarle. Aquí James Parnell encontró a Doughty, un bautista, y Rix, un independiente; estos dos eran normalmente grandes enemigos el uno del otro, pero ahora estaban unidos en contra de él. Pero después de todos los problemas para determinar cómo se reunirían, y las dificultades en encontrar un lugar, sólo se hizo una pregunta, y sólo una respuesta fue dada por James Parnell, que satisfizo a algunos, pero no todos; y la conferencia se disolvió después de varias acusaciones y recriminaciones en ambos lados. Sin embargo, James Parnell tuvo la oportunidad de hablarle al pueblo, y de probarles que los cargos presentados en contra de la Verdad y en contra de él mismo como su mensajero, carecían de fundamento. Muchos eruditos groseros [estudiantes de religión, estudiando para ser sacerdotes y ministros] estaban presentes en esta ocasión; y habiendo planeado juntos, tan pronto como James Parnell se fue del patio del castillo, se congregaron a su alrededor, y lo trataron de manera muy vergonzosa; mientras al grupo de los bautistas se les permitió irse sin ser molestados; por lo tanto, dice James Parnell, "parece que el mundo ama lo suyo."

{Vea la carta de Esteban Crisp, que describe el trato soez de los estudiantes ministeriales en la Universidad de Cambridge. Y Cambridge no era única; vea otra carta que describe los increíblemente malvados y diabólicos ataques a los cuáqueros en la universidad de Oxford.}

En el siguiente mes, mientras "varios de los del pueblo de Dios" se reunían en la huerta de un Amigo en Littleport, en la isla de Ely, John Ray, con dos otros maestros, vinieron junto a ellos para "excomunicar” a Samuel y Ezequiel Cater, quienes anteriormente habían sido ancianos entre los bautistas; pero, habiendo sido convencidos de la Verdad por el ministerio de James Parnell, se habían unido con los Amigos. John Ray, “habiendo corrido hacia muchas palabras desordenadas,” se excusó de quedarse para probar sus afirmaciones, diciendo que él “debía estar en la casa de adoración {el edificio usado por su secta para adorar y reunirse} en breve”. Cuando su reunión se había acabado, pasó hacia el pueblo, y habiendo sido informado que John Ray estaba quejándose en contra de la Verdad en la casa de adoración, fue allí con algunos Amigos. Cuando el sermón había terminado, James Parnell “se puso de pie y reclamó el orden de la iglesia verdadera, para que todos puedan hablar, uno por uno, y si alguna cosa le es revelada a alguno que esté sentado, que el primero se calle y permita a la persona hablar su revelación, 1 Cor 14:29-33.” John Ray rehusó quedarse y defender sus afirmaciones, aunque muchos en su congregación deseaban detenerlo. James Parnell después se dirigió a las personas en el cementerio.

{La conducta de James Parnell es digna de notar. Aunque John Ray había perturbado la reunión de Amigos en el mismo día, Parnell esperó en silencio hasta que el servicio bautista se había terminado; y entonces reclamó el orden de la Verdadera Iglesia establecido por el apóstol Pablo en 1 Cor 14:29-33. Él manifestó una disposición similar para mantener el orden correcto en una ocasión, recién mencionada, rehusando hablar en la Shire-house, hasta que el carcelero había dado permiso. Otra ocasión será citada después en las memorias.}

Al día siguiente, el mismo Ray le dijo a un amigo que James Parnell había dicho que él “era la cabeza de la iglesia verdadera". Esto lo llevó, con varios Amigos, a asistir a una reunión que los bautistas estaban llevando a cabo en una casa privada, donde ellos encontraron a John Ray hablándole al pueblo. Tan pronto como él vio a James Parnell dejó de hablar, cerró su Biblia, y le ordenó “Sal de la casa”. Parnell respondió “¿Está tu espíritu limitado? ¿Está tu espíritu atado?” Ray otra vez le dijo que se fuera y le preguntó por qué él los perturbaba. James Parnell preguntó cómo los había perturbado, y si acaso no había estado en silencio hasta que se le había hablado. Debido a que era una reunión abierta, aunque realizada en una casa privada, James Parnell no se consideró como obligado a irse (aunque John Ray mostró gran ira, y uno de los ancianos empujó a Parnell en el pecho con sus manos varias veces), hasta que la mujer de la casa vino y le pidió [que se fuera]. Una persona que estaba cerca le dijo al predicador bautista: “Tú dices que ellos son engañadores, y ellos dicen que ustedes son engañadores. Ahora, yo quisiera que ustedes debatieran para que los que son ignorantes puedan saber quiénes son los engañadores". Pero a Ray no le gustó este consejo; y se rehusó “a que sus acciones fueran puestas a la luz, para ser juzgado.” James Parnell no resistió a la persona, a quien le pertenecía la casa, pero, habiéndole dicho a John Ray que él estaba avergonzado de su doctrina, “sacudió el polvo de sus pies como testimonio en contra de ellos, y así los dejó". — Seguramente, la recitación de escenas como estas está calculada para causar que nos sintamos agradecidos de que no vivimos en tiempos de tanta emoción religiosa.*

*{Aquí nuevamente está el hombre de la carne, esta vez agradecido que Dios no le exige disputar con los falsos profetas, vergonzosamente llamándolo un tiempo de "excitación religiosa"; cualquiera que verdaderamente esté bajo el control de Dios confrontaría a los engañadores del pueblo, por ellos y por causa de la Verdad.}

No importa cuán severamente James Parnell puede a veces dirigirse a aquellos que él consideró como a gusto con su pecado, o como engañándose a si mismos y a otros por medio de una profesión sin posesión de la Verdad; o como maestros falsos, ignorantemente hablándole al pueblo acerca de doctrinas de las cuales ellos no tenían conocimiento por experiencia, o causándoles que yerren al enseñarles doctrinas que sólo eran tradiciones de hombres; sin embargo parece claro por los testimonios a sus amigos, quienes estaban familiarizados con su carácter privado, que él era manso, amable y paciente; y sus palabras dirigidas a aquellos que estaban convencidos, y a veces a aquellos que todavía estaban en oscuridad, dio evidencia de una mente amable y afectuosa. Su único objetivo al usar esta dureza era despertar a los hombres a un sentido de lo espantoso de sus condiciones, si ellos permanecían en un estado no arrepentido. Él mismo fue firmemente persuadido con la Verdad: “él había conocido los terrores del Señor," y por lo tanto estaba seriamente interesado en llamar a otros "a huir de la ira que estaba por venir"; y él conocía la dulce consolación de Cristo Jesús, y por lo tanto estaba inminentemente calificado para invitar al alma verdaderamente sedienta para ir y beber de la misma fuente viviente de refrigerio espiritual. Él era sin duda "un ministro capaz del Evangelio", y dejó muchos sellos de su ministerio. En ese día fue notablemente verificado que de las bocas de los niños y los que maman fue ordenada la alabanza, y lo débil fue escogido para confundir a los poderosos. Samuel Tuke comenta en sus memorias de Esteban Crisp: -"La Sociedad en los condados de Cambridge, Essex, Suffolk y Norfolk, surgió primero y llegó a ser muy numerosa, principalmente a través de la labor de tres instrumentos: James Parnell, William Caton, y George Whitehead; ninguno de ellos había alcanzado la edad de veinte años.”

La siguiente carta original, en posesión de la Reunión para el Sufrimiento, dirigida a Edward Burrough y Francis Howgill está insertada aquí. Está fechada “el día 18 del quinto mes”. No cabe duda que fue escrita en 1655. Presenta muchos puntos de interés.

Estimados Amigos y hermanos,

En el amor y vida eterna e inmutable del nuevo pacto yo estoy con ustedes, y allí los saludo, donde somos uno en nuestras medidas, aunque diez mil. Todos hijos de un Padre, hermanos y hermanas de una familia, y herederos de la promesa, siempre uno en la medida y don de gracia dada a nosotros, de la cual somos buenos mayordomos. Y aquí nuestro gozo abunda y es llenado los unos en los otros, en la Luz del nuevo pacto ustedes me leen, donde estoy presente con ustedes y los acojo y los saludo, aunque ausente en el cuerpo. Porque ya que todos hemos nacido en la Palabra Inmortal, y nacidos otra vez, llegamos a llevar la única imagen de nuestro Padre; de modo que por esto llegamos a conocernos unos a otros como hijos de un Padre; y vemos, y leemos, y disfrutamos los unos de los otros en este mismo pacto inmutable de amor y luz; y aquí están la unión y comunión benditas, y el compañerismo, y la libertad gloriosa, de los hijos del nuevo pacto, quienes están sellados en este pacto eterno de vida; y estas son las grandes riquezas del amor de Dios otorgado a nosotros, que deben ser hallados dignos de este gran llamado.

Estimados amigos, la carta que ustedes enviaron de Cambridge yo recibí con el mismo [amor] que lo envió; y la poseí, como [una evidencia] del cuidado y sabiduría de ustedes. Y brevemente [después] fui hacia la isla de Ely; tuve reuniones en el pueblo de Ely, y fui ordenado a ir a la iglesia. La gente grosera no me permitió hablar; pero poderosamente fui preservado por el poder de Dios; y tuve una gran reunión en el pueblo ese día, y en mucho poder fui llevado, para que los paganos fueron atados y encadenados, y el Testigo elevado, de modo que muchos fueron convencidos; pero el pueblo está muy endurecido en contra de la Verdad; pero todavía veo una obra para hacer en él. Hay un pueblo agradable levantándose de Littleport, en la isla. Me quedé allí suficiente tiempo entre ellos. Hay alrededor de sesenta personas que se reunían juntos sólo en ese pueblo. El primer día tuve una reunión en Sohmn, a tres millas de la casa del coronel Russell; y allí fue ordenado a ir a la iglesia, y había un sacerdote de Londres que había llegado al trono de los fariseos; y parecía un fariseo porque estaba muy pintado [estaba vestido muy piadosamente para aparentar]. Y se me permitió quedarme hasta que él había terminado; y entonces fui llevado en gran poder a hablarle a él y a las personas, lo que los ató a todos. Y ellos eran un gran pueblo y eran grosero, pero el poder de Dios fue visto maravillosamente al ser yo liberado, de modo que no puedo recordar si ellos me golpearon. Y la multitud era tan grande que fui hacia el patio, y allí ellos hicieron lugar para mi, y fui inspirado a hablar en mucho poder, y ellos estuvieron como un cordero alrededor de nosotros. Después de un rato Robert Hammond vino a mi; él era un juez, quien había estado en la iglesia, y dijo que había una proclamación que decía que si alguno que perturbara a los ministros en su ejercicio público, debería ser aprehendido como perturbadores de la paz, de modo que si yo no me iba, dijo él, sería aprehendido. De manera que estuve libre para irme de ese lugar; pero le dije a él y la gente que yo declararía la Verdad en el pueblo ese día. Y así en estas condiciones fui liberado. Y tuve una gran reunión en el pueblo ese día; y varios de los del pueblo estaban presentes que pertenecían a esas personas en Chippenham; pero no oí a ninguno de los que habían venido del pueblo; pero aquellos que estaban allí recibieron la Verdad voluntariamente, y muchos fueron convencidos ese día. Esto llegó a los oídos de Hammond, y despertó su espíritu en contra de la Verdad; de modo que los sacerdotes y él consultaron juntos en contra de mi, y la siguiente mañana envió una orden de arresto y me encerró en la cárcel de Cambridge por hablarle al sacerdote, aunque él anteriormente me había liberado de eso en la presencia de cien personas. De modo que esto fue en el segundo día, que yo fui enviado a Cambridge, y allí fui puesto en la cárcel entre los ladrones. Al día siguiente el juez Blackeley envió su orden de arresto, y me liberó de las manos del tirano: pero estaba dispuesto a quedarme si hubiera sido la voluntad del Señor; pero en su gran sabiduría él lo ordenó, de acuerdo a su buena voluntad y placer, porque no pedí la orden de Blackeley, y él lo hizo por su propia cuenta. Al día siguiente fui a una reunión a seis millas de Cambridge, donde me reuní con mis estimadas hermanas, Ann Blakely y Dorothy Waugh. Ellas permanecieron en esta región por un tiempo. Mi repentina liberación e ida hacia el campo probó ser muy apropiada porque los paganos estaban muy felices y regocijados por mi encarcelamiento. Si Dios quiere, probablemente regresaré pronto a esta área, donde fui arrestado, porque hay un pueblo allí que debe ser llevado a la Verdad. Pero los paganos, yo percibo, están tramando juntos como echarme en la cárcel otra vez, porque el carcelero se ha estado juntando con Blackeley acerca de esto, y está perturbado porque él me soltó de la cárcel sin una fianza; por lo tanto él amenaza con obtener otra orden de arresto para mi, pero de acuerdo a la buena voluntad de Dios, así sea. Como corresponde a su gloria, estoy contento, ya sea en cadenas o libre. Pero he pensado estar en esta área hasta mi próximo regreso, en caso que ustedes hayan pensado escribir cualquier cosa [a mi aquí]. Salúdenme con cariño a mi estimado hermano J. F. [Jorge Fox] y todo el resto de mis hermanos, hermanas, y compañeros trabajadores en la viña del Señor. Salúdenme con cariño a todos mis estimados y queridos de corazón, quien el Señor ha escogido para sacarlos de la gran cuidad, Sodoma, para ser renovados a su imagen y para glorificar su nombre, y para ser como señales y maravillas en esa generación adúltera. El Señor Dios prospere y aumente su obra gloriosa en ellos y entre ellos, con un brazo fuerte, y poder para derrotar a sus enemigos ante ellos.

James Parnell

Esto es de Cambridge,
el día 18 del quinto mes.

Estaré feliz de oír de parte de Jorge o cualquiera de ustedes. Está así dirigido: — Para mis estimados y fieles hermanos, Edward Burrough, o Francis Howgill, estos son.


Merece la pena insertar en este lugar el siguiente extracto que forma la conclusión de una de las obras de James Parnell, titulado “Un escudo de verdad", en el cual él declara brevemente algunas de las acusaciones llevadas en contra de los Amigos, y las contesta, frecuentemente con notable claridad:

Y ahora algo para todos ustedes tiernos de corazón, quienes están convencidos por la Luz de Dios en sus consciencias, la cual ablanda sus consciencias; por quienes me he abierto libremente; y por lo tanto deseo que ustedes puedan hacer caso a la Luz de Dios, a la cual hablo, la cual es mi testigo, que los ha convencido, para que sea su guía que los guiará hacia la conversión de la vida, y testificará conmigo en contra del mundo, para que mi labor no sea en vano. Y no miren a los escándalos, falsas acusaciones, y reportes, porque esta es la recompensa, que los justos siempre han recibido del mundo; y Cristo, nuestro Señor y Capitán, mostró el ejemplo, está escrito “los que quieren vivir piadosamente en Cristo deben sufrir persecución"; y ‘los que se apartan de la iniquidad se hacen presa'. Pero aquello que no puede llevar estas cosas no es de Dios. Pero vuelvan sus mentes hacia el interior para esa medida de la Luz en ustedes, que está sin malicia, que es suave, que puede llevar todo, como lo hizo tanto en los profetas como en los apóstoles, y todos los hombres santos de Dios; esto los llevó a través del buen reporte y el mal reporte, a través de persecuciones y a través de la muerte. Y este es el camino a la vida, y aquel que entra debe entrar por aquí. Así que no teman, sino que estén dispuestos a renunciar y apartarse de todo, aunque nunca tan cerca y querido, sí, aunque pueda ser su amigo íntimo y querido. ‘Porque el que ama cualquier cosa más que a mi no es digno de mi,’ dijo la Perla Preciosa; y aquel que no deje todo y me siga, no es digno de mi.’ Moisés pensó que era más grande riqueza sufrir aflicción con el pueblo de Dios que disfrutar los placeres de este mundo. Las aflicciones de este mundo permanecen sólo por un tiempo y pasan, pero el gozo de los justos perdura para siempre. Si nuestras esperanzas sólo están en esta vida, somos los más miserables de todos los hombres. Pero aquel que permanece hasta el fin tendrá una corona de gloria, como Pablo testificó. Por lo tanto, ‘no teman pequeño rebaño’; sean fieles, valientes y audaces, ‘porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino’. Recibirán cien veces lo que han perdido, ya sean tierras o víveres, esposa o niños, o lo que sea. La promesa es para el fiel, y su gozo y avance será la destrucción de sus enemigos [en el interior], cuando el Señor ponga a sus enemigos bajo sus pies. Pero esto es testificado por medio de la guerra; y aquel que soporta hasta el final de la guerra lo testificará. Y yo testifico esto en mi medida; y por causa del tierno amor de mi alma a sus almas yo lo declaro, y deseo que ustedes puedan soportar para testificar conmigo. Porque el amor es caridad, y la Luz guía a través de todo. De modo que yo reposo en mi habitación, conocido por todos los que pueden leer a los hombres en espíritu.

Adiós,

James Parnell

El siguiente documento, escrito en 1655, será leído con interés cuando consideramos la juventud [17 años de edad] del autor: -

La carta de James Parnell a aquel pueblo que todavía actuó por su propia voluntad [por sus propias mentes].

Una palabra para todos ustedes, quienes todavía están en sus propias formas, auto-actuaciones, e imitaciones.

Ustedes están actuando en esa naturaleza, la cual es ‘enemistad en contra de Dios’, la cual ‘no está sujeta a la ley de Dios, ni puede estar’; por lo tanto todas sus formas y actuaciones son en vano; porque ellas no son de la vida, sino de la muerte en vez de la vida; pero la vida llega a la muerte, porque en la destrucción de la muerte, la vida se obtiene. Por lo tanto a la Luz del Señor Jesús en todas sus consciencias hagan caso, la cual es el testigo de Dios, al cual yo hablo en todos ustedes, que testifica para Dios en contra de los secretos de su corazón, que los reprende a ustedes en secreto porque sus acciones y obras secretas de oscuridad; y ella los escudriñará completamente, y les dejará ver que ustedes pueden testificar de la obra de Dios en sus corazones, por toda su larga y gran profesión, y se estiman a si mismos de la iglesia y fe de Cristo, y como santos en Cristo; y si ustedes han todavía testificado los temblores [espirituales], y la tierra quitada de su lugar, y las montañas quitadas por el ojo de la fe, y el velo de la oscuridad todavía rasgado.

¿Acaso el primer hombre no está todavía hablando? ¿y la primera imagen? — ¿acaso la serpiente no es todavía la cabeza?

Porque mientras ustedes son extraños a la Luz, y sus mentes son de la Luz, ustedes están divagando y desviándose en los caminos de oscuridad, y así son los hijos de la oscuridad, en quienes gobierna el príncipe de oscuridad - aún la serpiente que es la cabeza en el hombre [carnal]. Pero la promesa es 'La simiente de la mujer herirá la cabeza de la serpiente'. Pero ustedes están actuando en su propia voluntad y sabiduría; la serpiente es su cabeza; y ustedes aun no han llegado a testificar el cumplimiento de la primera promesa; sino que todavía están en la caída, bajo el poder de la oscuridad, en la desobediencia, y son extraños para la cruz; y por lo tanto, ustedes no tienen parte en Cristo, en esa naturaleza. Porque ninguno llega a tener un derecho en Cristo, sino a través de la cruz; porque los que son bautizados en Cristo, son bautizados en su muerte; y los que están muertos con Él, viven con Él; y los que están en Cristo son nuevas criaturas; las viejas cosas pasaron; todas las cosas son hechas nuevas. Pero los que no están en Cristo, todavía están en el viejo Adán, y así están en la caída, bajo la maldición, y bajo el dominio de la muerte; expulsados de la presencia de Dios en la tierra; y la tierra reina sobre todos, desde Adán hasta Moisés [y más allá] sin importar lo que ustedes digan sin una experiencia dura.

Por lo tanto, ahora lean ustedes mismos por la luz que viene de Jesucristo, y que brilla en sus oscuros corazones, y escudriña los corazones y prueba las riendas, y pone de manifiesto los secretos; y a esta luz soy manifestado, y por ella testificado en todos ustedes, y a ella dirigió sus mentes, alejándolos de la oscuridad hacia la luz, todos ustedes que tienen un deseo de encontrar el camino de la Verdad, en cualquier forma. Para que así ustedes puedan llegar a ver cómo ustedes han divagado y han sido esparcidos en los muchos caminos de la oscuridad, en la tierra de la oscuridad, en el día nublado y oscuro, como ovejas sin un pastor, siendo arrastrados tras la voz de extraños lejos del Pastor de sus almas. Por lo tanto, no escuchen más exteriormente a los que claman 'He aquí,' o 'He aquí que allá está Cristo'; y así atraen sus mentes al exterior, para buscar a un Cristo externo, y una redención externa, y una santificación externa, y una justicia externa, y un Dios externo ['externo' significa fuera del corazón]. Pero vuelvan sus mentes al interior; porque debe ser hallado en el interior, si es que es hallado. Porque no hay un camino en el cual ir hacia el verdadero conocimiento de la verdad, o de Dios, o de Cristo, sino por aquello de Dios en el interior; porque "lo que se conoce acerca de Dios se revela en ellos."(Rom 1:19). Y por lo tanto, el camino a Dios debe ser hallado en el interior por la luz, que manifiesta y destruye la muerte, 'Lámpara de Jehovah es el espíritu del hombre', y 'Su vida es la luz de los hombres'. Por lo tanto, vuelvan sus mentes a la luz del Señor Jesús, la cual, si la aman y llevan sus obras a ella, les dejará ver las obras de la oscuridad y los caminos de la muerte; y también escudriñará sus corazones, y manifestará sus partes internas, y les dejará ver lo que ustedes han perdido; y a medida que ustedes aman esta luz, y desean retenerla en sus mentes y ser guiados por ella, los guiará para salir de los caminos torcidos y desobedientes de la oscuridad hacia la luz de la vida. De modo que ustedes encontrarán y conocerán la voz del verdadero pastor, quien viene para buscar y reunir a todas sus ovejas esparcidas de entre las montañas y los valles, y de los muchos caminos y senderos torcidos donde han vagado; y para reunirlos en un rebaño, en un redil. Sólo él será su pastor. Y esto ustedes llegarán a testificar [observar], a medida que ustedes aman la luz y la siguen. Ella los sacará de sus muchas formas y muchos caminos hacia un camino; y fuera de su sabiduría e imaginaciones, por lo cual ustedes han estado edificando Babel; y los despojará de toda su propia justicia, por la cual ustedes han cubierto sus engañosos corazones; y ella pondrá sus engaños ante ustedes, y los llevará al juicio. Y si ustedes aman esta luz y la siguen, y están dispuestos a esperar en ella, fuera de sus propias voluntades, y sabiduría e imaginaciones, y pensamientos carnales, razonamientos y consultas, y actuaciones e imitaciones, ella los llevará a conocer la voz del verdadero Pastor dentro de ustedes [lejos de voces externas de extraños y lejos del extraño en el interior] de la voz del extraño, y así para reconocer lo precioso de lo vil. Aquel que dijo “Yo soy la Luz" dijo "Yo el buen Pastor,” quien los llevará a conocer el camino y la puerta hacia el redil, si ustedes no corren fuera de ella en sus propias voluntades, y buscan subir por otro camino — porque el camino es sólo uno; y Aquel que dijo “Yo soy la Luz” dijo “Yo soy el camino” y “Yo soy la puerta del redil”. Por lo tanto, si ustedes se alejan de la Luz, y se tropiezan con la Luz, se tropiezan con todo — y así caen. Pero si ustedes aman la Luz, y están dispuestos a seguir la Luz, los llevará a través de todo a negarse a sí mismos, a tomar la Cruz para sí mismos, y pasar por el informe bueno y el informe malo, a través de la persecución, y a través de la muerte; y el camino no será penoso, sino jubiloso.

Y así entrarán en el camino, y en la puerta hacia el redil, y así hacia la comunión, y hacia la vida, y hacia el poder, y hacia la fe de los santos, donde todos viven en unidad en Uno – unidos por Uno en un cuerpo. Y este es el fin de todos los cismas, argumentos doctrinales, divisiones y disputas. El apóstol dijo “Por lo tanto, ¿dónde está el sabio? ¿Dónde está el disputador de esta edad presente? ¿No es cierto que Dios ha transformado en locura la sabiduría de este mundo?” Por lo tanto, yo los llamo a ustedes a salir de entre ellos, y a separarse, y a no tocar nada impuro; y "yo los recibiré, dijo el Señor. Y seré como un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos e hijas”.

“Ahora, ustedes son llamados, y este es el día de su visitación; porque ahora la luz ha venido al mundo, y si ustedes escogen retenerla en sus mentes, serán felices; pero si no, por ella ustedes serán dejados sin excusa, y ella los juzgará en los últimos días. Porque aquel que ama la luz no caminará en la oscuridad, sino tendrá la luz de la vida; pero aquel que hace el mal odia la luz, que es entonces su condenación. Ahora, el camino es claro para todos los simples, quienes tienen un deseo de encontrarlo, declarado por un amigo y testigo de la Verdad Eterna.

James Parnell

James Parnell, habiendo trabajado diligentemente en Cambridgeshire y Huntingdonshire, pasó hacia Essex, probablemente en medio del quinto mes en 1655. De acuerdo a Esteban Crisp “Los campos en este país estaban blancos esperando la cosecha.” Porque habían muchísimos cuyo espíritu por algún tiempo había estado apesadumbrado y cansado en su camino bajo la carga del pecado, quienes había estado buscando entre las diferentes sectas y opiniones de ese tiempo; ellos estaban buscando el conocimiento que los aliviaría de la carga, hasta que ellos llegaran a estar tan cansados de buscar la solución, como estaban cansados de llevar la carga misma. “En respuesta al clamor de su propia semilla”, el Señor envió a James Parnell entre ellos a predicar la Palabra de vida y proclamar el año aceptable del Señor. Habiendo predicado el evangelio en muchas partes como: Felstead, Stebbing, Witham, Coggeshall, Halstead, y otros lugares donde muchas almas hambrientas, alegremente recibieron la Palabra de vida, y habiendo plantado muchas buenas reuniones, y habiendo confirmado a aquellos que creyeron, él al fin fue a Colchester, alrededor del sexto mes.

En el séptimo mes del año 1655, George Whitehead visitó Halstead y ha dejado el siguiente testimonio de la eficacia del ministerio de James Parnell. –

En esa reunión en Halstead, el Señor amplió mucho mi corazón en su testimonio del evangelio hacia ese pueblo. Porque los corazones de muchos estaban bien dispuestos e inclinados hacia Dios y su bendita Verdad. Y Él, por su invisible poder, había abierto una puerta de entrada a sus corazones, como también una puerta de expresión hacia ellos. James Parnell había sido fundamental para convencer a muchos en esas partes ese verano, antes de su encarcelamiento en Colchester; y por su testimonio y ministerio viviente, muchos creyentes fueron sacudidos, perdiendo sus creencias y suposiciones, las cuales habían acumulado en sus mentes, sin alguna vez experimentar el poder de Cristo para cambiar sus corazones. Porque la profesión y el hablar de religión y de la iglesia estaban abundantemente presente aquellos días entre muchos, como también orgullo y arrogancia, que el Señor estaba a punto de manchar y humillar, como él hizo manifiestamente un corto tiempo después. Porque esos espectáculos veraniegos de religión no pudieron soportar una historia de invierno. (De El progreso de un cristiano.)

Colchester era el lugar de nacimiento de Esteban Crisp y donde él vivía entonces, desde que comenzó a ser predicador entre un pueblo separado. Él era, desde su temprana juventud, sensible a las visitaciones de la luz celestial, (aunque sin haber conocido la fuente de la luz), la cual lo reprobó por el pecado y causó que la paz y el gozo brotaran en su corazón, cuando él fue obediente a su dirección. Pero su mente carnal se levantaría y excusaría su pecado por medio de la racionalización, y lo guiaría hacia la transgresión, lo cual creó una carga de pecado que lo hizo lamentarse amargamente. Él buscó varios caminos para escapar de la condenación, pero mientras permaneció siendo un “siervo del pecado”, la luz de la Verdad lo persiguió con profundas convicciones y quebrantó cualquier paz que él había intentado edificar para si mismo, y la rompió más rápidamente de lo que él podía reconstruirla; esto causó que los delantales de hoja de higuera de sus propias obras, con los cuales él estaba intentando cubrir su desnudez, aparecieran como trapos andrajosos y sucios. Él dice que él no vio más allá de sus propias obras como un medio de llevarle a la paz con Dios. Él había oído hablar de Cristo y un salvador, pero todavía estaba en la angustia de la ignorancia espiritual de modo que exclamó “Pero ¡oh!, ¡que yo le conociera!” Él escuchó los varios debates espirituales de ese día, buscó a los ministros más respetables, y leyó sermones; pero todo eso fue inútil, porque no pudo encontrar reposo. Él todavía sentía el poder del pecado en él, y que lo que él quería era una manera de vencer eso. Buscó ayuda de otros en su angustia, tanto entre los profesantes nacionales como los separados {un profesante era alguien que declaraba su creencia de que Jesús era el hijo de Dios y las escrituras eran verdad}, pero nadie le ayudó; y todavía preguntó “¿Dónde está la fe que purifica el corazón y da victoria?” La ignorancia prevaleciente de la religión experiencial {religión con verdadera experiencia de cambio} de aquellos que hacían una gran profesión de religión, lo alejaron por completo de la religión por un tiempo para buscar gozo y consuelo en el mundo. Pero la mano del Señor era muy pesada para él allí, de modo que pronto volvió otra vez a buscar algo más sustancial en la religión. Bajo estos sentimientos él se sometió al bautismo de agua, pero pronto estaba lamentándose que sólo era un ritual o forma sin poder, o sólo limpieza del exterior sin una limpieza interior, lo que le hubiera permitido tener “la respuesta de una buena consciencia hacia Dios”.

Encontrando así que él todavía quería lo que él había querido anteriormente, le dijo a los ancianos de la iglesia bautista que “Dios pronto revocaría todas sus adoraciones y religiones, que estaban en cosas externas y carnales, y daría a conocer de alguna manera el camino que está sobre todos ellos y que permanece para siempre”. Él había oído de los cuáqueros, y deseaba mucho ver algunos de ellos. Pero su mente carnal fue capaz de razonar grandemente en contra de sus doctrinas, especialmente la libertad del pecado, aunque esto era aquello lo cual él había anhelado toda su vida. Estaban Crisp tenía alrededor de veintisiete años de edad cuando James Parnell vino a Colchester. Cuando él vio al joven mensajero la primera vez, pensó que podría disputar con él, y comenzó a cuestionarlo, y se esforzó por atraerlo hacia una conversación. Pero pronto se dio cuenta que James Parnell tenía un espíritu diferente, un espíritu de buen juicio, el cual era superior a su razonamiento carnal; y fue obligado a reconocer la sabiduría con la cual él hablaba; y le dijo a aquellos que estaban alrededor de él: “Todas nuestras varas de profesión deben perderse, y deben ser devoradas por la de él." Al día siguiente él fue a una reunión asignada por James Parnell, y predicó con una autoridad tan grande que Esteban Crisp se vio forzado a reconocer y confesar la verdad. (de acuerdo a las Obras de Esteban Crisp).

El relato muy interesante e instructivo que Esteban Crisp da de su propia experiencia en asuntos religiosos antes de su reunión con James Parnell, — sus sentimientos al ver a un jovencito, saliendo en contra de los Goliats, quien había sido muy poderoso para sus propios años más maduros, y con reconocimiento más grande de las armas de guerra, - el desprecio interno que sintió, cuando él pensó triunfar sobre él por argumentos, y su posterior convencimiento de la Verdad, nos proporciona una prueba contundente del poder y autoridad del ministerio de James Parnell. Él era joven, de naturaleza diminuta, y de pobre apariencia; sin embargo la sabiduría del hombre fue obligada a inclinarse ante ese Espíritu por el cual él habló, y del cual él era un instrumento. La siguiente carta original, obtenida de la reunión mensual de Colchester, fue dirigida a Esteban Crisp, probablemente un corto tiempo después de su convencimiento. No está fechada:

Amigo, — En esto permanece, y en esto mantén tu mente, que te deja ver que tus enemigos son de tu propia casa; tu imaginación es un enemigo; tu sabiduría es un enemigo; aquello que ha sido precioso para ti es ahora tu enemigo más grande. Por lo tanto, ahora sacrifica lo que es precioso para ti, y cede a la muerte [del yo] para que lo justo pueda ser resucitado a la vida y a la Simiente justa ser llevada para reinar y para que sea tu cabeza; y así la cabeza de la serpiente será herida. Y esto en tu medida tú llegarás a entender, a medida que moras en la Luz que te muestra tu condición; porque cualquier cosa que exponga tu condición es la Luz. Y ese ojo debe mantenerse abierto, que el dios de este mundo ha cegado, pero por el cual los hijos de la luz ven al dios del mundo; y el tentador es conocido, resistido y negado. Por lo tanto con este ojo haz tu vigilancia constante, y no dejes que el ojo del necio divague en el exterior, que lleva a la mente errante tras objetos visibles; sino permanece en la guerra, sin cederle terreno al enemigo ni a sus engaños; pero conténtate con llegar a ser necio, para que todos los pensamientos egoístas puedan ser juzgados. Tú recibirás la sabiduría de parte de Él, quien da liberalmente y no critica para que tú puedas discernir y conocer las trampas del enemigo; pero en la cruz para tu propia voluntad y mente apresurada, el don de Dios es recibido. Por lo tanto, se dice que "Aquel que cree no está apresurado". Por lo tanto, no te canses del yugo; porque en la fe es hecho fácil, y la naturaleza impaciente es crucificada, y la paciencia tiene su obra perfecta: por lo tanto, permanece quieto en la medida de la Luz que ejercita tu mente hacia Dios; y no propongas nada, sino deja que tus pensamientos sean juzgados, y deja que el poder de Dios obre, para que Él pueda ser visto por todos. Sólo por este principio tú puedes ser guiado y puesto en la cruz para la parte carnal de ti mismo, al negar el yo, tanto en específico como en general. Y no pienses en agradar al hombre cuando Dios es agradado; porque al hacer eso, evitas ofenderle a Él, porque el amor del mundo es enemistad contra Dios. A medida que esto te lleva a caminar hacia Dios en fidelidad, así también te lleva a caminar con fidelidad hacia el hombre “con una consciencia vacía de ofensa.” Y entonces en eso mantén tu mente y no te apresures para conocer cualquier cosa que esté más allá de lo que se te ha mostrado, porque por tal deseo Eva perdió su paraíso. Pero recuéstate en la voluntad de Dios, y espera en su enseñanza para que Él pueda ser tu cabeza. Por esto tú encontrarás el camino a la paz y morarás en unidad con todos los fieles; y aunque tú eres odiado por el mundo, sin embargo en Dios está la paz y el bienestar.

James Parnell

Alrededor de diez años después de esto, Esteban Crisp fue llamado a escribir un testimonio del carácter y ministerio de James Parnell, lo cual él hizo en un espíritu que muestra su todavía preciosa memoria de Parnell como un instrumento de Dios, por el cual su larga divagación y alma cansada había sido llevada al Camino, el cual llevó hacia un establecimiento en la Verdad. Después de hablar de la gran obra por la cual el Señor con su propio brazo y poder había creado en esos días, el continúa diciendo:

"Los bebés han sido sus mensajeros, y los niños han sido sus ministros, quienes en su inocencia han recibido la revelación de su Santo Espíritu, por quien las cosas profundas de su ley y de su evangelio glorioso de la vida y la salvación han sido revelados. Y entre esos bebés, quienes llegaron a recibir el conocimiento de los misterios del reino de Dios, por la obra de su poder divino, estaba este niño noble, James Parnell; quien en verdad era una vasija de honor y era grande en el poder y Espíritu de Emanuel, quebrantando y desolando muchas fortalezas y torres de defensa, en las cuales el antiguo engañador se había fortalecido a sí mismo con sus hijos. Mucho se puede decir de este hombre, y un gran testimonio vive en mi corazón, de su vida bendita, y del poder y sabiduría que abundó en él".

La diligencia con la cual James Parnell trabajó y el entusiasmo del pueblo para oír la Verdad, se ejemplifican de manera sorprendente a cuenta de sus servicios, el día después que él llegó a Colchester. Él fue allí en un séptimo día; y en el primer día predicó la Verdad a muchos miles de personas, — primero en su propio lugar de alojamiento, — después en la iglesia después del sermón, y después en una gran reunión asignada para ese propósito, — y después de la reunión, él disputó con el profesor de la ciudad, y otro sacerdote. En todo lo cual “la sabiduría, poder y paciencia de Cristo apareció muy gloriosamente” para convencer a muchos, quienes eran testigos de la obra del día. Durante la semana, a medida que él estaba ocupado diligentemente en "predicar, orar, exhortar, y amonestar, llevando la mente de todo tipo de profesantes [creyentes declarados de Cristo y de las escrituras] de la Luz de Jesús", muchos recibieron la Verdad que fue declarada a ellos, y encontraron por una experiencia viviente e individual la realidad y sustancia de esa religión, la cual hasta este día ellos tenían sólo en nombre. Pero hubieron otros quienes se alejaron de él, y rehusaron creer; con estos él disputó diariamente “con gran solidez, y en la evidencia y demostración del Espíritu", por lo cual las bocas de los opositores fueron cerradas, y muchos más fueron alcanzados y convencidos de la Verdad.

La prevalencia de la Verdad entre el pueblo despertó la ira de muchos, quienes ‘crujieron sobre él con sus dientes'; y algunos se comprometieron a compensar la deficiencia en la fuerza de los argumentos de los sacerdotes y los profesantes al golpear a James Parnell con sus puños y sus bastones [palos largos de madera]. Bajo los muchos maltratos que él tuvo que sufrir "su espíritu nunca fue visto como levantándose en calor o ira, sino que él era un patrón de mansedumbre y paciencia", tranquilo en las disputas y no resentido al sufrir daños personales. Un día, cuando salieron de la iglesia de Nicolás en Colchester, alguien lo golpeó con una gran vara, diciendo con sarcasmo blasfemo: “Ahí tienes, toma eso por Jesucristo”. — A lo cual él simplemente contestó: “Amigo, lo tomo por causa de JESUCRISTO”. Él se quedó en Colchester por alrededor de diez días, trabajando diligentemente y sufriendo por la Verdad.

Este declaración de verdaderos principios cristianos por James Parnell, entre un pueblo que había por mucho tiempo deseado y esperado un día más resplandeciente que se levantaría en la iglesia, resultaron en tan gran número de personas que se convencieron que los sacerdotes y profesantes llegaron a alarmarse. Por medio de las acciones y predicación de los sacerdotes y de los profesantes, muchos informes difamatorios se levantaron en contra de la Verdad y sus mensajeros. Ellos trataron lo mejor que pudieron para hacer que la Verdad apareciera como odiosa para el pueblo; pero cuando James Parnell vino entre ellos para contestar sus acusaciones falsas, ellos rechazaron una admisión pública de sus acusaciones y dejaron sus congregaciones, dándole a James Parnell la oportunidad para proclamar todavía más las doctrinas verdaderas de los despreciados cuáqueros, sin duda haciéndolo en una manera mucho más efectiva de lo que hubiera sido posible si los predicadores asalariados no hubieran huido sino hubiera permanecido para disputar con ellos. Ellos asignaron reuniones especiales en gran número para tratar de persuadir al pueblo que la Verdad era un error y una herejía; y así, al enfurecer y llenar de prejuicios sus mentes, no permitieron que el pueblo creyera a los ministros cuáqueros. Al mismo tiempo ellos buscaron su propia protección y supresión de sus oponentes al pedir la asistencia de los poderes del gobierno.

James Parnell oyó que una de estas reuniones había sido designada para celebrarse en Great Coggeshall en el día 12 del séptimo mes; como el sacerdote había declarado, “ayunen y oren en contra de los errores del pueblo llamado los cuáqueros”. Parnell sintió que debería estar presente en esa reunión. Y, aunque él estaba convencido de que su objetivo era atraparlo y arrestarlo, sintió que debería ir a Coggeshall para defender los principios que él había estado predicando. Sin embargo él dijo: “Estuve dispuesto no sólo a ser arrestado, sino a sufrir por la verdad pura y eterna, de la cual soy hecho un testigo.” Él mostró en esta ocasión, como en otras, un fuerte deseo de proceder en una manera ordenada para ofender lo menos posible; siendo, como él dijo, presionado en el espíritu para ir entre ellos en nombre y en defensa de la Verdad de Dios, dejó a sus Amigos (probablemente reunidos para adorar), sin decirles a dónde iba. Un Amigo lo siguió a la puerta, y preguntó si podría acompañarlo. James Parnell le dijo que si él deseaba que usara su libertad para venir con él pero él prefería estar solo. Cuando llegó a la iglesia varios niños quisieron congregarse alrededor de él pero él les pidió que entraran primero para que no ocurriera ningún disturbio. Él entró en una manera ordenada y estuvo en silencio; mientras el sacerdote estaba maldiciendo y reprochando a los cuáqueros. Cuando el sacerdote había terminado y estaba dejando su asiento, James Parnell dijo: "Este es el orden de la iglesia verdadera, que todos puedan hablar uno por uno; y si alguna cosa le es revelada a aquel que está a su lado, que el primero contenga su paz"; y entonces procedió a hablar en nombre del pueblo, lo cual el sacerdote había calumniado de manera ignorante y maliciosa. Pero pronto él fue interrumpido por los sacerdotes, quienes "corrieron hacia muchas palabras, y así causaron gran confusión". Al final, el sacerdote que había estado predicando le preguntó a James Parnell qué podía objetar con respecto a él. A lo cual Parnell contestó que él había "injuriado a los cuáqueros, y dijo que estaban edificados en un fundamento de arena; pero él probaría que su fundamento no era arenoso, y que el sacerdote era un profeta falso". Entonces se le permitió vindicar "el fundamento de los cuáqueros — el pueblo real; no todos los que era llamados cuáqueros" — lo cual él declaró, su fundamento era Jesucristo, la pequeña piedra cortada de la montaña sin manos, en la cual la iglesia verdadera siempre había sido edificada, y la cual quebrantaría en pedazos a todos aquellos que estaban en la mezcla [de carne y espíritu, sin pureza]. Algunos entonces lo acusaron que él no reconocía ninguna iglesia. Él contestó que sí "reconocía una iglesia - la iglesia de Dios". A lo cual el sacerdote Willis, quien había estado predicando antes dijo que "él hablaba nada más que tonterías". Parnell le pidió que citara un ejemplo de la tontería a la cual él se refería. El sacerdote Willis citó la expresión que Parnell había usado de la "iglesia de Dios". James Parnell entonces sacó su Biblia y les mostró que era una expresión bíblica, lo cual avergonzó al sacerdote y sus compañeros. Después de más disputas, ellos mandaron a James Parnell que se quitara su sombrero mientras el sacerdote oraba; pero en vez de hacer esto, Parnell se fue de la iglesia.

Él fue seguido por uno llamado Juez Wakering y fue arrestado. Pero se le permitió ir hacia la casa de un Amigo hasta que su adoración terminara. Aquí Parnell le habló al pueblo que se había reunido con él. Después fue llevado ante los jueces y confinado a la cárcel común en Colchester, habiendo sido hallado culpable: “con muchas otras personas de su congregación” de una entrada desenfrenada hacia la parroquia en Great Coggeshall; causando una asamblea ilegal en la carretera; y usando discursos amenazadores e intimidatorios, lo cual tendía a romper la paz. Este mittimus [documento legal de confinamiento en la cárcel] lleva la fecha de “el día 12 de julio, 1655,” y está firmado por Herbert Pelham, Thomas Cook, Dyonysius Wakering, y William Harlackinden. Estaba muy en claro quiénes eran los principales actores en esta persecución, porque cuando él fue llevado ante los jueces, en las cortes habían seis o siete sacerdotes; cuatro de ellos eran independientes (calvinistas puritanos [congregacionalistas]) quienes estaban actuando como sacerdotes parroquiales. Estos predicadores vinieron de diferentes lugares en Essex, pero todos vinieron de lugares donde James Parnell había tan eficazmente para el convencimiento del pueblo; y uno de ellos habló públicamente a los jueces para despertar sus espíritu de persecución. “Por lo tanto”, dice James Parnell, “las iglesias se reúnen en contra de Cristo y su reino; y ahora los lobos feroces vestidos de ovejas aparecen; sí, sus frutos los ponen en manifiesto; y estos son aquellos que se llaman judíos pero que no lo son, más bien son de la sinagoga de Satanás; y estos son los edificadores que han rechazado y rechazan la piedra angular, que ha llegado a ser piedra principal; y ay de ellos, en quienes ella cae”.

Lo mantuvieron muy cercano en la cárcel, y a ninguno de sus amigos se les permitió verlo "con paz y libertad". Él ocupó el tiempo que pasó hasta las audiencias {juicios de primera instancia}, escribiendo una respuesta a su mittimus {documento de confinamiento}, (en el cual él claramente expone sus falsedades) el cual él envió a los magistrados que lo habían encerrado "para limpiar su consciencia de ellos". Las audiencias fueron llevadas a cabo en Chelmsford, que está a veintidós millas de Colchester. Él fue forzado a caminar todo el camino a Chelmsford, encadenado junto con otros seis criminales. Fue unido a uno que era sospechoso de asesinato y con otros tres. Fue forzado a permanecer en la cadena día y noche. "Por lo tanto", comenta James Parnell, “fui llevado por el país para ser observado por el mundo; pero la Verdad fue predicada en todo esto, y prevaleció en los corazones del pueblo. Entonces me puedo regocijar en todo y triunfar sobre mis enemigos".

James Parnell, como si fuera el criminal más grande de todos los delincuentes, fue llevado ante el juez con hierros en una mano. Pero cuando algunos en el pueblo clamaron en contra de la severidad de esto, al día siguiente, cuando él fue llevado otra vez ante el juez, los hierros habían sido quitados. Una larga acusación se leyó, que contenía los mismos cargos que el mittimus. Después de que varios testigos habían dado su testimonio en contra de él, la respuesta que él había escrito al mittimus fue enviada a los jueces y fue leída abiertamente en la corte.

El juez Hills hizo todo lo que pudo, por una interpretación equivocada de los escritos de Parnell, para inculcar al jurado en contra de él; e incluso fue tan lejos como decirles que si no lo encontraban culpable, el pecado caería sobre sus propias cabezas. No le permitió a James Parnell decir ni una palabra en su propia defensa. A pesar de esta conducta injusta del juez, el jurado regresó y dijo que no lo podían culpar con nada excepto el documento que él había escrito en respuesta a su mittimus después que había sido encarcelado. No lo podían encontrar culpable de los cargos en la acusación. Pero esto no satisfizo al juez; y después de un rato, tuvo éxito en sacar algunas palabras del capataz, a lo cual el resto del jurado no consintió, con lo cual él asumió un poder legar para regresarlo a la cárcel, imponiendo dos multas con el valor de alrededor de cuarenta libras; una multa por desacato al ministerio, y otra multa por desacato del magisterio; diciendo que “el Señor Protector le había encargado que castigara a tales personas que mostraban desacato ya sea por el magisterio o el ministerio". Tales eran los procedimientos inconstitucionales de sus enemigos en contra de él. A algunos de sus acusadores incluso se les permitió pararse arriba de la banca, cerca del juez, y a menudo susurrar en su oído durante el juicio. Pero Parnell dijo: “como el engaño de mis enemigos fue manifestado a muchos, y los hizo poseer la Verdad en sus corazones, fui llevado a regocijarme en todo, y mis sufrimientos no fueron penosos, sino gozosos".

Al no sentir que tenía la libertad para pagar las multas que se le habían impuesto, fue enviado a la cárcel. El juez le dio un encargo especial al carcelero de no permitir ninguna persona "atolondrada", con lo cual quería decir los Amigos, lo visitara. Ante este punto James Parnell comentó:

“Entonces ellos me llevaron de regreso a la cárcel, donde todavía permanezco en la paz y la libertad de mi espíritu, que nadie me puede quitar, aunque [mi cuerpo] esté en las manos de mis enemigos”.

Sin embargo esto sé, que el Dios invisible está obrando en secreto por Su Poder, y con un brazo fuerte está llevando a cabo esta gran obra, la cual él ha comenzado en la tierra. Sí, Él derribará y anulará todo, hasta que llegue hacia su mano, quien es dueño de todo. Él exaltará su reino en los corazones de su pueblo, y su Hijo reinará sobre la tierra. Sí, todos sus enemigos serán su estrado, y se inclinarán ante Él, y pondrán sus coronas ante Él, y reconocerán su poder. Sí, y él destruirá todas las formas, y las falsas semejanzas e imágenes, que han sido establecidas por el hombre en sus propias imaginaciones, y llamadas iglesias. Él las destruirá y los poderes de la tierra en pedazos, uno en contra del otro, como la vasija de un alfarero. Aunque ahora ellos no ponen a nada la piedra angular, sin embargo entonces ella los desmenuzará. Porque “nuestro Dios es un fuego consumidor”; y quien es capaz de permanecer en el día de su ira. Es una cosa temible caer en las manos del Dios viviente. Por lo tanto, ay a todos sus enemigos, y a aquel que levanta su mano en contra de su Hacedor, para hacer lo contrario a lo que él ha decretado”.

Después de las audiencias, James Parnell pensó que sería correcto enviar una carta al juez, en la cual, después de quejarse del prejuicio y la injusticia que el juez le había mostrado, dijo:

Considere en qué le beneficia a usted, o en qué le beneficiará, cuando usted llegue a dar cuentas ante el Señor Dios del cielo y la tierra, el Juez de todos, los vivos y los muertos, si usted ahora tiene poder para mantenerme en la cárcel hasta mi muerte, siendo que estoy dispuesto a renunciar a esta vida en vez de negar la Verdad de mi Dios. Y si yo debiera pagar un centavo por la libertad de mi cuerpo en esta causa sería tanto como pagar la multa completa, que usted me ha impuesto injustamente. Porque al hacer esto yo admitiría que soy transgresor, cuando en realidad no soy culpable. Y también, una libertad comprada sería una esclavitud para mi espíritu; pero la libertad que tengo, aún bajo sus ataduras, es esclavitud para usted. Y esta libertad usted no puede robarme por todos sus métodos que usted pueda tener; porque es el don gratis de Dios.

En el castillo de Colchester, James Parnell tuvo que soportar una serie de persecuciones crueles de una cantidad y carácter tal vez escasamente sobrepasada. El carcelero llevó a cabo rígidamente las instrucciones del juez, sin permitir que sus amigos vinieran a verlo, en la medida que se acomodara a su conveniencia o capricho. La juventud de James Parnell, su carácter como un ministro viviente del evangelio, su diligencia perseverante, y los sufrimientos que ya había soportado, crearon un gran interés en las mentes de los Amigos en su favor; y muchos vinieron de grandes distancias para verlo. A los que lo hicieron se les exigió que compraran el permiso del carcelero y fueron entonces grandemente abusados y sólo se les permitió permanecer en compañía de Parnell por un corto tiempo.

Jorge Fox comenta en su Diario:

“Cuando pasé por Colchester, fui a visitar a James Parnell en la cárcel, pero el cruel carcelero apenas nos dejó entrar o estar con él. Ellos fueron muy crueles con él. La esposa del carcelero amenazó derramar su sangre, y en esa cárcel ellos lo destruyeron como el lector puede ver en un libro impreso poco después de su muerte, el cual da un informe de su vida y su muerte”. – En El Progreso Cristiano de George Whitehead, se declara: “Mi estimado amigo Richard Clayton y yo nos encontramos otra vez en High Suffolk, en el séptimo mes del 1655, y viajamos juntos hacia Essex a Colchester, donde James Parnell estaba prisionero en el castillo, habiendo estado encerrado por poco tiempo antes. Lo visitamos en la cárcel. Él estaba entregado a sufrir por su fiel testimonio, y fue consolado con nuestra visita, y nosotros estuvimos felices de verle tan bien, estando él en encierro".

En una carta escrita a un amigo poco después de las audiencias, Parnell relata algunas de las indignidades a las cuales fue sometido en la cárcel. "Aquí estoy encerrado como prisionero, pero soy el hombre libre del Señor, y yo sé con certeza que Él juzgará y vengará mi causa sobre mis adversarios. Y así descanso con la confianza en Él, quien no me dejará ni me abandonará, por cuyo nombre yo sufro estas cadenas, por el tiempo de su buena voluntad y agrado". Pero mientras aquellos que deseaban consolarle y aliviarle fueron abusados y excluidos, aquellos que llegaron a insultarle y menospreciarle recibían entrada libre, e incluso fueron instados por la esposa del carcelero, quien mostró un espíritu muy amargo hacia él, a menudo dirigiendo a su siervo a golpearle, y frecuentemente ella misma lo golpeaba. Su enemistad contra esta víctima inocente y sin resentimiento era tan grande que ella a menudo juraba que “derramaría su sangre o él derramaría la de ella". A lo cual él respondía “Mujer, yo no derramaré nada de la tuya”. A veces ellos se negaban a darle comida. En otras ocasiones ellos le decían a los otros prisioneros que le robaran su comida cuando se la trajeran. Algunos de sus amigos proporcionaron una cama corrediza para su uso, pero ellos se negaron a permitirle que fuera así acomodado, y fue forzado a acostarse en las piedras, a las que les corría en agua en el tiempo de lluvia. Al principio se le permitió un cuarto por el cual él pagaba cuatro peniques por noche; pero sus perseguidores lo amenazaron, aun si él caminaba de un lado a otro en la habitación. Después de un tiempo (como si su objeto era desgastar su paciencia al acumular herida sobre herida, y al quitar todo que pudiera ayudar a su comodidad, para poder añadir sufrimiento a sufrimiento), ni siquiera le permitían tener el cuarto.

En las paredes excesivamente gruesas del castillo habían dos filas de agujeros abovedados. Ellos lo pusieron en uno de los agujeros. No era más grande que un horno de panadero, aunque más alto. Estaba a doce pies del suelo, y la escalera que ellos le dieron sólo medía seis pies. De modo que se vio forzado a subir los seis pies restantes, sobre la pared rota, por medio de una cuerda. El carcelero ni siquiera le permitió usar una canasta y cuerda para subir su comida, sino lo forzó a buscarla en cada ocasión. Por vivir en esta situación miserablemente fría y húmeda, sus extremidades se entumecieron; y en una ocasión, mientras regresaba a su agujero con comida en una mano, perdió el equilibrio y cayó al suelo. Él recibió una herida tan severa que se pensó que estaba muerto. Como el carcelero implacable no conocía la lástima, lo colocó en un pequeño agujero llamado "el horno", muy abajo. Allí no había ventana ni calefacción, y cuando la puerta era cerrada él escasamente tenía algo de aire o luz. Cuando se había recuperado un poco de su caída, él aún fue mantenido cerca y confinado y no se le permitió salir afuera para obtener aire fresco. Cuando en una ocasión en que la puerta del agujero había sido dejada abierta, y James había caminado hacia el patio, el carcelero lo dejó afuera toda la noche en el frío extremo del invierno.

En medio de todo su sufrimiento, él no olvidaba a sus Amigos; sino, como Esteban Crisp había observado, “trabajó por la edificación de aquellos que fueron convencidos; y vio los deseos de su alma con respecto a muchos, en quienes él vivió para ver la semilla que él había plantado, multiplicarse y crecer para su refrigerio". Ni sus Amigos lo olvidaron, sino trabajaron arduamente para obtener, si fuera posible, una mitigación de su sufrimiento cruel y severo; pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Entonces se podría haber dicho, como se dijo de los primeros miembros de la iglesia de Cristo – “Vean como estos cristianos se aman los unos a los otros”. Porque uno de sus Amigos, Thomas Shortland, ofreció tomar el lugar de Parnell en la cárcel, para que Parnell pudiera ir a la casa de un amigo hasta que se recuperara, prometiendo que él regresaría el cuerpo de Parnell si moría. Pero esto fue rehusado, como también rehusaron un bono de cuarenta libras ofrecidas por dos otros Amigos.

En este estado de sufrimiento y adversidad, él vivió alrededor de diez u once meses; pero después de un tiempo su constitución comenzó a hundirse bajo la opresión. Al parecer, hacia el final de su encarcelamiento a dos Amigos, Anne Langley y Thomas Shortland, se les permitió visitarlo. Ellos fueron testigos de su pacífica muerte, y que su fe permaneció intacta hasta el fin. Él les expresó su sentido que él “murió inocentemente”; y dijo “ahora me voy; esta muerte yo debo morir". Él además dijo que “había visto grandes cosas". Sus últimos momentos parecen haber tenido increíble calmas. Le pidió a sus amigos “que no lo abrazaran, sino que lo dejaran ir”; y diciendo “ahora me voy”, él se extendió y cayó en un dulce sueño; y habiendo dormido por alrededor de una hora, cesó de respirar. Así murió como uno quien, al amanecer de sus días, había cedido su corazón a las visitaciones del Espíritu Santo, y por medio de la fe, paciencia, y constante obediencia, llegó a ser un instrumento poderoso en las manos del Señor para reunir a muchos en el único redil y verdadero reposo del Redentor. Él fue enterrado en el patio del castillo, donde otros prisioneros comunes estaban enterrados, porque el carcelero había rehusado entregar el cuerpo sin pagar una tarifa.

La malicia de sus enemigos, sin embargo, no acabó con su vida; pero para poder cubrir su propia crueldad, y para distraer, si fuera posible, del carácter de Parnell, cuya vida y muerte había sido como un reproche para ellos, tanto como hombres pero como especialmente como cristianos profesantes, ellos esparcieron cuidadosamente un informe por baladas y otros medios, que Parnell se había privado de comida y muerto de hambre, porque durante los últimos diez días de su vida él fue incapaz de tomar ningún alimento, más allá de un poco de leche y agua.

Ellos también dijeron que él se había suicidado al comer excesivamente, siguiendo un largo ayuno. Ellos profesaron que pensaban que Thomas Shortland le había traído algo de pan y leche, que estaba destinado para dos Amigos, quienes habían venido a cuidarlo durante la noche, antes de su muerte.

Del Diario de Jorge Fox: "Cuando estaba muerto, los profesantes impíos (creyentes de los bautistas, presbiterianos, episcopales y puritanos congregacionalistas aprobados por el estado), para cubrir su crueldad, escribieron un libro de él, y dijeron que '¡había ayunado hasta la muerte!' lo cual era una abominable falsedad, y se mostró que fue así por otro libro, escrito en respuesta a lo que se llamaba 'La defensa del Cordero en contra de las mentiras.'"

Tal informe, por supuesto, no tenía peso con las personas serias y reflexivas de la comunidad, muchos de quienes, además de los Amigos, habían estado muy interesados en sus sufrimientos, y habían hecho esfuerzos para obtener su libertad. James Parnell fue el primer Amigo cuáquero que murió en la prisión por su religión, y su muerte parece haber producido una sensación considerable entre aquellos que estaban en el poder, quienes ahora dijeron que se sintieron afligidos que su caso no había reclamado más de su consideración antes que fuera muy tarde.

{Pero sí motivó al Parlamento a tratar de prevenir otro hecho similar, que estaba a punto de ocurrir con Jorge Fox, de quien se rumoreaba que había sido enviado a la cárcel mientras los magistrados presumían que moriría allí. De
Valiente por la Verdad de Ruth S. Murrays:

El Pequeño Parlamento convocado por Cromwell, que consistía mayormente de miembros de su propia elección, oyó que en Carlisle un joven que había sido encarcelado moriría por su religión. El Parlamento hizo que una carta fuera enviada indagando sobre esta situación. Dos de los jueces que eran amigables con Jorge Fox también le escribieron una carta a los magistrados, condenando su curso, y el prisionero, desde su calabozo, envió una apelación a todos los que lo denunciaron para que se presentaran y probaran sus acusaciones en contra de él. El gobernador vino poco después a la cárcel y, viendo que era un lugar tan ruidoso, censuró a los magistrados por permitir este trato, y puso al carcelero, que había sido tan cruel, en la misma cárcel. Poco tiempo después aquellos que había encarcelado a Jorge Fox, al estar algo atemorizados de las consecuencias de sus acciones, lo liberaron y él resumió sus labores. {El carcelero murió en las condiciones con las cuales él trató de matar a Jorge Fox.}

Parecía mejor informar rápidamente los sufrimientos y la muerte de este siervo fiel del Señor, durante su último encarcelamiento, que quebrantar la narrativa con la interferencia de otros asuntos. Ahora podemos volver sobre nuestros pasos un poco y ver cómo él fue empleado durante su riguroso encierro. Los hombres tenían el poder para encerrar su cuerpo, pero no podían limitar o controlar las operaciones del Espíritu dentro de él. Su mente estaba activa en medio de su sufrimiento externo y las inconveniencias de tal severidad y magnitud que nosotros lo excusaríamos de mucha labor en la Verdad, si no incluso lo excluiríamos de la posibilidad de hacer cualquier cosa. Sin embargo, su espíritu sincero todavía recordó la heredad del Señor, y desde la celda solitaria y sufriente, él estaba preocupado de dirigirse a los recién convertidos con cartas para edificar las asambleas que habían sido reunidas por su instrumentalidad, y a las cuales ya no se le permitiría predicar la Palabra de la vida. Y no sólo estaba su espíritu preocupado por los creyentes, sino también por los impíos, a quienes él exhortó para alejarse de sus malos caminos, para que no perecieran en el día de la ira y justa retribución. Algunos de estos documentos de la celda del primer mártir de nuestra Sociedad serán interesantes, como también instructivos.

Esteban Crisp ha comentado:

Él [Parnell] vivió en ese castillo alrededor de diez u once meses, en gran abnegación y cuidado, estando realmente vigilante sobre el rebaño de Dios, tanto en Essex como en Cambridgeshire, Huntingdonshire, y la Isla de Ely, y en otros lugares, donde él había viajado y llevado a muchos a Dios. Y escribió muchas epístolas bendecidas y celestiales, tanto a personas particulares, como a las asambleas en general, que eran tantas que no tenemos un informe certero de ellas, y no las pudimos poner en orden, aún si fueran de alguna manera reunidas.

Poco después él fue encerrado otra vez en el castillo de Colchester, él escribió la siguiente epístola:

Las varias cartas de James Parnell a sus muchos amigos en la fe.

Unas pocas palabras a todos mis estimados amigos en y alrededor del condado de Essex.

Y todos ustedes, mis estimados amigos, ustedes que son esparcidos y despreciados, a quienes el Señor, por su Palabra poderosa, ahora está reuniendo fuera de la oscuridad hacia su luz maravillosa, - fuera del reino de este mundo hacia el reino de su estimado Hijo, a quien Él está separando a sí mismo para caminar ante Él en santidad, para que ustedes puedan conocerle, y él pueda conocerlos a ustedes en la luz de su semblante; cuyos rostros él ha vuelto hacia Sión, para buscar una tierra de reposo para sus almas cansadas, que han sido sacudidas de un lado a otro, de una montaña a otra, en este día nublado y oscuro, buscando reposo, pero sin encontrarlo. Pero ahora el día de belleza ha llegado cerca de ustedes, incluso en ustedes; sí. Y las buenas nuevas han llegado dentro de las almas cansadas, por lo cual un amor puro a la Verdad eterna ha sido creado en ustedes, que ha sido libremente declarado entre ustedes por los mensajeros del Altísimo, quienes han alcanzado el testigo de Dios en sus consciencias, que sella esto mismo en sus corazones, que es su Maestro, a lo cual ustedes ponen atención y obedecen. En esta luz todos todavía permanecen y contemplan la obra que el Señor ha comenzado entre nosotros. Y ustedes no tendrán causa para desanimarse, aunque el mar furioso se levante, y las olas violentas se hinchen, como si los fueran a tragar. Sin embargo el mar [el mar es una alegoría de las preocupaciones, pruebas y oposiciones del mundo] está limitado por lo Ilimitado, y espumará su propia vergüenza. Y así como tuve tiempo para predicar la Verdad entre ustedes, convenciendo a muchos; ahora tengo un tiempo para sellar esto mismo con paciente sufrimientos en las cadenas del evangelio, [esto es testimonio que su sufrimiento fue para el beneficio de otros más jóvenes en el cuerpo de Cristo], para que ustedes puedan ver que no es otro, sino lo que somos capaces y estamos dispuestos a sellar con sufrimiento paciente, sí, con nuestra sangre, si somos llamados a él; como muchos de nosotros hemos hecho en esta nación, aunque es llamada una tierra de libertad, sin embargo es una tierra de iniquidad. Pero la verdad y la igualdad son extrañas en ella y por lo tanto perseguidas. Pero felices son ustedes quienes son considerados dignos de recibir a estos extraños [la verdad y la igualdad]. Y pensé que los furiosos Sodomitas los rodearon, presionándolos a ustedes a echar fuera a estos extraños, de modo que ellos puedan obrar su voluntad en ellos; sin embargo, sean fieles y no teman. Sino [más bien] echen sus placeres y afectos ante ellos, y permanezcan en la fe del Dios de la verdad y la igualdad, y ustedes verán a los sodomitas golpeados con ceguera, y ellos no podrán prevalecer en contra de ustedes. Pero cuando ellos estén cansados de esforzarse, serán derribados en dolor. Y así será cumplido lo que en el tiempo antiguo fue profetizado, que ‘ningún arma formada en contra de los fieles prosperará;’ pero ay de aquellos que levantan el talón en contra de ellos. Por lo tanto yo les encargo a todos ustedes, en el nombre del Dios de Verdad, sean fieles, valientes, y audaces por la Verdad recibida; y como ustedes la han recibido, así caminen en ella, para que no puedan profesar más en palabra de lo que en la vida ustedes sellan; para que la luz pueda ser predicada en sus vidas y resplandezcan en sus conversaciones para la gloria del Padre de luces, y la confusión de los paganos, quienes profesan a Dios en palabras pero lo niegan en su vida. Y estén dispuestos a que el yo sufra por la Verdad, y no la Verdad por el yo (porque la Verdad fue siempre sellada con persecución, desde que la generación de Caín existió en la tierra). Por lo tanto reconozcan la cruz y desprecien la vergüenza y cedan al sufrimiento por la Verdad recibida; todos ustedes que quieren seguir al Cordero a la tierra del reposo. Por medio de muchas pruebas ustedes crecerán más fuertes y audaces y confiados en su Dios. Porque Dios no es conocido, ni qué Dios él es, hasta el momento de la prueba. Y todos ustedes mantengan sus reuniones en el nombre y temor del Señor Dios, esperando su poder, en la obediencia a su luz, que en sus consciencias los reprende cuando ustedes hacen algo malo, para que en la luz ustedes puedan esperar, y vigilar sobre sus enemigos que están sobre su propia casa [dentro de ustedes mismos], para que ustedes puedan conocer la guerra que comenzó en sus corazones en contra de sus enemigos espirituales. Y así el Dios de poder se manifiesta a sí mismo entre ustedes por su gran poder, derribando todo lo que está en ustedes que se opone a Él, y que no quiere que Él reine sobre sus corazones, y los establece en su justicia, para que ustedes puedan llevar su imagen. Y Él será su Dios, y ustedes serán su pueblo.

Y así en la Verdad inmutable yo reposo, en unidad con todos los fieles, en la libertad gloriosa de los hijos de Dios, aunque en cadenas externas por ustedes,

Conocido por todos que ustedes me pueden leer en espíritu,

James Parnell

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A los Amigos en Essex.

Amigos – yo le hablo a eso de Dios en todas sus consciencias, que allí testifica de Dios, que es de acuerdo a la mente de Dios, que es puesto en sus corazones para ser su maestro – para enseñarles a hacer la voluntad de Dios, y cómo caminar hacia la mente de Dios, y distinguir entre la verdad y el error, y entre aquel que sirve al Señor y aquel que no le sirve. Y este Maestro – la Luz, los ilumina con entendimientos, y les deja ver la tierra de la oscuridad, donde está la casa de esclavitud, donde la Simiente justa yace oprimida, y donde el hombre de pecado gobierna, y la muerte tiene su dominio. Y esta Luz es su guía para salir de la casa de esclavitud, y de la tierra de la oscuridad, y del dominio de la muerte; y destruye el hombre de pecado, y los separa de los hijos de la oscuridad, y los aleja de ellos para buscar otro reino, en el cual se da testimonio del día perfecto donde la tristeza y el gemido huirán. Pero entonces ustedes deben salir de sí mismos y negar su propia sabiduría y razón y cualquier cosa que se origine en el yo, que está en enemistad con la Luz, que por la Luz es condenada. Pero si ustedes escuchan al yo, entonces ustedes tropiezan en el camino, y muchas piedras de tropiezo están ante ustedes, y espinas y zarzas los atrapan, y sus pies están pegados en el lodo, y allí ustedes trabajan en servidumbre, y muchas dificultades e imposibilidades aparecen ante ustedes, y dudas, y temores y cuestionamientos, y murmullos, anhelos e incredibilidad surgen en ustedes; y muchas tentaciones los asaltan - a veces para regresar y morir en Egipto, - a veces para anhelar los deleites y las ollas de carne de Egipto, - a veces para pensar que Dios los ha abandonado completamente, a veces para cuestionar la Verdad misma de Dios y para estar listos para llamarla una mentira. Allí está la mente vacilante e inestable; y todo esto surge de la oscuridad, donde permanece el yo; todo viene por escuchar al yo. Por lo tanto, mantengan sus mentes en el mensajero de Dios, la Luz, que trae el mensaje de paz y buenas nuevas de salvación. Manténganse cerca de la Luz y poséanla sólo a ella para que sea su maestra, guía, y consejera en todo el camino por el cual ustedes han de pasar, y en todo aquello que ustedes han de hacer. Permanezcan en la negación del yo y todas sus metas; y posean la Luz, que lleva hacia tener sólo una mente hacia Dios y alejarnos de los fines egoístas. Entonces la Luz quitará todas las piedras de tropiezo y los lleva a través de las zarzas y las espinas; y sus pies no estarán pegados en el lodo, sino que el camino torcido será enderezado, y el camino áspero y duro será hecho sencillo y fácil. Porque en la Luz no hay ocasión de tropezar, sino que guarda sus pies para no errar y sus lenguas para no hablar el mal, a medida que ustedes la obedecen, la cual, cuando ustedes van hacia la derecha o la izquierda, ella clama: ‘este es el camino, andad por él’. Esta es la palabra en ustedes – de la cual viene la fe, que hace todas las cosas fáciles y posibles. Pero ‘sin fe es imposible agradar a Dios’. Y la fe es el don de Dios. Por lo tanto, esta es la palabra de la Verdad, de la cual brota la fe, que juzga todas las murmuraciones, dudas y quejas, y toda ligereza, lujuria y mundanalidad, y condena el terreno del cual brotan todas estas cosas. Y aquí el ministerio de condenación es testificado, que en su tiempo es glorioso; por medio del cual viene la ministración de la paz, que excede al otro en gloria. Pero tengan cuidado de incluir estas cosas en la comprensión al hablar; más bien dejen que el tiempo del silencio y la paciencia tenga su obra, en la cual esperen el cumplimiento de estas cosas, para que ustedes puedan leerlas en el interior, y que ustedes puedan mostrarse a si mismos en la vida, la cual adorna y honra la Verdad; para que así ustedes puedan llegar a ser vasijas de honor. Pero esto no se puede testificar sin fidelidad; porque el que está dispuesto y es obediente es el que comerá el bien de la tierra.

Por lo tanto, Amigos, vean como ustedes permanecen en fidelidad a ello, lo cual en sus medidas les es dado a conocer; porque la fidelidad es de gran valor - y la fidelidad es así en secreto, como en público, sabiendo que todas las cosas son públicas para Dios, quien juzgará los secretos de los hombres por Cristo Jesús. Por lo tanto, aquel que es fiel sobre lo poco, es aprobado por Dios, y será gobernador sobre mucho; pero el que es perezoso es echado fuera, y eso, que él tiene, le es quitado. Estas cosas ustedes han leído en el exterior, pero ahora las aprenden en el interior; y las leen dentro de sí mismos, y no necesitan ser engañados; porque por la Luz sus corazones son escudriñados, y por esto todas las cosas son manifestadas, por lo cual ustedes son aprobados o desaprobados por Dios, en todas sus palabras y acciones. Por lo tanto, por su luz establezcan vigilancia sobre todos sus pensamientos, palabras y acciones, para que el Juez justo pueda ser establecido en sus corazones, que condena el engaño y la iniquidad, y establece la justicia en la tierra, y verdad y equidad en las partes internas, y limpia el corazón del mal, para que sólo esto pueda guiarlos, y ser su fuente de acción en todos sus caminos y obras. Y entonces la voluntad del yo no tendrá parte, sino que todas las cosas serán hechas en la cruz del yo, en unidad hacia Dios. Entonces sólo Él será glorificado, y su temor y asombro son puestos en el corazón, y la lengua es frenada, y la voluntad contenida, y el corazón limpiado, y mantenido limpio; porque ‘lo que sale del corazón es lo que contamina’. Por lo tanto, les digo a todos ustedes – velen, para que lo puro pueda ejercer sus mentes, que crucifica la parte carnal, y hace morir las obras de la carne, y estableció pureza en el corazón, y produce los frutos del Espíritu, el cual es amor en una vida pura, para que así ustedes puedan llegar a vivir y caminar y crecer juntos en unidad en sus medidas. Porque aquello que separa de la unidad es el yo, que causa que el amor se enfríe. Pero si ustedes permanecen en el amor de Dios, el yo es negado; pero donde el yo es reconocido, el amor de Dios es negado. Por lo tanto aquí está el enemigo de su propia casa, contra el cual ustedes deben hacer guerra. En la Luz que descubre el yo está el poder y fortaleza de ustedes, y a medida que ustedes reciben la Luz, ustedes reciben el poder y la fortaleza para negar el yo en sus apariencias. Este poder reconcilia sus corazones el uno con el otro y los lleva hacia la amistad perfecta y la unidad, que no permanece en la voluntad del hombre, sino en la naturaleza pura, que es la cruz para esa voluntad, que el mundo no puede soportar porque quebranta la comunión, el amor y la amistad del mundo; todo lo cual permanece en la voluntad corrupta de los hombres carnales, en lo cual permanecen todas sus costumbres, modas y tradiciones; como también todas sus adoraciones y profesiones, de lo cual surge la persecución en contra de ustedes, quienes moran en la naturaleza pura y usan el lenguaje único y puro, que sus voluntades corruptas no pueden soportar. Pero no contemplen lo que ellos pueden hacerles a ustedes, sabiendo que lo peor que ellos pueden hacer es matar su cuerpo. Pero el ojo del Señor su Dios está en lo puro, y considérenlo como sus riquezas que ustedes sean hallados dignos de sufrir por causa de la justicia. Porque por medio de muchas pruebas y tribulaciones ustedes llegarán a ser puros ante el Señor y fuertes en la fe.

Por lo tanto el Señor Dios del poder esté con ustedes, y por su gran poder los guarde humildes y vigilantes en sus condiciones para que puedan considerar su bien eterno sobre todas las cosas bajo el sol, y que todos ustedes puedan caminar y crecer en la Verdad que han recibido, muriendo diariamente a las cosas que perecen, para que puedan llegar a morar en la vida de Dios, fuera de las cosas del mundo; entonces el uso de estas cosas les será dado a ustedes junto con la sabiduría pura, como lo era al principio, cuando el hombre estaba en el uso correcto de las cosas del mundo; y así será hallado el paraíso. Pero lo que él cree no es apresurado, y por ‘paciente perseverancia en las buenas obras,’ ustedes obtendrán la recompensa si no desmayan.

En lo cual yo les digo adiós.

Estimados Amigos, fue el amor de Dios en mi que fluye hacia la Simiente en ustedes que me constriñó a escribirles a ustedes, y visitarlos con esta epístola. Ahora mi presencia corporal con ustedes es impedida por la voluntad corrupta del hombre. Sin embargo, mi espíritu no cesa de llorar por causa de ustedes, para que el Señor por su poder (por el cual Él los ha despertado del sueño y ha hecho que su testimonio responda a su verdad) los bendiga y prospere esta obra feliz de él en sus corazones, para llevar a su Simiente preciosa para gobernar y tener dominio. Por lo tanto, su Luz gloriosa puede brillar en sus conversaciones, y su belleza puede aparecer en su imagen. Para que los paganos puedan ser avergonzados, y teman ante el Señor su Dios. Y aquí, mis amigos, está mi consuelo en medio de las cadenas. Sí, si este cuerpo debía ser sacrificado, no disminuiría la alegría que yo tengo en ustedes, en quienes la obra de Dios prospera. Por lo tanto, les encargo a todos ustedes en el nombre del Dios viviente, a quien ustedes profesan, a permanecer diligentes y circunspectos en su temor, para que ustedes no aflijan al Espíritu de Dios, ni hagan que su santo nombre sea blasfemado, por temor de que ustedes añadan aflicción a las cadenas del Evangelio.

Esto es de un amigo, quien es conocido en espíritu, quien por causa de la Simiente inocente sufre en las cadenas del Evangelio.

James Parnell

Desde el castillo de Colchester
El onceavo mes, 1655.

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A William Dewsbury

Estimado y precioso hermano en la Verdad inmutable y eterna de Dios, en mi medida yo le saludo. Usted es bendecido por el Señor, estimado hermano; su cuidado paternal sobre mi yo reconozco, y su voz es un consuelo para mi. Yo soy mantenido y nutrido en medio de mis enemigos, gloria sea a Dios en las alturas, quien me ha considerado digno de llevar las cadenas del Evangelio.

Estimado hermano, estoy contento de oír de usted y mi estimado hermano, Thomas Stubbs, con usted, a quien amo en el Señor, y el resto de mis compañeros de la prisión; el Señor lo ha establecido como un padre sobre ellos. Yo sé que su carga es grande, porque la obra está recae sobre usted, pero su gozo está en sus hijos [hijos espirituales].

Verdaderamente ha habido una gran aparición en estas partes, y desde que yo fui echado en la cárcel hay una gran necesidad de ministros; pero tuve una gran libertad entre el pueblo antes de que se les permitiera a los sacerdotes arrestarme. La obra del Señor era grande, y se esparció de manera importante para mi gran consuelo. Estas cadenas mías han servido para perforar los corazones de muchos y así descubrir el espíritu de mis perseguidores, y para confirmar a aquellos la Verdad de que habían sido convencidos. Ellos han tratado de hacer que mi encarcelamiento sea penoso para mi, pero la fortaleza que yo tengo, los filisteos no la conocen. A los Amigos se les prohíbe visitarme, pero no todos. Nuestra tierna hermana, M. S. está ella misma en cadenas en la prisión de la ciudad – ella fue echada en la cárcel anoche por hablarle hablado a los sacerdotes – ella ha sido encarcelada antes de esto dos veces en una semana, pero ellos no tenían poder para mantenerla allí.

Entonces, que el mismo poder que los guarda a ustedes, me guarde a mi; y por favor, oren por mi.

Descanso en ustedes en la unidad fraternal, su estimado amigo,

James Parnell

Para mi estimado hermano William Dewsbury en la cárcel común en Northhampton.

Castillo de Colchester,
El 12 del doceavo mes, 1655

(Tome nota: William Dewsbury pasó 20 años en prisiones, por no jurar. )

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Una carta de rara belleza de James Parnell.

Una epístola a los Amigos.

Todos ustedes, amigos de la Luz. Aunque nosotros que somos sus ministros y mensajeros de la Luz somos echados en prisiones, hoyos y calabozos, y somos mantenidos allí por la voluntad diabólica y corrupta del hombre; aunque es permitido por Dios, el Padre de la Luz, para el cumplimiento de las escrituras sobre esta generación, que fue profetizado por los ministros y mensajeros de la Luz en el tiempo antiguo, quienes sufrieron en la misma naturaleza, por la misma generación, por el mismo testimonio; aunque el Señor todavía le permite a esta generación actuar en su naturaleza en contra de nosotros, y llenar la medida de su ira; a todos estos se les permite mostrar su Verdad y exaltar su nombre de poder. Y por medio de todo esto somos conocidos y manifestados ante ustedes, quienes están en la Luz. Los paganos llegan a conocer y confesar cuanto más grande es Aquel que está dentro de nosotros, que todos aquellos que se pueden levantar en contra de nosotros. Y en todo esto nos regocijamos, y por medio de nuestros sufrimientos somos coronados, y obtenemos la victoria sobre el mundo, tanto en el exterior como [también] en el interior. Y aunque somos mantenidos [en prisión, sin embargo es para] el tiempo asignado por el Señor. Por lo tanto Amigos, miren al Señor en todas estas cosas; y no miren al hombre, ni a lo que el hombre puede hacer, ya sea por nosotros o en contra de nosotros; sino miren a Dios en todas sus obras, y en todos sus instrumentos; y no habrá causa para el desánimo. Porque el desánimo y los temores, dudas y cuestionamientos, brotan de la mente carnal. Pero un testigo eterno tenemos en todas sus consciencias, que por la Palabra de poder es despertado en ustedes, por el cual somos conocidos, por el cual somos reconocidos, por el cual somos testificados y recibidos en sus corazones, en lo cual nuestra unidad permanece en ustedes, quienes son fieles a él, por el cual somos recordados por ustedes, aunque muy ausentes en el cuerpo. Y este testigo tenemos en el hombre del mundo; aunque ellos no lo reciben, ni les gusta retenerlo en sus mentes; por lo tanto ellos no nos reciben; pero debido a que el testigo está destruido en ellos, ellos se esfuerzan para destruirnos. Y esta es su condenación, que testificará a Dios en contra de ellos, con sus propias bocas. Y así, somos un fragante aroma para Dios, tanto en ustedes que creen, como en aquellos que perecen. Por lo tanto, ustedes que creen, hagan caso a este testigo, y su respuesta en sus consciencias, para que pueda ejercitar sus consciencias en unidad con Dios, para que ustedes puedan ser guardados en su sentido, y enseñados y guiados por él hacia la cruz para su propia voluntad, para que la voluntad de Dios pueda guiarlos, y no su propia voluntad. Para que el testigo vivo pueda levantarse en ustedes, para vivir, regocijarse, y ser su cabeza; y aquello que había sido su cabeza, pueda ser herido. Y por lo tanto, Amigos, sus corazones puedan llegar a ser establecidos y confirmados en la Verdad inmutable, a la cual ustedes son llamados, para que ustedes puedan ser los hijos de la Verdad. Por lo tanto, todos ustedes que tienen su voz, manténganse cerca del testigo en sus propias mentes y consciencias, para que ustedes puedan alimentarse de la sustancia viviente en la mesa del Señor; y allí tomar parte de la unión y comunión de los santos; y a medida que cada uno de ustedes more en su propia medida, las cosas [de Dios] llegarán a ser aclaradas en ustedes, y las sombras se desvanecerán.

Manténganse en casa, cada uno, en sus tiendas; y que la lámpara esté sobre el candelero, para que la casa entera pueda ser iluminada; por temor de que el ladrón entre en el rincón secreto y los aflija y les robe y ponga un velo sobre su luz.

Entonces, mientras ustedes tienen la luz, moren en ella, y en ella ustedes verán más luz; y barran bien el interior, y busquen en cada rincón, y no permitan que el enemigo permanezca en la casa. Echen fuera aquello que ha estado en su sueno, y más bien dejen que el Cordero esté allí, quien ha dicho: “El que ama cualquier cosa más que a mí, no es digno de mi". Por lo tanto, a la Luz traigan todo. Y ay de aquel que se esconde de la Luz; el día lo manifestará.

¡Oh! no descansen encima de la Vida. No se alimenten de nada debajo de ella. Sigan a la luz, que lleva a sus mentes hacia el Hijo; porque en Él está la paz, sí, la paz verdadera que no puede ser quebrantada. Sí, Él es el vínculo de paz. Si ustedes permanecen en Él, él permanecerá en ustedes; y ustedes producirán mucho fruto; y Él los refrescará con el rocío celestial, y ustedes florecerán como en un día de verano, sí, como plantas de justicia. Pero la primavera viene primero. ¡Oh! qué agradable y hermosa es la primavera en un campo estéril, donde la esterilidad y la muerte se desvanecen. A medida que llega la primavera, el invierno se pone su abrigo y el verano está cerca. Oh, esperen para ver y leer estas cosas en el interior. Ustedes que han sido estériles, y muertos y secos, sin savia, hasta que el Sol de justicia se levante con sanidad en sus alas, y comience a resplandecer en el interior. Porque este es un día cuando él ha llegado a visitarlos; sí, a ustedes que por largo tiempo se han sentado en la oscuridad. Ahora la luz ha surgido. ¡Oh! Presten atención a los manantiales secretos y las plantas tiernas.

Ahora ustedes son llamados a cuidar el jardín; no dejen que las malezas y las plantas salvajes permanezcan. La preocupación es una maleza; la ira es una maleza; el amor propio y la voluntad del yo son malezas; el orgullo es una planta salvaje; la codicia es una planta salvaje; la ligereza y la vanidad son plantas salvajes; y la lujuria es la raíz de todo. Y estas cosas han tenido un lugar en su jardín, y han sido altas y fuertes: y la verdad, la inocencia y la equidad han sido descartadas, y no pudieron ser halladas, hasta que el Sol de justicia se levantó, y buscó lo que se había perdido, y trajo otra vez aquello que fue alejado. Por lo tanto, no estén ociosos, sino vengan a la viña y trabajen. Su trabajo será velar, y mantener afuera las aves del aire, las bestias inmundas, los osos salvajes, y las zorras sutiles. Aquel que es el labrador arrancará las plantas salvajes y malezas, y construirá cercas alrededor de las vides. Él les dirá lo que deben hacer. Él, quien es el Padre de la viña, estará cerca de ustedes. Ahora, lean todo esto dentro de si mismos en su corazón, o ustedes tropezarán. Cualquier cosa que no sea clara para ustedes, esperen el cumplimiento de ello. “Aquel que cree no está apresurado”.  Pero aquellos de ustedes que sólo están cubiertos con hojas, el Hijo los buscará. Ustedes deben llegar a la caída de las hojas, y al tiempo de la muerte y el invierno, antes que aparezca la vida, y los manantiales vivientes sean abiertos. Ustedes deben descartar sus propias vestimentas, y entonces el Hijo los vestirá; pero él no los vestirá hasta que ustedes estén desnudos [despojados de todos sus secretos, deseos escondidos, y justicia propia]; ustedes no deben tener, no, ni siquiera un delantal de hojas de higuera para cubrir su desnudez; porque la vergüenza debe llegar sobre toda carne.

Esta epístola no tiene fecha. No cabe duda de que fue escrita desde el castillo Colchester.

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La carta siguiente lleva la última fecha de cualquiera de los escritos de James Parnell, hasta donde he podido descubrir; fue escrita alrededor de cinco meses después del tiempo de su primer encarcelamiento; pero así hubieron muchas cartas escritas por él, durante su encierro en el castillo Colchester, las cuales no pudieron ser preservadas.

{Comentario del editor del sitio: Aunque seguramente hay otros escritos cuáqueros que se comparan, no he descubierto ninguno que exceda la belleza de las palabras, el aliento, y especialmente el amor transmitido en esta carta por James Parnell.}

Probablemente no es la última que él escribió. Es dirigida así:

A mis estimados Amigos, hermanos y hermanos de la ciudad de Londres.

A ustedes que han sido trasladados fluye mi amor de la vida. Ustedes que son trasladados y renovados en el corazón y la mente; [ser trasladado, es estar en el reino], ustedes que están separados y son redimidos de entre los hijos de este mundo, y de las contaminaciones y abominaciones en las que ellos viven. En ustedes están establecidas las obras de la nueva creación, donde mora la justicia. Ustedes son hermosos en el interior, y están adornados en el interior, y son decentes en el interior, y están purificados y limpios en el interior por la sangre preciosa del Cordero, con quien ustedes son crucificados; quienes están en Él; quienes se han puesto el vestido de bodas, y son admitidos a la mesa del Señor, y son partícipes de la santa unión.

Oh, ustedes benditos del Señor, ustedes bebés e hijos del Altísimo, quienes moran en pureza y reinan en majestad, quienes han establecido e instalado el trono de Él en sus corazones. En ustedes está mi gozo y gran deleite. Sí, yo los recuerdo, cuando ustedes eran tiernos y estaban brotando, pero al esperar en el Señor, ustedes han renovado su fortaleza, y más se ha cumplido mi gozo en ustedes; y ustedes son hechos preciosos ante mi vista, ustedes son los judíos internos, de la circuncisión del corazón, redimidos de las tribus, lenguas, idiomas y pueblos, quienes han ido hacia la Jerusalén celestial, para adorar al Padre en Espíritu y en verdad, a quienes Él ha escogido para llevar su santa imagen, que ha sido tan desfigurada en el mundo, y en ustedes para exaltar y glorificar su nombre de santidad entre los paganos, y aquellos que no lo conocen, ahora en este día, en el cual Él está visitando la tierra con juicio, y con misericordia, y con gran poder, para pedir cuentas a los habitantes de la tierra. Y benditos son ustedes, quienes han respondido a su voz; ustedes cantarán, y se regocijarán, cuando otros estarán llorando, y lamentándose, y aullando; aunque la porción de ustedes [ahora] entre ellos es sufrimientos, desprecios, burlas, mofas, murmuraciones, insultos, persecuciones, llagas y encarcelamientos; sin embargo, ustedes han aprendido a considerar estas cosas como riquezas, quienes conocen al Consolador dentro de ustedes, y que su Redentor vive con ustedes. Yo sí me regocijo en todas estas cosas, siendo ahora partícipe de ellas. No soy desconocido para ustedes; mi voz ustedes conocen desde el tiempo antiguo. Oh ¡cómo anhelo ver sus rostros, pero en esto estoy restringido por un tiempo! Mi vida está atada en muchos de sus corazones, lo cual hace que no pueda olvidarlos, aunque mi cuerpo esté en estrechas cadenas; pero la estrechez será quebrantada, cuando Él haya perfeccionado SU adoración en ellos, quien es el único que me guarda y me mantiene.

¡Oh, ustedes simples palomas, que se sientan sin malicia en sus bocas! Oh, ¡cómo estoy embelesado con el amor de ustedes, cuando yo los contemplo en espíritu! Ustedes que se han entregado a la muerte, a la hambruna, a la espada, y al fuego; y se han sometido pacientemente a la voluntad del Padre, y voluntariamente han sacrificado sus deseos y afectos; su fe les es imputada como justicia; y el Dios en quienes ustedes confiaron y creyeron los hará ricos en Él, y les dará sustancia incorruptible, y una heredad que nunca se desvanece. En medida ustedes pueden establecer sus sellos en aquello que está escrito para ustedes.

Pero algunos han escuchado al espíritu maligno, que ha traído malas noticias de la buena tierra; y ellos han vuelto a Egipto y se han unido allí con los magos para endurecer el corazón del faraón en contra de los inocentes, y han llenado la boca de los paganos con discursos blasfemos. Pero permítanles que continúen; "el que es inmundo, sea inmundo todavía"; porque Él viene pronto, cuya recompensa viene con Él para darle a ellos de acuerdo a sus obras. Pero todas las cosas ayudan para el bien de ustedes que permanecen en la fe, quienes no son movidos con los vientos que soplan o las tormentas que vienen en contra de ustedes, que ven la mano de la Providencia en todas estas cosas, la cual saca lo bueno de lo malo para ustedes hijos de Dios, quienes permanecen en la Verdad y no se apartan.

Entonces, así como ustedes lo han probado, sentido, conocido y experimentado, así confíen en Él, y permanezcan en su segura confianza, que ha sido creada en ustedes por su Palabra; y sean como luces en el mundo oscuro tanto por palabra como por conversación, para que en todas las cosas ustedes puedan ser aprobados por el [Espíritu] del Padre en sus consciencias, como hijos fieles y obedientes, cada uno en su llamado, con el cual ustedes fueron llamados, para que ustedes puedan obtener el premio allí al final de su carrera. Oh, levanten sus cabezas y miren hacia el Padre, y vean cómo él los ha presentado, y cómo su amor les ha sido presentado a ustedes todo este tiempo, quien no los ha dejado sin instructores ni padres cuidadosos, quienes los han vigilado con tierno cuidado. Con mucho amor y ternura soy atraído a ustedes pequeños, quienes brotan de la raíz de la vid, porque ustedes tienen la imagen de mi Padre. Por mucho tiempo he esperado para escribirles, y últimamente tuve una oportunidad {habiéndolos visto en el Espíritu} con ustedes, lo que me hizo visitarlos en esta epístola; porque ustedes a menudo han estado en mi memoria, aunque no podía escribir. Y ahora ustedes deben leerme en ese amor, que la lengua no puede expresar, y en esa epístola que está escrita en sus corazones, sin papel ni tinta, por la Palabra inmortal de la vida, y allí conocerán mi nombre.

Por lo tanto, el Señor Dios Todopoderoso, el guardador de Israel, los cubra con su sombra, y en su santa presencia los guarde puros e inocentes, para que ustedes puedan mostrar su alabanza en la tierra, y hacer resplandecer su alabanza en la tierra, y resplandezcan como hijos e hijas de Sión; en cuya bendita protección yo los encomiendo, y me sitúo con ustedes, estando yo sufriendo en cadenas externas por la voluntad de los hombres por causa de la Simiente inocente, pero en libertad con los fieles, siendo mi nombre:

James Parnell

Escrito desde el castillo de Colchester,
El día 12 del primer mes, 1656

Estas cartas llevan un precioso sello, que pone en evidencia que el escritor ha sido un verdadero hijo de Dios por medio de Jesucristo; que no podemos dudar, como fue observado por Thomas Bayles con respecto a él, que "era odiado, y perseguido por causa de la justicia, y por testificar en contra de la gran hipocresía de ese día". El espíritu de persecución cruel, amargo e implacable, que sus enemigos manifestaron, y que por mucho tiempo ejercieron en contra de él, muestra muy claramente que ellos eran hijos de esa Babilonia, de quien se profetizó que ella se embriagaría con la sangre de los hijos del Señor. Mientras que toda la dedicación de dar todo lo suyo al servicio del Señor demostrada por James Parnell, — su mansedumbre bajo el error, — su paciencia bajo sufrimientos e insultos, — la integridad inalterable de su corazón, por un largo tiempo, no sólo de sufrimiento, sino de amargas burlas, y sujeción al escarnio y las mofas de hombres malvados, lo que es más difícil de soportar que el dolor severo, — su amor ferviente de los hermanos mientras él estaba en cadenas, y el suspiro tierno de su misma alma, por medio de obediencia a la luz recibida, llegan a conocer verdaderamente a Dios y su Hijo, y moran siempre bajo el ala protectora del Amor infinito, — muestra que él fue redimido del mundo, y ofrece la más sólida seguridad que, aunque por medio de mucha tribulación, él ha entrado en el reino de los cielos {Oh, ¡pero el biógrafo está equivocado! Al ser ignorante de muchos de los escritos anteriores de los cuáqueros que claramente testificaron de decenas de miles que ya estaban en el reino de los cielos mientras estaban en la tierra. Esta es una clásica ilustración de aquellos que lo tienen en frente de sus propios ojos, pero no lo pueden ver debido a su ceguera. James Parnell claramente ya estaba en el reino de los cielos mientras vivía en su cuerpo terrenal. Él declaró que ya había tenido comunión con sus hijos espirituales en el Espíritu, y había tenido comunión con otros hermanos; y su testimonio es evidencia sólida de que él disfrutó la comunión con su Salvador y Padre. A Parnell nunca se le hubiera pedido que hiciera lo que hizo sin el consuelo de vivir en el paraíso, a lo cual él hace referencia en sus cartas. Él terminó su curso, así como Pablo y Pedro, mientras vivía en el reino de Dios en unión con Cristo y el Padre} y ahora está llevando la corona prometida a todos aquellos que son "fieles hasta la muerte." {Parnell ganó muchas coronas, todas las cuales estoy seguro que echó a los pies de su Señor y Salvador.}

APÉNDICE

CASTILLO DE COLCHESTER

Los siguientes datos particulares con respecto al castillo de Colchester, resumidos de un reporte amablemente proporcionado por un Amigo de Colchester, no será poco interesante para el lector' ..

El presente castillo en Colchester es evidentemente romano, ya que no puede haber duda de que fue erigido después de la conquista, cuando fortalezas fueron edificadas en las ciudades más importantes de Inglaterra, con una visión de una subyugación más completa de los habitantes. Estuvo por muchos años en la posesión de la Corona; y después pasó por muchas manos privadas, una de las cuales intentó derribarlo por el valor de sus materiales, pero el cemento de las paredes pareció ser de tal fuerza y solidez que la venta de tales materiales no podría pagar los gastos, y fue dejado en pie, aunque estaba muy desfigurado. Ahora está muy oscurecido por las casas a su alrededor, y no es notado por los viajeros que pasan cerca, quienes son ignorantes de su ubicación. La estructura es cuadrada y flanqueada en las esquinas por torres fuertes y una vez elevadas. Ocupa una superficie de más de medio acre. Sus murallas son casi doce pies de espesor en la base, y once pies en la parte superior. En la muralla occidental hay dos filas de celdas o nichos singulares, los cuales parecen haber sido escarbados en la pared; estas tienen unos diez pies de altura, cinco pies de ancho y tres pies de profundidad. Estas, tal vez, fueron anteriormente edificadas en el frente, y pueden haber sido usadas como calabozos solitarios. La tradición nos dice que fue en una de estas celdas que James Parnell estuvo encarcelado.

El tamaño de las celdas es declarado a partir de la memoria. No puede haber duda, yo pienso que fue una de estas celdas que constituyó la última morada de James Parnell. Parecer ser por Sewel que él había visitado el castillo, probablemente con la visión expresa de ver el "hoyo" en el cual este inocente había sido encarcelado. Él describe las celdas como se mencionó anteriormente, es decir, “dos filas de hoyos con bóvedas". En el momento de su visita la memoria de James Parnell debe haber estado todavía fresca, de modo que su testimonio es casi tan valioso como el de los testigos vivos. Las dimensiones de la celda eran tan pequeñas que apenas permitían que James Parnell, aunque era pequeño de tamaño, pudiera extenderse completamente. Sus brazos extendidos probablemente podrían haber tocado las paredes opuestas en cada dirección. Esto nos da una idea de la miseria y la incomodidad de su situación exterior. Pero tenemos evidencia abundante y alentadora de que, en esta celda solitaria él disfrutó la comodidad y el apoyo de la presencia de su Salvador; y, como Pablo y Silas, tenía un canto de alabanza en su boca en medio de sus enemigos.

Y aun más: Considero como pérdida todas las cosas,
en comparación con lo incomparable que es conocer a Cristo Jesús mi Señor.
Por su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura, a fin de ganar a Cristo.
Fil 3:8

{Lo que la Biblia dice acerca de los mártires cristianos:

Y le fue permitido [a la bestia] hacer guerra contra los santos y vencerlos. También le fue dado poder sobre toda raza y pueblo y lengua y nación. La bestia del libro de Apocalipsis es la bestia de la autoridad religiosa pagana, y este poder fue severamente reducido [una herida en la cabeza] por el cristianismo en su fase temprana, particularmente en la región del Mediterráneo. Pero una segunda bestia se levantó poco después que tenía cuernos como los de un cordero, pero era una bestia. Tome nota, esta bestia parece ser cristiana, y bajo la pretensión de la autoridad del Cordero (aunque actuó por el poder del dragón, derivado de la primera bestia de la religión pagana) obliga a los hombres a obedecer tales tradiciones, ceremonias y rituales (como deberes cristianos), que se asemejan a las costumbres de los paganos en su adoración y superstición idólatra. La tierra completa siguió a esta bestia, y todavía lo hace. Así se levantó la iglesia falsa, y nadie podía espiritualmente comprar o vender, (como las vírgenes insensatas con el aceite en sus lámparas), a menos que ellos obedecieran a la bestia y recibieran la marca de la iglesia falsa. Cualquiera que negara esta iglesia falsa, o que tratara de comprar o vender (obras espirituales por la mente o la mano) sin autorización de la iglesia falsa fueron martirizados, como sus predecesores habían hecho anteriormente, bajo el poder pagano, o la primera bestia. Y aunque esta iglesia falsa a menudo es identificada por los protestantes como la iglesia romana, todos los protestantes son parte de la misma ramera falsa; la salvación basada en decir ciertas palabras, en agua, pan y vino — todos rituales supersticiosos — en vez de un cambio completo de corazón — circuncidados para tener un nuevo corazón y mente.

Y la ramera estaba embriagada con la sangre de los santos las inquisiciones y matanzas de la iglesia romana en toda Europa, seguido por los protestantes de Inglaterra y Estados Unidos quienes mataron a 869 cuáqueros en el siglo XVII. Las sectas protestantes asesinas incluyeron los episcopales, presbiterianos, calvinistas puritanos y bautistas. Ella se jacta que no es una viuda y que nunca verá llanto. Ella se jacta que Cristo es su esposo; pero ella, la ramera, sólo clama su nombre pero ignora su mandato a arrepentirse, sus enseñanzas, sus requisitos, sus advertencias, su evangelio, su reino, su prometida libertad del pecado, y su cruz de la negación propia — la cruz perdida de la pureza.

¡Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis sus plagas! Pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus injusticias. Por eso, en un solo día le sobrevendrán las plagas: muerte, llanto y hambre. Y será quemada con fuego, porque fuerte es el Señor Dios quien la juzga.}

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.


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